23:39 h. Sábado, 15 de Junio de 2019

Lanzamiento a lo Aiola

cuatropalabras.com.ar  |  31 de Mayo de 2019 (00:30 h.)
Más acciones:

El libreto está gastado. Viene de la época preconstitucional. Lo utilizó el general Juan Manuel de Rosas. De ahí en más estuvo plagiado, lleno de imitaciones, pero aun así algunos insisten en hacerse los originales. Que Víctor Aiola iba por la reelección era tan seguro como  que el caballo de la plaza principal es una réplica del que utilizó el General San Martín. Lo del “clamor” para que repita su mandato es un exceso de alcahuetería. La creatividad y la imaginación brillan por su ausencia entre los principales operadores del Jefe Comunal. El patrimonio político más valioso que puede exhibir el pediatra lo consiguió a fuerza de trabajo durante estos tres largos años de gestión y gobierno. Con aciertos y errores pudo llegar hasta acá logrando respeto a su autoridad y centralidad política. Dos cuestiones nada menores para encarar el nuevo desafío. No siempre las palabras pueden superar el logro de los hechos. Es más, por lo general, los hechos son bienes escasos en el recorrido paralelo de la gestión y la política.

Justamente la palabra no es el mejor recurso del Intendente de Chacabuco. La descalificación, la agresión y la soberbia han sido la consecuencia necesaria de una lectura equivocada de la realidad. Quien siembra odio recoge tempestades y eso deriva en el temor permanente de creer que el otro puede estar agazapado esperando la revancha. El espiral se realimenta y se aleja de aquel histórico abrazo entre Perón y Balbín, que simbolizó “Ustedes o Nosotros”.

Comienza una nueva etapa, es la carrera por la reelección. Aiola va por el segundo mandato. En esta competencia arranca de adelante. Puede tener sus ventajas pero también sus riesgos. El discurso con el que dice aceptar “el clamor de sus seguidores” vuelve a parecer inapropiado. La exigencia de ordenar las listas de concejales y consejeros escolares solo con su lapicera va a contramano de las mejores conquistas radicales. El refritado recurso de levantar la imagen del expresidente Alfonsín choca de frente con el concepto autoritario de desconocer el diálogo como camino para la construcción de mayorías duraderas. Todo lo demás es finito.