05:59 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

Los reyes del chamuyo

“La revolución de la alegría”. “Vamos a recalibrar las metas de inflación”. "Estábamos creciendo bien y una tormenta nos sacudió". "Ese crecimiento invisible sucedió”. “Pasaron cosas”. “Estoy listo para seguir trabajando juntos y ayudarlos a terminar de cruzar el río”. Estas son solo algunas de los curiosos conceptos con los que el gobierno CEO-radical intentó explicar, a lo largo de su gestión, algunos de los zafarranchos que provocaron sus políticas. Lo nuevo, lo “top”, es el “reperfilamiento” de la deuda.

OPINIÓN Por Gustavo Porfiri  |  03 de septiembre de 2019 (19:24 h.)
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Hace algunos días, el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, anunció que la Argentina propondrá un "reperfilamiento" de su deuda a largo plazo con tenedores locales e internacionales. En la conferencia de prensa, Lacunza fue consultado por el significado de la palabra "reperfilar" y la diferencia con "reestructurar". El funcionario dijo que la diferencia es "un poco semántica" y expresó que no se planteará quita de deuda y se seguirá con el pago de intereses mientras el Congreso debate el acuerdo. "Es una negociación voluntaria de extensión de plazos. Eso es el reperfilamiento. Significa cambiar los vencimientos, pero no el resto de las condiciones", agregó el ministro. Unas horas después, la calificadora de riesgo Standard & Poor´s habló en el idioma que entendemos todos y aseguró que el país entraba en “default técnico”, situación que se modificó al dia siguiente. Sin embargo, S&P bajó nuevamente la categoría de la situación financiera del país y estableció la calificación "CCC-/C". “La misma refleja una profunda vulnerabilidad del crédito y alto riesgo de no pago”, indicó el ente financiero.

El ingenioso concepto de “reperfilamiento” inventado por el gobierno CEO-radical esquiva la idea verdadera que es proponer al Fondo Monetario Internacional una reestructuración de lo pactado oportunamente con la ya retirada Christine Lagarde. 

El otrora opositor, y ahora nuevo copiloto de tormentas y candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto, se hizo cargo de defender el eufemismo y descartó la posibilidad de una cesación de pagos de la deuda. "Es una ampliación de plazos", afirmó el patagónico en uno de los tantos esfuerzos del oficialismo para tratar de seguir disfrazando al lobo de cordero.

Parece que si algo manejan bien los funcionarios del conglomerado derechoso que nos gobierna es el lenguaje. Y se esmeran bastante para desarrollar palabras o frases tendientes a disimular las consecuencias de sus políticas. Pero además de utilizar una jerga propia, los funcionarios de primera línea -y hasta el mismísimo- se refugian en el rol de comentaristas de la situación, como si ellos mismos no tuvieran ninguna responsabilidad en lo que nos ocurre. En tal sentido van los dardos hacia las últimas elecciones PASO, culpables -según Cambiemos- de todos los males que nos atraviesan desde el 11 de agosto. Y si bien al día siguiente de la tremenda derrota sufrida en las urnas el primer mandatario aseguró que dijo el disparate que todos escuchamos porque estaba mal dormido, a los pocos días él y su entorno volvieron a la carga responsabilizando al proceso democrático, a los candidatos opositores y al pueblo que les votó al revés del desquicio que “los mercados” están haciendo cada día.

Tradición griega

Volviendo al “reperfilamiento”, resulta que esta palabra -presumiblemente derivada del verbo reperfilar- no existe en el diccionario de la Real Academia Española. Entonces ¿Para qué la utilizó el Ministro de Hacienda en una conferencia de prensa que se sabía estaba siendo observada atentamente por una audiencia que iba mucho más allá del público argento?

Veamos qué nos dice el periodista Martín Granovsky al respecto: “Perfil en inglés es “profile”. En ese idioma sí existe algo parecido a reperfilar. “Reprofile” significa “perfilar de nuevo”. Pero en economía el significado es mucho más preciso. Se trata de renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional sin quitar capital cuando hay un vencimiento al que no se puede hacer frente. (...) El verbo fue usado para “reprofile” la deuda griega. En 2011 estaba claro incluso para los negociadores europeos como Jean-Claude Juncker que Grecia no podiía pagar lo que debía”. (1)

La tragedia se repite

Ya sabemos cómo terminó la historia de Grecia con el Fondo Monetario Internacional: un país reducido a su mínima expresión. ¿Es lo que nos depara el destino marcado por doña Lagarde y los avechuchos criollos que la fueron a buscar? Hablando de doña Christine, el que la pintó entera recientemente fue el periodista financiero Matthew Lynn: “La mujer que legó a Francia un déficit presupuestario ruinoso y que presidió las políticas que infligieron la peor recesión jamás registrada en Grecia, ahora parece estar lista para acumular las peores pérdidas en la historia del Fondo Monetario Internacional. El rescate de Argentina se suponía que iba a ser el mayor logro de su carrera, pero en su lugar el país se ha sumido en el caos, y es casi seguro que tendrá que dejar de pagar los miles de millones que el Fondo le ha prestado”.

Este analista británico maneja nuestro idioma como corresponde y no como lo hacen nuestros funcionarios. En fin, que la tragedia griega también puede tener su nueva versión argentina, aunque desde la Casa Rosada nos quieran explicar cómo es la cosa en chamuyo macrilista.

(1) https://www.pagina12.com.ar/215213-sonamos-reperfilar-se-uso-en-grecia