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  • domingo, 12 de julio de 2020

Los radicales

AYER Y HOY

Por Osvaldo Álvarez Guerrero (1994)

Los radicales

¿Quién, como en otros tiempos, podría acercarse hoy a un comité partidario y afiliarse para militar en la Unión Cívica Radical?

¡Cuántos afiliados no participan en absoluto y más bien critican las ideas y conductas de los dirigentes y gobernantes! Hoy, por muchas razones, se es radical más por la historia y la de sus grandes figuras (Alem, Yrigoyen, Lebensohn, Larralde, Illia, Balbín, por ejemplo), que por el presente.

En los últimos tiempos y desde cierto punto de vista, hubo demasiadas claudicaciones. Los dirigentes, en buena medida, no son ni creíbles ni convincentes.

Sin embargo, hay muchos radicales sinceros: los casi anónimos ciudadanos, que fiscalizan los comicios, que participan de las campañas proselitistas, que cuentan las epopeyas radicales, con nostalgia e ilusión, esos que constituyen los componentes de una ancha red de comités o ateneos al que van, no porque crean o confíen en sus jerarquías actuales, sino porque sospechan que en algún momento, de ahí mismo, germinará una nueva dirigencia, con nuevos cuadros.

O con el retorno de generaciones de mujeres y hombres probos que están, por decisión propia o por la expulsión implícita de las seudooligarquias internas, marginados y humillados.

¿Está el radicalismo muerto? Sí, definitivamente, si lo juzgamos por los cuadros mandones y rapaces, sin ideas y sin conductas coherentes y desinteresadas. No, si valoramos su necesidad actual y la esperanza de su futuro. En todo caso está moribunda una idea y una conducta de una concepción gerencial del partido, no sus integrantes, que vienen a ser algo así como radicales sin partido, pero con la recóndita ilusión de recuperarlo.

 

Nota de Redacción: Este articulo fue escrito y publicado en el año 1994 por el exgobernador radical de Río Negro -1983/1987- Osvaldo Álvarez Guerrero. Nosotros lo tomamos textual del muro de Facebook de Maria Laura Salmun Brunet, donde asegura que “parece que hubiese sido escrita hoy”. Los memoriosos, recuerdan que Álvarez Guerrero visitó nuestra ciudad en una fría jornada de invierno del año 1989 y compartió un popular locro organizado por un grupo de radicales y del que participaron cerca de mil personas. La gastronomía estuvo coordinada por Aníbal “Pilo” González y el locro tenía el sello del legendario militante radical “Cato” Fernández.