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  • martes, 25 de enero de 2022

El laberinto de un “General”

El título es un plagio, una travesura que seguramente será perdonada. La versión original es “El general en su laberinto”, una de las tantas genialidades del escritor colombiano, Gabriel García Márquez. En esta precaria columna, lo de “laberinto” está vinculado a los enredos y confusiones de la vida cotidiana del Palacio. Hay excepciones y las reconocemos. Lo de “General” es el apodo que un parroquiano radical de café utiliza para referirse al intendente Víctor Aiola.

Un repaso desde Nerón Chari, hasta la presentación del nuevo gabinete. El “hombre estrella'' y su particular regreso al poder. El general de Garcia Márquez, es Simón Bolívar, quien atravesado por una dura enfermedad escapa de los enemigos que no le perdonaron su lucha por la liberación del pueblo latinoamericano. Nuestra versión del “General” da cuenta de un hombre atravesado por las complejidades del poder, gastado y dirigiendo a un pequeño ejército derrotado y en retirada. Aún así, faltan dos años.

Captura de pantalla 2022-01-09 a las 11.02.51 p.m.
Captura de pantalla 2022-01-09 a las 11.02.51 p.m.
El laberinto de un “General”

El título de esta nota es un plagio. Una travesura menor que seguramente me será excusada. La versión original es del gran escritor colombiano, Gabriel Garcia Marquez. Se trata de una de sus obras, " El general en su laberinto", una de las tantas genialidades de la mejor pluma latinoamericana. En esa novela narra los últimos tiempos del General Simón Bolívar, quien atravesado por una dura enfermedad, escapa de sus enemigos. 

Para esta columna, lo de laberinto ,en nuestra versión criolla, me parece la síntesis de lo que ocurre en el Palacio de Reconquista 26. Lo de "General", es el apodo que a un parroquiano radical de café se le ocurrió como la mejor manera para definir los aspectos múltiples de la personalidad de Víctor Aiola y su tendencia hacia formas autoritarias de interpretar la relación institucional de mando-obediencia.

 

A imagen y semejanza

 

Víctor Aiola transmite un mensaje de calma y serenidad que se chocan de frente con sus reacciones impulsivas rociadas por los licores del poder. Su segundo mandato está signado por la acumulación de errores -forzados o no- en el armado de su gabinete. Confió en que la llegada de Nerón Chari definia un nuevo tiempo a partir de la reformulación del rol del Estado Municipal. Chari, es sin dudas un tipo lúcido, un jugador exquisito que cualquiera pretende para su equipo. La cuestión es entender cuales son las condiciones necesarias para que un jugador diferente se sienta cómodo en un equipo que ranquea mitad de tabla. Ahí aparece la habilidad del técnico. Sin dudas no alcanza el voluntarismo para llevar adelante un "cambio matricial" a un modo obsoleto de concebir la administración publica. De cajón que la historia terminaba con Chari recuperando su libertad y volviendo a la actividad privada. 

De ahí en mas, pandemia mediante, todo se desmadró y quedo sellado con la peor derrota que es un empate. El resultado no es responsabilidad de Alejo Perez, sino la consecuencia del laberinto indescifrable, anárquico y atomizado en que se transformó la segunda gestión de Víctor Aiola.

 

El hombre estrella

 

El periodismo político, o algo que se le parece y que intenta este cronista, obliga a asociar acciones, hechos u omisiones de los actos gubernamentales con nombres propios. Quiénes ingresan a la función pública y no lo entienden, vivirán ese tiempo como un karma. Como una maldición que se le cruzó en su vida. Aclarado esto,es oportuno repasar el anuncio del "nuevo gabinete" de Aiola. Con casi nada de nuevo, el equipo que presentó, salvo casos puntuales como la confirmación de Hacienda, Salud, Seguridad y Obras Públicas, más el regreso de Ignacio Orsini al gabinete, todo lo demás se parece , como mínimo, a un rejuntado que abandona el fútbol profesional para ir a una liga floja del interior.

En los principales despachos, se repite que los bajos salarios que perciben los funcionarios es el impedimento para conseguir recursos humanos mas competentes. 

Entre los que volvieron, se destaca el ex Secretario de Seguridad Dario Ciminelli, hoy flamante Inspector General. Se ganó el apodo de "funcionario estrella" cuando al poco tiempo de asumir, allá por el 2016, al estilo de los que firman su primer contrato en primera división, compró un automóvil Mercedes Benz. Cuando Aiola lo interpeló por esa exposición que contrastaba con el mensaje de austeridad de aquel tiempo, Ciminelli, apeló a su talonario de factura profesional y su virtuosidad para cobrar honorarios de tabla en una Sucesión cuando  habitualmente se ponen en remate. Atado con alambres, sostenido por la frescura que le trajo en su momento la llegada de Marcelo Loyola, y tapando algún que otro escándalo, llegó su final el 10 de diciembre de 2019. Ahora, parece que lo alcanzó la suerte del común de los profesionales del derecho que la yugan todos los días para ganarse la subsistencia. El regreso a un cargo inventado y escasamente retribuido, agrega más dudas que certezas a la hora de imaginarse su rol de Inspector.

 

Un general custodiado

 

En el inicio de la aparición publica del primer intendente radical elegido dos veces por el pueblo de Chacabuco, conocimos a un médico pediatra con intenciones de involucrarse en la vida política. Sobresalía su luminosidad sostenida por una capacidad incansable de trabajo y gimnasia para resolver frente a las tensiones de la coyuntura. En el andar de su gestión erró en el armado de su mesa chica, de sus consejeros y de sus aliados estratégicos. 

El Aiola de hoy, es un político atravesado por las adversidades de una tragedia sanitaria que golpea al mundo entero, por el desgaste en el ejercicio del poder,por el desacierto en la definición de los temas centrales de su gestión, por el error de no haber construido un diálogo maduro con la oposición, por la debilidades de dejar colar a los oportunistas que se llenaron la caja fuerte solo caminando, muy de vez en cuando, las alfombras rojas de la obscenidad.

Aiola es un tipo enredado en su propio laberinto. Un hombre que suele volverse temeroso,  que deja de ser el médico de ambo que conecta con el vecino, para pasar a necesitar una custodia. Esa confusión se traslada a la acción de gobierno nombrando a un exmilitar para que ponga orden en una ciudad que no necesita mano dura ,sino alguien que aclare la confusión. Que nos guíe, nos construya y nos ponga, aunque sea,  en una senda peatonal segura e iluminada que permita oxigenarse, que nos devuelva la esperanza.

 

En retirada

 

En la novela de García Márquez, fluye la historia de un General que dedicó su vida a emancipar al pueblo latinamericano. Nadie va a dudar de quienes eran los enemigos que lo perseguían.. 

Este " general", que los radicales de Chacabuco descubrieron después de tanto tiempo de ostracismo, no ha peleado contra nadie ni ha librado ninguna batalla épica. Hoy , solo parece el jefe de un pequeño ejército derrotado y en retirada. Todavía quedan dos años más.