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  • miércoles, 28 de julio de 2021

La mecha lenta

“En algunos países de Eurasia la estrategia “mecha lenta” funcionó. Sólo que el caballero Gene Sharp, su ideólogo, de la Institución Albert Einstein, que son los mentores de la estrategia del golpe suave, parece que aquí no han tomado en cuenta algunos detalles: en casi todos los países donde esa estrategia funcionó, había gobiernos con poco apoyo popular”. Estos conceptos fueron expresados por el Comandante Hugo Chávez en 2007. Los últimos sucesos desarrollados en Cuba nos empujan a revisar cuestiones pasadas -pero muy vigentes- para entender cómo funcionan algunos resortes de la política global y especialmente cómo esos mecanismos se ponen en marcha en nuestro barrio sudamericano y caribeño.

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La mecha lenta

 

“Ese es el antídoto, pues”, decía Chávez refiriéndose al apoyo del pueblo para contrarrestar los embates de desestabilización que amenazaban a Venezuela. “Nosotros acabamos de ganar unas elecciones con más del sesenta por ciento”, enfatizaba, y afirmaba: “por eso es que yo digo que no van a poder lograr la explosión en Venezuela. Andan alargando la mecha. No hubo explosión hoy, entonces le dan más mecha a ver si explota mañana. Y van a seguir alargando con marchas, eventos, todo buscando alguna explosión. Nosotros vamos a tratar de que la explosión no ocurra; es nuestra gran responsabilidad y yo estoy al frente de esa operación de inteligencia, contrainteligencia, protección a la ciudadanía y neutralización de operaciones adversarias”. Chávez estaba fogueado en las peleas contra quienes querían destruirlo, por eso la importancia de su testimonio que se transforma en lección. 

Los cinco pasos

“Pero como ya no pueden dar golpes de Estado tan descarados, su nueva estrategia son los golpes blandos”, aseguraba Rafael Correa hacia 2015, siendo entonces presidente de Ecuador, y explicaba los cinco pasos de está estrategia para tumbar gobiernos: “El primero, la etapa de ablandamiento. Para ello, los medios de comunicación tratan de generar malestar en la opinión pública. Tratan de quitarnos la alegría, la esperanza, así nos inmovilizan. Yo he dicho que uno de nuestros mayores logros es el de haber recuperado la autoestima y el orgullo de ser ecuatorianos. (...) entonces nos convencían de que éramos los más corruptos, los más perezosos, que las buenas carreteras las podían tener solamente los países vecinos. Esa es la estrategia de las élites para desmoralizar: todo está mal y no tiene solución, entonces ¿para qué me voy a preocupar si todos los políticos son malos? Y acá los medios de comunicación dominantes se convierten en los árbitros del bien y del mal y pasan a ser ilegítimos partidos de oposición”.

“La segunda etapa es la deslegitimación citaba Correa- y enumeraba: miles de editoriales en contra, insultos disfrazados de humores, abiertas mentiras disfrazadas de humor, falsas investigaciones, cadenas de rumores, ataques en las redes sociales”.

Para explicar el tercer paso el exmandatario ecuatoriano se refería al “calentamiento en las calles”. y detallaba lo que ocurría en su propio país: “es lo que estamos viviendo en estos días. Y se turnan: un día la burguesía de Quito, otro día la derecha de Guayaquil, el otro mes los supuestos dirigentes indígenas, y así para mantener la calle encendida. Todas estas cosas no son aisladas, se refuerzan mutuamente”.

La cuarta fase, según Correa es la que se denomina “Combinación de todas las formas de lucha”. “Son operaciones de guerra psicológica y guerra económica” para crear una realidad ficticia, desorientar, desanimar y enojar a la población.

“Todas estas etapas ya las hemos vivido en Ecuador”, comentaba el ex presidente sudamericano, y anticipaba: “la quinta y última etapa no la han logrado y jamás la van a lograr. Ese último paso es la fractura institucional y supone acciones callejeras, toma de instituciones y pronunciamientos militares para obligar a la renuncia del gobierno”.

Para rematar su exposición, Correa decía, recordemos, en 2015, “no crean que es coincidencia que todo lo que les acabo de describir se esté viviendo en Bolivia contra Evo Morales, en Argentina contra Cristina Kirchner, contra Dilma Rousseff en Brasil, se lo hicieron a Hugo Chávez y ahora a Nicolás Maduro. No es casualidad que todo esto se ejerza contra gobiernos de izquierda, progresistas. Se trata de una estrategia continental para parar los cambios históricos que está viviendo nuestra América”.

Explicado desde el otro lado del planeta

Para agregar una óptica distante en kilómetros, pero cercana en concepto, revisemos declaraciones emitidas este mismo lunes 12 de julio desde Corea del Norte. "El propósito de EE.UU. de relacionar la 'ayuda humanitaria' con el 'problema de los derechos humanos' es legitimar su presión hacia los países soberanos y llevar a cabo sus siniestros fines políticos", dijo Kang Hyon-chol, investigador principal de la Asociación para la Promoción del Intercambio Económico y Tecnológico Internacional de Corea del Norte, en un comentario difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano. El especialista señaló como ejemplo normas como la Ley de asistencia exterior, de 1961, que estipula que cualquier ayuda a otras naciones tiene que subordinarse estrictamente a la política exterior de Washington. "El artículo 498 de esta ley prohíbe cualquier ayuda a aquellos países que no cumplan con los 'estándares de derechos humanos' establecidos por EE.UU., y el artículo 620 no permite la ayuda a los Estados comunistas que no comparten las ideas de EE.UU.", señala Kang Hyon-chol.

Al mismo tiempo, recalcó que "muchos países experimentaron el sabor amargo tras haber depositado muchas esperanzas en la 'asistencia' y 'la ayuda humanitaria' de EE.UU.". Como ejemplos, Kang Hyon-chol cita el rechazo de Washington a prestar asistencia humanitaria a Afganistán, Siria, Palestina o Camboya, cuyos gobiernos no quisieron cumplir con las exigencias políticas de la nación norteamericana.

Hoy el “último momento” nos lleva a Cuba, donde la crisis generada por el bloqueo inhumano impuesto por EE.UU. justifica el malestar y cansancio de un sector de la población. Sin embargo, el asunto se repite como un bucle macabro desde que Estados Unidos decidió someter al mundo. La respuesta, como dijo Chávez, la tienen los pueblos, eligiendo, apoyando y defendiendo a los gobiernos que mejor los representan, aunque haya que soportar más de la cuenta, pues la opción es inmensamente peor.