09:08 h. Jueves, 23 de enero de 2020

 Invalorable testimonio periodístico del Centenario de Chacabuco

Gracias a la generosidad del vecino Raúl Salvatierra pudimos tener acceso a uno de los originales del Libro de Oro de "El Clarín". Este invalorable testimonio fue la consecuencia del incansable trabajo que la Directora de aquel periódico local, Doña María Angélica Marchesse de De Nigris, junto a un grupo de colaboradores, pudo concretar para el Centenario de la ciudad de Chacabuco.

“Si difícil es editar un periódico semanal y mantenerlo alejado de intereses políticos, o de círculos, sobreviviendo gracias a la constancia de nuestros lectores y avisadores, imaginaos cuántos sacrificios, desvelos, horas quitadas al sueño, significa haber intentado la edición de este Libro de Oro de El Clarín, en ocasión de conmemorar el Centenario de Chacabuco”, así reza en uno de los párrafos la Carta de Dirección que tiene el puño y la letra de la esposa del fundador del legendario periódico “El Clarín”.

EL LIBRO DE ORO  |  05 de diciembre de 2019 (15:12 h.)
Más acciones:

Nosotros, apenas tuvimos contacto con este increíble material, pensamos en hacer un puente con nuestros lectores y para eso elegimos un texto que justamente vincula de manera directa a la familia Salvatierra. Desde ahora, y una vez por semana, iremos seleccionado historias y relatos que son parte de ese verdadero trabajo de orfebre periodístico consolidados en ese libro que ya tiene más de cincuenta años de historia. Zenobio Gregorio Salvatierra (textual del Libro de Oro de El Clarín).

En tanto mitristas y alsinistas se enfrentaban casi a diario en las calles de Chacabuco armas en mano, y cuando aún estaban calientes las que empuñaron poco antes cuando la Revolución Mitrista de 1874, el 24 de diciembre de ese año nacía en esta población Zenobio Gregorio Salvatierra, un criollito de pura cepa, que la benevolencia de Dios, ha permitido que viva en este año del Centenario con sus 91 años bien llevados.

 ¡¡¡Casi nació con la ciudad!!!

Conoció de niño a los primeros pobladores, esos hombres de los que solamente conocemos algunos nombres y muy pocos rostros. En 1904 se casó con Doña Mariana Agorreca con quien tuvo 10 hijos: Juana Celia, casada con Antonio Jacinto Sottani; Máximo Zenobio, casado con Inés Ferraresi; Enrique, casado con Luisa Toussaint; Raúl Alejandro, casado con Delia Durante; Etelvina casada con Don Luis Ferraresi; Nemesio, casado con Isabel Didiego; Ramona, casada con Don Ramón Felipe Frontera; Heberto, casado con Lidya Di Pinto y Urbelina y Carlos Obdulio, nacidos en 1929 y 1934, los menores aún solteros.

Sus hijos le han brindado gran cantidad de nietos y uno de ellos le ha obsequiado su primer bisnieto. Concurrió a la escuela en el cuartel 3º, siendo sus maestros un santiagueño Don Gervasio Soto y Ramón Aldecoce, una escuela donde concurrían en aquellos años cerca de 70 alumnos (1888) y que estaba situada en el lugar conocido hoy por campo Lobosco.

Sus hijos estudiaron en la Escuela Nº 20 con el maestro Don Alciro Ocáriz, los menores en el campo Domínguez siendo su maestra la Srta. Flora Arias. Don Zenobio, vivió siempre en el campo dedicado a las tareas de su medio.

Quisiéramos bucear en sus ojos y en su mente, para poder ver todo lo que habrá visto: el trigo sembrado al voleo, y segado a hoz, las enormes chatas llevando cereal, los arreos a campo descubierto, las elecciones en los atrios de las iglesias con las manos cerca de los “fierros”, cuánto habrá visto!!! este sí, que auténtico VIEJO HIJO DE CHACABUCO!!!