23:24 h. Lunes, 14 de octubre de 2019

La injusticia más grande 

CARTA DE LECTORES  |  01 de octubre de 2019 (17:33 h.)
Más acciones:

La pobreza: ser pobre es mucho más que no tener plata. Son cada vez más las personas que no llegan a fin de mes. Eso los convierte en pobres o indigentes. Pero esta medida que los clasifica por la cantidad de plata que tienen o no en el bolsillo no habla realmente de quiénes son, ni de cuáles son sus desafíos de todos los días. Es cierto que a las familias pobres les falta la plata y trabajo, pero eso es solo una parte de su compleja realidad. Ellos también son los mas vulnerables en recursos educativos, sanitarios, habitacionales, sociales, culturales y muchos otros más. Esos que todavía el Estado no consigue solucionar de forma mínima. 

Ser pobre es tener la angustia permanente, la incertidumbre de no saber si hoy se come o si mañana se termina la changa. Es tener que invertir todas las fuerzas en sobrevivir, es procurar cosas tan básicas como tener el pan sobre la mesa. En la desesperación no hay tiempo para nada más. 

Cuando se nace pobre lo que mas faltan son oportunidades. Esa es la injusticia más grande; todos deben tener la oportunidad y el derecho a tener una educación de calidad que les permita forjar un futuro diferente al de sus padres, de acceder a un buen sistema de salud público que no los condene a morir por cosas evitables, de pelear por un trabajo digno y en blanco para no tener que subsistir con los planes sociales.

Hoy hay millones de chicos pobres en Argentina. Ellos son el futuro en el que hay que invertir para empezar a cerrar brechas y abrir nuevos caminos. Ellos también sueñan con ser algun dia maestros, doctores e ingenieros.

El otro dia me contaba una maestra que los chicos, alrededor de las 11:00 no pueden pensar más porque empiezan a sentir el olor de la comida que viene de la cocina de la escuela.

Una simple reflexión.

Matías Antonini