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  • sábado, 17 de abril de 2021

Bajo la lupa de la correlación de fuerzas

OPINIÓN

Por Gustavo Porfiri

 

El presidente argentino arrancó con el discurso en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso unos minutos pasado el mediodía y finalizó cuando faltaban cinco para las dos de la tarde. Casi dos horas de ideas centrales que pueden ser materia prima de primera calidad para un debate nacional acerca del rol del Estado. Con un año de gestión encima -extraordinaria por el marco de la pandemia- Alberto Fernández marcó diferencias abismales con su antecesor, aquel de cuya boca salían discursos con la consistencia del papel picado. Bien de fondo, aunque flojo de formas, los errores reiterados de lectura permanente, la ausencia de fervor al transmitir y la falta de cancha para manejar la cámara, opacaron un poco una pieza discursiva de peso. 

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Bajo la lupa de la correlación de fuerzas

Lo de la forma es lo de menos, se dirá, aunque en estos tiempos, y con una batalla cultural en pleno desarrollo, sería bueno que quienes deben cuidar -y perfeccionar- la comunicación de don Alberto se pongan a laburar en serio. No debe quedar como patrimonio exclusivo de la derecha manejar bien los recursos comunicacionales. Y si fuera necesario un Durán Barba en un gobierno de corte nacional y popular, pues bienvenido.

Yendo al nudo, repasemos algunos párrafos centrales de lo expresado por el primer mandatario: -La herencia: “No estábamos en una situación cómoda. Arrastrábamos una sociedad debilitada por el hambre y la pobreza, una economía escuálida y endeudada como antes jamás lo había estado, un sistema de salud quebrado que mantenía cerrados hospitales, dejaba vencer vacunas y permitía pasivamente la diseminación de enfermedades que creíamos retiradas. Debíamos enfrentar el incendio sabiendo que otros habían terminado con el agua”. "Endeudar al país de ese modo, permitir que los fondos hayan ido a la más asombrosa fuga de divisas y que la toma de semejantes créditos haya sido resuelta entre gallos y medianoches (…) no puede ser visto de otro modo que no sea una administración fraudulenta y malversación de caudales públicos como nunca antes habíamos registrado".

-La oposición destructiva: “Cualquier razón se volvió válida para incitar banderazos y romper el protocolo impuesto con la sola idea de deteriorar la credibilidad de un gobierno que solo buscaba preservar la salud del pueblo”. “La pirotecnia verbal solo nos aturde y confunde. A lo largo de este año algunos sectores se han esforzado por generar incertidumbre y desánimo lanzando petardos cargados de falacias”.

-Los vacunados VIP: "Ningún gobierno de la tierra se puede arrogar el privilegio de no cometer errores, pero todo gobierno sensible sí tiene la obligación de corregir esos errores para desterrar cualquier indicio de privilegio o falta de solidaridad".

-La recuperación: “La inmensa mayoría de nuestro pueblo sabe que vamos por la recuperación del país. Con diversidad, con más y mejor democracia, con participación social y ciudadana vamos a lograr nuestros objetivos”. "Hay quienes se sorprenden de que haya diferentes posiciones en nuestro gobierno. Cuanta mayor unidad haya en pos de la reconstrucción, mayor diversidad habrá en la unidad. La unidad es sinfónica. El diálogo con todos los sectores es el modo en cual construiremos la Argentina con justicia social". “Cuando hayamos controlado la pandemia, verán que el salario real se incrementa, aumentará la producción, el crédito, las exportaciones. Y también después de la pandemia podremos ver y recuperar todas las dimensiones de nuestra vida social".

-El bolsillo del pueblo: “Durante el primer trimestre de 2020 la pobreza aumentó de 35,5 a 40,9. Es una situación grave que vamos a revertir”. "Ninguna sociedad crece empobreciendo los salarios. Hemos iniciado una mesa de concertación de precios y salarios con los sectores sindical y empresario. El diálogo va a contribuir en el proceso de desinflación (…) Es necesario que el salario le gane a la inflación”. "La incertidumbre de no saber cuánto va a llegar de luz y gas, ha llegado a su fin. Enviaré al Congreso un proyecto de ley que declare la emergencia de servicios públicos con el objeto de desdolarizarlos definitivamente y adecuarlos a los ingresos en pesos".

-La (in)Justicia: "El Poder Judicial de la nación está en crisis. Es el único poder que pareciera vivir en las márgenes del sistema republicano. Sus miembros disfrutan de privilegios de los que no goza ningún miembro de la sociedad. Ningún magistrado paga el impuesto a las ganancias". "Observamos cómo sale a la luz un perverso sistema en el que se entremezclan jueces, fiscales, espías y reconocidos periodistas para hacer un seguimiento ilegal de personas detenidas y montar extorsiones. Todo se sabe y todo sigue transcurriendo como si nada pasara". “Pido al Congreso con muchísimo respeto que asuma el rol de control cruzado sobre el Poder Judicial. Así lo prevé nuestra Constitución (…) No para interferir en sus funciones sino para que se cumpla el rol que han asumido".

Esto es un recorte antojadizo de algunos pasajes de lo dicho por Alberto Fernández este 1° de marzo. Claro está que dos horas de discurso no entran en la extensión de esta columna pero, párrafo más o menos, no quedan dudas de que este gobierno tiene una agenda harto más saludable que la de los CEO-radicales. Veremos, cuando la bruma de la peste se disipe, si estas ideas matrices pueden demostrar todo su potencial, pues no olvidemos que los que hoy no hablan están muy activos, tratando de hacer el mayor daño posible, impidiendo la implementación de cualquier política que afecte sus privilegios de clase. Se llama correlación de fuerzas. Si perdemos de vista esa perspectiva, no hay análisis posible de ningún discurso.