18:24 h. Domingo, 18 de agosto de 2019

Innecesario, ofensivo, inoportuno 

Luego de anunciar con gran júbilo los avances en el tratado entre la Unión Europea y el Mercosur, el canciller argentino, Jorge Faurie, hizo una apreciación altisonante, fuera de tiempo y lugar, e innecesaria: “Ahora sólo me falta recuperar las Islas Malvinas”, aseguró al sitio Infobae el funcionario nacional, cuando se le consultó si el tratado bilateral entre los dos bloques continentales era su mayor éxito profesional en cuarenta años de trayectoria. Este lunes, y gracias a la colaboración del excombatiente chacabuquense Mario Feroldi, tuve la oportunidad de entrevistar a Hugo Robert, presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas(CECIM) de La Plata, una de las pocas voces que salieron al cruce de la barbaridad expresada por Faurie.

OPINIÓN Por Gustavo Porfiri  |  16 de julio de 2019 (15:18 h.)
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“No sé si el canciller tenía un exceso de euforia cuando dijo eso, pero la realidad es que yo puedo decir ´ahora solo me falta a ir a la luna´, pero todavía no empecé a construir el cohete que me va a llevar”, opinó Robert, quien consideró las expresiones del ministro como “ridículas”. “Son una tomada de pelo, son ofensivas para quienes hemos visto morir compañeros luchando por una idea de soberanía que está muy lejana a los principios que representa este canciller y a quienes lo antecedieron durante el gobierno de Cambiemos, el tándem Malcorra-Foradori”, afirmó el ex combatiente.

Asimismo, Robert señaló que “todo lo que ha hecho la actual gestión nos aleja día a día del mandato constitucional de la Cláusula Transitoria Primera de la Constitución Nacional que dice: ´La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino´”.

La entrega disfrazada de “acuerdo”

En este sentido, con el presidente del CECIM La Plata repasamos los alcances del acuerdo Foradori-Duncan, asunto que ya fue contenido de esta columna durante este año. Al respecto, Robert no duda en afirmar que “con Cambiemos, los ingleses han conseguido una entrega total, completa, no definitiva pero sí muy peligrosa”, que se pone en evidencia principalmente con el acuerdo firmado el 13 de septiembre de 2016 entre el vicecanciller de entonces, Carlos Foradori, con su par británico, Alan Duncan.

Ese tratado establece en su sección “Atlántico Sur” que se adopten las "medidas apropiadas" para "remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”.

Desde el CECIM La Plata consideran este convenio como “la mayor entrega de soberanía y recursos de la historia” y remarcaron que el objetivo británico es patrullar el Atlántico Sur en forma conjunta con Argentina con la excusa de cuidar la pesca ilegal, para luego ser reconocidos como una nación ribereña.

Volviendo a la frase del canciller sobre la recuperación de las islas, Robert observó: “luego de esta capitulación con forma de ´acuerdo´, se entienden menos aún las expresiones ramplonas de Faurie. Nada nos aleja más de recuperar los territorios usurpados en 1833, y extendidos luego de la guerra de 1982, que la firma e implementación del tratado Foradori-Duncan.

La seducción mal entendida

Yendo a los argumentos que esgrime el canciller para llevar a cabo semejante propósito, podemos ver que el funcionario insiste con un argumento falaz: el de la “seducción y acercamiento” a los isleños, haciendo referencia a que antes de 1982, tal acercamiento había logrado consolidar una firme presencia argentina en las Islas Malvinas, cosa que -según Robert- es absolutamente cierta y él mismo lo explicó: “Los que tuvimos oportunidad de conocer aquellas Malvinas de 1982, sabemos que los isleños de entonces eran una población abandonada a su suerte, pobres de toda pobreza y que recibían la seducción y acercamiento argentino, casi como una necesidad de supervivencia. Correo Argentino, Entel, YPF, maestras bilingües, construcción del aeropuerto y demás, eran casi la única presencia de objetos de civilización de aquellos pobladores. Eran verdaderos puentes hacia los isleños tendientes a “seducir y acercarnos” con una esperanza concreta, debido a la situación de los isleños”.

Sin embargo, bien distinta es la vida de los habitantes de las islas hoy y pareciera que a Faurie y a las actuales autoridades del Ejecutivo Nacional se les pasa por alto algunos detalles no menores en su afán de “seducir” a los actuales pobladores de Malvinas.

Robert enumera: 1) La Guerra de Malvinas y sus consecuencias tanto en las Islas como en el Continente. 2) El poder adquisitivo actual de los habitantes de Malvinas. Se calcula en torno a los 100 mil dólares por año, per cápita, y creciendo año a año con lo que nos roban del Atlántico Sur a través de las Regalías pesqueras otorgadas unilateralmente por veinticinco años desde 2005. Y todavía no empezaron con la explotación intensiva de petróleo y gas. “Frente a este panorama, nuestra despoblada y desfinanciada Patagonia”, añade el presidente del CECIM.

Ningún patriotismo

Robert se preguntó: “¿Qué pensó Faurie cuando dijo lo que dijo? ¿Habrá ciudadanos desprevenidos que crean sinceramente que sus expresiones se encuentran bañadas de un sano espíritu patriótico?” La respuesta la dio el mismo entrevistado: “Creo que son un insulto a la inteligencia humana, una mentira que deshonra a los que dieron la vida en 1982, una bajeza innecesaria de quien dice defender nuestros intereses soberanos y propicia todo tipo de negocios en nuestro Atlántico Sur, negocios que realizan los británicos, bajo la excusa del ´paraguas de soberanía´”.

Robert dejó un reflexión en el cierre de la charla telefónica: “Las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, mares circundantes, el mar Antártico y la Antártida son parte integral de nuestro territorio. Pero para luchar por los territorios usurpados en 1833 y todo el avance territorial de los británicos desde el ´82 a la fecha, es preciso mucho más que el patrioterismo infantil y mentiroso de nuestro Canciller”.