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  • martes, 01 de diciembre de 2020

“El INTA debería dar el ejemplo”

“Perdí el miedo cuando empezaron a enfermarse mis hijos”, cuenta a este medio Sabrina Ortiz. Es abogada y querellante de la causa de contaminación ambiental en Pergamino, de la que surgió una medida cautelar histórica, que prohíbe fumigaciones terrestres a menos de 1096 metros y 3 mil en el caso de las aéreas. Hace pocos días, el director regional del INTA, Hernán Trebino, le pidió al Juzgado Federal N°2 de San Nicolás, quedar exceptuado de la medida y poder fumigar en la zona de exclusión. Más de cien organizaciones ambientalistas repudiaron la posición del INTA, y su director nacional, Carlos Parera, envió una nota al Juzgado Federal retirando la solicitud. “Para estas cuestiones no debe haber grises. Por sobre todos los intereses económicos debe ser primordial la vida y la salud”, asegura Ortiz, quien desde hace meses vive con custodia policial por las amenazas contra ella y su familia. 

“El INTA debería dar el ejemplo”

Por Martina Dentella 

 

Has sufrido muchas amenazas, incluso han atentado contra tu vida y la de tu familia, ¿cómo están? ¿te sentís acompañada?

-Mucha gente me hace sentir acompañada, son personas que están siempre, y saben lo que está pasando, tienen la información sobre lo que se vive y todo lo que producen los agrotóxicos. Seguimos con la permanencia de la custodia de la Policía Federal, que nunca se ha retirado. Miedo, honestamente no siento. En algún momento lo tuve, pero lo perdí cuando empezaron a enfermarse mis hijos. 

¿Te sentís acompañada por el Estado?

En realidad me siento acompañada por la Justicia, el Estado Municipal me abandonó, y abandonó a toda la gente afectada, no solamente a mí, por supuesto. Hasta el día de hoy siguen negando la problemática. Tuvimos una situación con el agua potable en los barrios más afectados y más vulnerables. La semana pasada denunciamos que le retiraron el agua arbitrariamente, sin ninguna explicación. Eso es lo que recibimos del Estado, una cachetada. 

¿Cómo recibiste la noticia de que el INTA Pergamino desistió del pedido para fumigar en la zona prohibida por la medida cautelar?

-Recibimos muy bien la noticia, la verdad es que me angustiaba esta situación. Fue todo una sorpresa que fuera el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria quien presentara una solicitud para poder aplicar veneno. Consideramos que el INTA debe ser el ejemplo, no la excepción. Como modelo productivo, como innovador, y poseedor de todas las herramientas instrumentales y de recursos humanos para poder realizar otro tipo de producción para que sea realmente amigable con el ambiente, que no sea de impacto para la salud de las personas. Existe un jardín maternal en el predio del INTA, que es donde concurren los hijos de los trabajadores durante los ciclos regulares, desde los 45 días a los cinco años. Además, viven familias dentro del predio, y hay un curso de agua donde se practican los ensayos que se desprende en el arroyo Pergamino, es decir, todo lo que arrojan ahí, va directo al arroyo. Me causó mucha pena que sea el INTA el que dé este golpe tan duro contra la salud de los afectados. 

Desde la dirección del INTA aseguraron que desistían de este pedido de excepción para fumigar, para evitar “interpretaciones equívocas”. Por otro lado dicen que quieren desarrollar modelos productivos sustentables, ¿hay posibilidades de ser sustentables aplicando agroquímicos?

Claramente, el objetivo que se persigue a través de esta solicitud no es solamente la de envenenar, sino favorecerse económicamente a través de la cooperadora y de los ensayos que hacen habitualmente dentro del INTA. Lejos de lo que sería el objetivo principal que debería tener el organismo que es la investigación o la colaboración directa con la sociedad. 

Si quisieran hacer amigables, desde que salió la primera medida cautelar, en abril de 2019, podrían bien haber incorporado alguna información, algún programa para favorecer la producción sustentable. Hasta el día de hoy no hubo ningún pronunciamiento. 

El señor Trebino es el mismo que prohibió los términos agrotóxicos, y agroquímicos dentro de los INTAS, y por eso se utiliza el disfraz de los términos “buenas prácticas agrícolas” o “fitosanitarios”. Yo puedo decir que son agrotóxicos, porque en los cuerpos de mi familia hicieron estragos. 

Es muy alevoso el apoyo del INTA hacia el agronegocio, dejando en desventaja por completo al interés primordial que es el de la salud. 

Tuvimos la oportunidad de juntar a más de cien organizaciones en rechazo de la posición del INTA. Eso nos alimenta, y nos da más fuerza para poder continuar, sabemos que no es fácil, que estamos en medio de un huracán, pero sabemos que entre todas las organizaciones vamos a poder hacer una diferencia. Tengo plena confianza, si no no me embarcaría en esto. 

Hace pocos días se aprobó en Argentina un nuevo trigo transgénico, el HB4, ¿qué opinión tenés respecto a los avances y retrocesos que se han dado durante el último tiempo en relación a otras posibilidades de producción como las de la agroecología?

¿Cuál es tu estado de ánimo general?

Mi estado emocional es múltiple, es una de cal y una de arena. Y para estas cuestiones no debe haber grises. Por sobre todos los intereses económicos debe ser primordial la vida y la salud. Si se aprueba un espacio que fomenta la agroecología, pero se aprueba por otro lado un trigo transgénico, no hay diferencias, vamos a utilizar productos que otros países han rechazado o prohibido. 

Nosotros rechazamos todo producto tóxico que termine en nuestros cuerpos. Esta aberración ambiental, este ataque a la naturaleza, y el daño que puede causar este modelo de trigo va a ser irreparable.