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  • domingo, 24 de octubre de 2021

“Sin ley de etiquetado frontal, pierde la población”

La Cámara de Diputados no pudo debatir el proyecto de etiquetado frontal de alimentos porque, salvo algunas excepciones, el bloque de Juntos por el Cambio no bajó al recinto y se cayó la sesión. Si no se vota antes de fin de año, perderá el estado parlamentario. La ley, que ya cuenta con media sanción del Senado, apunta a que la ciudadanía tenga conocimiento de los excesos de grasas, sodio, azúcares y/o calorías, cuando se decide en la góndola. En diálogo con este medio, la Nutricionista Malena Raggio, asegura que de esta manera “pierde la población, perdemos salud, y el costo humanitario de las enfermedades es altísimo”.
“Sin ley de etiquetado frontal, pierde la población”

Luego de tres meses sin sesionar, el bloque de diputados del Frente de Todos, convocó a una sesión especial para dar tratamiento, entre otras cosas, a la Ley de Etiquetado Frontal, que fija alertas sanitarias apuntadas a la ciudadanía para proteger la salud y prevenir enfermedades y muertes relacionadas con el consumo de altos niveles de grasas, sodio, azúcares y/o calorías.

Debido a la negativa de Juntos por el Cambio, la sesión fue suspendida. A pesar de contar con el interbloque de José Luis Ramón y dos legisladores mendocinos de la oposición, el oficialismo logró que 122 bancas fueran ocupadas, un número inferior al requerido para iniciar el debate. 

Para la licenciada en nutrición Male Raggio la ley “Es una política pública, clara y precisa, que se aproxima a un derecho alimentario, que claramente tiene que ver con poder decidir sobre nuestros consumos”, pero asegura que “ha bronca que ciertos sectores no se quieran presentar y no quieran dar un quórum porque la realidad es que necesitamos la ley”. 

En principio, los sellos frontales negro con letras blancas están pensados para ser de fácil lectura, que “son inclusivas en esta ley, en el sentido que lo puede entender desde un adulto hasta un niño, y lo que hacen es advertir sobre nutrientes críticos, sobre todo los excesos de azúcar, grasas saturadas, sal, exceso de edulcorante y cafeína, algo que también los niños y niñas no deberían consumir”, pero además “promueve otro tipo de alternativa como que esten fuera de los espacios escolares, que no se puedan hacer publicidades”. En ese sentido, Raggio indicó que “hay mucho marketing en torno a los productos ultraprocesados, y hay una presión del sector agroindustrial sobre todo el sector azucarero porque no les conviene está ley, hay mucho conflicto de intereses ahí”.
Para la nutricionista no solo hay intereses políticos detrás de está maniobra, sino que “hay un cierto conflicto de intereses con el sector industrial, y también pasa con ciertos profesionales de la salud que hacen lobby de los productos procesados, ultraprocesados”. De todos modos, “la mayor presión es la empresarial, del sector de la industria láctea que generan el temor de que se van a perder puestos de trabajo, la realidad es que azúcar se va a seguir consumiendo, lo que acá se está tratando de evitar es que una gaseosa chiquita tenga doce cucharadas de azúcar, y que eso lo consuma un niño, sabiendo toda la epidemia por malnutrición de sobrepeso y obesidad que estamos teniendo y sobre todo en las infancias”.
Frente a una tendencia cada vez más “supermercadista”, la ley es una apuesta a garantizar el derecho a la información y también, el derecho a decidir. “Lo mismo en los ambientes escolares y también permitirá que el Estado priorice la compra de alimentos reales para las áreas de desarrollo social, y no con estos productos que tienen exceso de nutrientes críticos”. 

Si la ley de etiquetado frontal no se vota antes de fin de año, perderá el estado parlamentario. En ese sentido, Raggio explicó que “pierde la población, perdemos salud, el costo humanitario de las enfermedades es altísimo, y hay que trabajar en estrategias como profesionales de la salud para concientizar”.