La marea plateada

Opinión  |  21 de febrero de 2020 (17:32 h.)
Por Mariana Olivetto

La esperanza de vida de una mujer en Argentina es de 80,3 años, según la Organización Mundial de la Salud; una media de 5 años más, aproximadamente, que el resto de las mujeres del mundo. La diferencia radica en las condiciones de vida. Muchas de las adultas mayores se encuentran atravesadas por el aislamiento, exclusión y/o pobreza. Entonces, vivir más sería una simple “supervivencia” donde la calidad de vida se convertiría en un privilegio.

Es por ello, que nuevos significantes se anudan encadenados al movimiento feminista.*La revolución de las viejas* se trata de una plataforma transformadora, de un colectivo de mujeres de la tercera edad o aquellas que se hallan cerca de este periodo evolutivo que exigen políticas públicas que posibiliten el envejecimiento digno rompiendo con estereotipos. Se pone sobre el tablero la enfermedad, pasividad, soledad, *la carga familiar*, como el imaginario social construido en relación a la *mujer vieja* repensando esta etapa de la vida.

El fantasma ilusorio de la eterna juventud contrasta con la imagen del cuerpo real de la vejez y provoca, paradójicamente, el horror y extrañamiento del lxs sujetxs que inevitablemente envejecen. Existe un discurso hegemónico reproducido por los medios de comunicación donde subyace la adoración de la imagen de un cuerpo bello, joven, delgado, sin marcas, arrugas, ni cicatrices. Un envase mercantilista, adornado de siliconas, deshitorizado; un intento de anulación del sujetx deseante que lo empuja al abismo del goce cultural consumista. 

La invisibilización del cuerpo viejo, la sensación de otredad que genera y la fantasía de perpetuidad de belleza se intensifica como mandato social cuando se encuentra dirigido hacia las mujeres. Por lo tanto, la sexualidad y el erotismo se transformarían, prácticamente, en condiciones excluyentes para aquellas que poseen *cuerpos vencidos*. El sentido de esta construcción discursiva conllevaría al ocultamiento del placer sexual de la adulta mayor.

La disputa feminista se direccionó hacia el repudio del silenciamiento de la menstruación, la liberación y legalización de la soberanía del cuerpo, y la revolución de la sexualidad femenina, convirtiéndose en un hecho coyuntural el uso de la minifalda y la creación de la pastilla anticonceptiva. 

La marea plateada pone en agenda nuevas conquistas dentro del escenario actual. Por un lado, emerge el pedido de transitar y atravesar la menopausia como un proceso de transformación y evolución activo de calidad, garantizado por un estado presente mediante la puesta en marcha de políticas, dispositivos y proyectos innovadores que permitan abordar la problemática de manera integral y eficaz. Desde otra perspectiva, se plantea habilitar la posibilidad de pensar el encuentro con un(x) otrx, el roce, la ternura, las caricias, y *el orgasmo femenino* como sucesos inseparables de la tercera edad: ¡donde el deseo no envejezca y se ponga en juego hasta el último segundo de vida!

 

foto:Página12

 

 

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