21:12 h. Domingo, 19 de enero de 2020

“Los intendentes ponemos el lomo para que las cosas funcionen” 

Con la Ley Impositiva provincial aprobada, Aiola habló distendidamente del panorama político al que se enfrenta. Es uno de los pocos líderes de la oposición que salió a bancar la parada al Gobernador Axel Kicillof, alegando que en el pago chico le había tocado ir por el mismo camino. “Yo aumenté las tasas en un 50% como intendente, traté de ser coherente, ¿por qué no le voy a dar las mismas herramientas al gobernador?”, dijo. Además habló de cómo planteó el nuevo gabinete que -si todo sale bien- gobernará hasta el 2023, y se refirió a la tarea de los jefes comunales: “Los intendentes somos los que hacemos todos los malabares con dos mangos, ponemos el lomo las 24 horas para que las cosas salgan. Obviamente que todo el arco político trabaja y son parte de los estamentos de la democracia, pero una cosa es la ética de las convicciones y otra la ética de la responsabilidad”. 

VIENE DE TAPA Por Martina Dentella  |  09 de enero de 2020 (08:48 h.)
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-Finalmente, se aprobó la ley impositiva. Algunas horas antes, Axel Kicillof publicaba que se había quedado sin interlocutores, que muchos estaban de vacaciones, ¿Qué mirada tenés respecto a las idas y vueltas de estos últimos días en medio de una crisis económica como la que atraviesa la Provincia y que afecta a los Municipios?

-Los senadores y los diputados tuvieron relación directa y se pusieron de acuerdo para aprobar la Ley Impositiva. Pero, de todas formas, pienso que tal como se hizo anteriormente, tienen que dar las herramientas a quien gana la elección para poder gobernar. Obviamente que hay que respetar a quien gana. Por otro lado, nosotros también teníamos la responsabilidad de defender a quienes nos votaron, que es el 40% de la población, y ahí estaba el trabajo del oficialismo y de la oposición de llegar a un buen puerto y se llegó. Hay que dejar de lado las mezquindades y tratar de trabajar por la Provincia más grande del país, que es prácticamente un Estado dentro de otro Estado, y que sí o sí necesita tener un presupuesto en impositiva aprobado.

-Sos un intendente de declaraciones políticas jugadas. En el contexto de una Argentina tan politizada, ¿no te da cierto temor el enojo de tu núcleo duro, de tus votantes cuando salís a bancarle la parada a Axel Kicillof?

-Decreté la situación de emergencia económica en noviembre, de hecho tuvimos que parar las horas extras y las de la guardia ponerlas por separadas. Yo aumenté las tasas en un 50% como intendente. Trato de ser coherente, ¿por qué no le voy a dar las mismas herramientas al gobernador? Si el gobernador las necesita y tiene todo el territorio para gobernar, no solamente Chacabuco. 

Después, en este contexto de dificultad, me parece que un grupo pequeño de la población al que le fue muy bien en estos años, tiene que hacer un esfuerzo. Cuando el dólar aumenta hay grupos económicos que se benefician y hay grupos con más dificultades que salen perjudicados.  Al que compra un kilo de yerba en la despensa del barrio y lo paga el fin de semana, lo perjudica, porque si aumenta el dólar, aumenta el combustible, las gomas, el transporte, la producción y finalmente a través de la inflación termina pagando y haciendo un esfuerzo el peón de albañil.  A esos sectores no se les puede pedir más, pero hay grupos a los que sí se les puede pedir. 

Respecto a los productores rurales, la gente piensa que viven en la abundancia y no es así. Hay pequeños productores, son gente que sus padres tenían 400, o 500 hectáreas y después tuvieron hijos y vendieron y hoy tienen 70, 80 hectáreas y no llegan a fin de mes. Me parece correcto que los senadores y los diputados analicen, segmenten, pero no es lo mismo aquel que tiene 50 hectáreas que aquel que tiene 5000, que son las grandes corporaciones que tienen otros ingresos y otra capacidad.

La situación es como la de una familia, cuando las cosas van mal aquel que puede poner un poquito más el hombro, lo tiene que poner, todos tienen que hacer el esfuerzo. Por eso yo no me siento incómodo en esta posición. 

Quizás con el gobernador coincidamos en algunos puntos, pero no significa que coincidamos en todo, o que yo sea peronista, o que el gobernador sea radical, son dos cosas distintas. La gente nos está pidiendo que dejemos de jugar a la política y que hagamos política en serio.

-Tuviste que aumentar las tasas en un 50% y eso genera un desgaste y exposición en el Ejecutivo, ¿creés que las idas y vueltas del Senado tienen que ver con que los legisladores están lejos de la realidad que le toca a diario a un Intendente? 

-Ellos transforman las problemáticas en ordenanzas o en leyes, pero los intendentes hacemos lo que podemos con las necesidades inmediatas. Somos el termómetro directo con la gente, y a veces hacemos malabares. Somos como la madre en una casa, que prepara los chicos para la escuela, hace malabares para hacer la comida al mediodía y para que alcance para la noche. Eso somos los intendentes, los que hacemos todos los malabares con dos mangos, ponemos el lomo las 24 horas para que las cosas salgan. Obviamente que todo el arco político trabaja y son parte de los estamentos de la democracia y los respeto profundamente, pero una cosa es la ética de las convicciones y otra la ética de la responsabilidad. Desde el punto de vista de la ética de las convicciones, se pueden decir muchas cosas, pero cuando vos tenés la responsabilidad de gobernar el territorio, ahí cambia todo. Uno cuando gobierna se basa en la ética de la responsabilidad, porque uno tiene que dar respuestas todos los días a los vecinos, proveedores, a la provincia, a la nación, etc. Y son respuestas que hay que dar de inmediato. Para los intendentes es complejo, es difícil. Hay que ser maduros en discutir, hay que buscar todas las herramientas para poder llegar a un acuerdo, para eso la gente nos vota. 

-¿Creés que dentro de Juntos por el Cambio hay una crisis de liderazgo?

-Juntos por el Cambio está representado por el radicalismo, el Pro, la Coalición Cívica. Hay algunas mesas de conducción que están conjugadas por algunos intendentes, los presidentes del partido Jorge Macri y legisladores provinciales, senadores y diputados. Recién está empezando a replantearse todo, y se ven los primeros movimientos. Los intendentes tienen que tener protagonismo, porque somos los que estamos en el territorio y al frente de las cosas que pasan. Tenemos las responsabilidades, y somos los que estamos en el día a día. 

-¿Cuál es tu mirada respecto del radicalismo y el deber ser en este contexto?

-Lo que viene tiene que ser un radicalismo que tenga una voz fuerte, que mire, que hable, que grite en voz alta las cosas que piensa, que no se guarde nada, que sea la cabeza del león. El radicalismo tiene que, de acá al 2021 buscar dirigentes que en el 2023 puedan ser candidatos a gobernador o gobernadora, o presidente. Tiene que ser un radicalismo que esté basado en la Justicia Social, que haga política no desde arriba, sino desde el Estado y con la gente que más lo necesita, que esté parado al lado de la gente. 

Tiene que ser el radicalismo mirando a través del ojo del que más lo necesita, en la calle, ya no en el Comité. El comité está bueno para discutir, pero precisamos estar en el territorio. En el conurbano, una vez alguien me dijo, “acá entran dos cosas solamente: el paco y las iglesias evangélicas”. ¿Cómo hacemos con el radicalismo?. Tenemos que entrar, ese es el gran desafío que tiene el radicalismo, tenemos volver a las raíces, somos la causa de los que más lo necesitan. Quizá, muchos no lo ven ahora, pero yo lo veo así y voy a trabajar para eso, independientemente de todas las cosas. 

Cuando hablé con Freddy (Federico) Storani, me decía que él habla mucho con la gente del oficialismo, y dice “¿Quién va a dudar de que yo sea más o menos, radical?”. Pienso lo mismo, todo el mundo me conoce, fui dos veces elegido intendente, he puesto el radicalismo de pie en Chacabuco, quién va a dudar de que yo sea radical.

 

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“Voy a trabajar por la continuidad de mi gobierno” 

-Hace unos pocos días Darío Golía prácticamente anunció su candidatura. Sin la posibilidad de ser reelecto, ¿con qué objetivos vas a trabajar y cuáles son tus aspiraciones políticas con un capital de 18 mil votos? 

-Lo que quiero, es que cuando vayamos a un barrio y le preguntemos a la gente cómo estaba en el 2015 y cómo está en el 2023, la gente diga que está mucho mejor. Para ese entonces ya habré cumplido con el objetivo para la ciudad, para el partido y en lo personal. Si logramos mejorar la calidad de vida del vecino, ya está. Quiero dejar un Municipio más ordenado, previsible, austero. No tengo ambiciones personales más que estar siempre luchando por el radicalismo, ya sea repartiendo boletas, trabajando en el conurbano, o donde el partido me necesite. 

Respecto a quienes quieran ser intendentes, me parece bárbaro, para eso hay que trabajar, estar en la calle, Golía lo sabe muy bien porque fue intendente como yo y eso le da experiencia. Si hacemos las cosas bien puede haber un intendente radical nuevamente, y me parece que así va a ser. Voy a trabajar para que exista la continuidad de mi gobierno, porque significa la continuidad de las políticas públicas que nosotros podemos aplicar en el territorio.

-¿Creés que esta segunda etapa va a ser un poco más cuesta arriba?

Siempre fue cuesta arriba para nosotros. Gobernar es la dificultad permanente, salvo en el primer mundo, pero gobernar la provincia de Buenos Aires es una tarea compleja y difícil, continua, permanente, de desgaste inmenso. Las dificultades siempre van a estar.  Yo siempre quiero más para mi ciudad. 

-¿Cómo planteaste el trabajo del nuevo equipo? ¿Qué creés que van a aportar las caras nuevas que se suman?

-Las caras nuevas me van a aportar su profesionalismo, dinamismo, eficiencia y efectividad. Un ingrediente mucho más profesional. El gabinete anterior cumplió una etapa muy buena. Pero para cada tiempo hay un determinado equipo de trabajo.

-Hay cierta preocupación entre algunos vecinos y vecinas de Chacabuco por la emergencia económica del Municipio, ¿tenés en mente cómo va a ser la situación de acá en adelante?

-La provincia tiene una impositiva aprobada para empezar a mover la rueda en cada uno de los municipios.  Creo que va a funcionar, tiene que arrancar, hay que ponerlo en marcha, el esfuerzo lo tenemos que hacer todos. Los mejores hombres del radicalismo, del peronismo, socialismo, en cada uno de los sectores del PRO, nos tenemos que poner en la cabeza que lo que está en juego es la Argentina, nuestro país, nuestra nación. Tenemos que ponernos a trabajar sin mezquindades, chicanas, pequeñeces, porque hay cosas muy importantes que poner en pie a nuestra Nación. 

Esto es lo mismo que un paciente grave. Si lo tenés que operar con dos cirujanos más y te pones a discutir de fútbol, perdés. Acá hay que operar, hay que sacar adelante al paciente, después, discutí de lo que quieras, quién hace la guardia del 24 al 31, 5 horas más, 5 horas menos. Hay que sacar adelante el paciente, estamos en una situación de emergencia, después, vemos las diferencias y todo lo demás.

-¿Cambiemos dejó a la Argentina en estado de gravedad como a un paciente que hay que operar de urgencia?

-No solo Cambiemos, la situación económica a nivel macro, a nivel mundial. No pudimos enderezar el rumbo. Se llegó a un punto de mucha dificultad, situación de crisis, gracias a Dios el presidente terminó su mandato, con madurez de todo el arco político.Terminamos un gobierno muy dificultoso y con el cambio de gobierno los mercados todo el mundo se acomoda. Es como cuando pasa algo grave en la familia, todos se ponen a ver qué es lo más importante y lo más grave. Las pavadas, las discusiones tontas las dejás de lado. El camino es trabajar, los argentinos sabemos de trabajar, sabemos de esfuerzos, en ese punto nos va a ir bien.