18:02 h. Domingo, 26 de enero de 2020

¿Qué lugar ocupamos las mujeres?

(*) Por Francina Cassino
Mujeres y política  |  17 de diciembre de 2019 (15:37 h.)
Más acciones:

 Uno de los tópicos más relevantes en la agenda feminista es la representatividad. A nivel nacional, las mujeres ocupamos el 38% de las bancas de la Cámara de Diputados, el 40% del Senado, somos minoría en las presidencias de los bloques y somos menospreciadas en las comisiones que tratan temas económicos e institucionales.

De las 24 provincias, solo 4 están gobernadas por mujeres. Hasta las elecciones de este año nos veníamos enfrentando a listas compuestas por dos varones y una mujer en las cuales se incumplía la Ley de Cupo sancionada en 1991: después de su asunción, las mujeres eran obligadas a renunciar inmediatamente.

Pero esto cambió: la nueva Ley 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política establece que las listas legislativas deberán contener un 50% de candidatas mujeres de forma intercalada. Es decir, deben integrarse ubicando a una mujer y a un varón y así sucesivamente desde el/ la primer/a candidato/a titular hasta el/la último/a candidato/a suplente, respondiendo a la necesidad de avanzar hacia la paridad de género.

De acuerdo a los mecanismos de renovación de cada Cámara, la paridad recién se verá reflejada por completo en el año 2023. Además, como condición básica para su existencia, obliga a los partidos políticos a respetar la paridad -aunque sin necesidad de cumplir con el principio de alternancia- en la conformación de las listas de candidatos para la renovación de autoridades partidarias.

Un avance más que significativo arrancando de la base de que los partidos son los territorios dónde debemos, como feministas, disputar poder puesto que solo ellos son capaces de articular las demandas para la posterior toma de decisiones. Es preciso aclarar que la aplicación de la ley no implica necesariamente la conformación de Cámaras legislativas compuestas en un 50% por mujeres.

El número de bancas que se elige en cada provincia y quienes encabezan las listas son dos factores determinantes. Por ejemplo, si un distrito elige tres diputados nacionales, y éstos se dividen entre tres fuerzas políticas cuyas listas son encabezadas en todos los casos por candidatos de un mismo género, tendremos listas paritarias pero legisladores de un solo género.

Un gran obstáculo es entonces que los varones siguen encabezando la mayoría de las listas, sigue prevaleciendo una cultura machista que dificulta el acceso igualitario a la participación política. Más allá de esto, la ley constituye un incentivo en sí misma para continuar luchando en pos de una democracia más sustantiva, en pos de conquistar todos los campos: la justicia, la cultura, los sindicatos, la ciencia, el deporte y las universidades.

(*)Estudiante de Ciencia Política (UBA) y militante feminista.