11:11 h. Domingo, 26 de Mayo de 2019

Incorregibles, ni buenos ni malos 

Sin reflexión, sin autocrítica, sin proyecto de gobierno. En condiciones de precariedad, con la gastada muletilla de la unidad y con la urgencia de volver al poder, el peronismo de Domínguez anticipó un secreto a voces. Ricardo Ciminelli será el candidato de ese espacio. Al actual presidente de la Cooperativa Eléctrica le sobra estatura política, moral e intelectual para el desafío, por eso se merecía un contexto diferente. El estrecho margen del doble estatus, de presidente de la Cooperativa y su carrera por el municipio. Por ahora tiene enfrente dos rivales. 

OPINIÓN ​ Por Alejo Dentella  |  11 de Marzo de 2019 (09:04 h.)
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Debe hacer por lo menos una década que el peronismo de Chacabuco no despierta interés por su creatividad, mucho menos por su capacidad para renovarse. Ni siquiera han intentado reformular algunas cuestiones básicas y de manual. Ni hablar de autocrítica o ejercicios de reflexión que ayuden a entender el compromiso del momento. 

Lejos de esos enunciados, ni cerca de algunos de ellos. En condiciones de precariedad en términos de unidad, vuelen a la foto del amontonamiento. Se resignan a relatar que “solo es lo que se puede”. Con eso, con muy poco, con casi nada, el pejotismo que sigue conduciendo caprichosamente Julián Domínguez ya tiene distribuidas las camisetas para el equipo titular que jugará la superliga 2019. De momento se agiganta la imagen y la gestión de Aiola. Está claro que sus principales adversarios políticos siguen sin descifrar el mandato de la hora. Solo los empuja la abstinencia del poder y el reflejo de olor a cadáver que empieza a inundar los alrededores de la Casa Rosada. Tan es así que, según los chimenteros de ese espacio, la consigna del elenco local es ganarle a Macri en Chacabuco. Demasiado respeto al verdadero rival que es el actual inquilino de Reconquista 26. 

Un sacrificio 

El plenario ampliado que el peronismo oficial realizó el último sábado (ver página 2) terminó confirmando un secreto a voces. Ricardo Ciminelli, abogado de profesión, peronista de nacimiento y actual presidente de la Cooperativa Eléctrica, será el candidato que competirá primero en las PASO, y eventualmente luego, contra Víctor Aiola. Ciminelli tiene y le sobra estatura intelectual, moral y política para enfrentar un reto de esa magnitud. Sin dudas no es el tiempo ni el escenario que se merece. Su candidatura -y él lo sabe- es un sacrificio en aras de permitir un nueva chance a una vieja propuesta. La unidad es hoy un termino gastado que en ningún caso representa otra cosa que la posibilidad de supervivencia de la actual superestructura. En ese contexto, con lealtad y exceso de agradecimiento se anima a poner el cuerpo. La suerte ya está planteada. Como cayó, quedó. El tiempo dirá todo lo demás. 

A dos manos 

A partir de ahora, el candidato de Domínguez, Barrientos y Golía deberá saber que sus estrategias serán observadas y condicionadas por dos rivales. Martín Carnaghi que le disputará cada voto peronista y Víctor Aiola que lo estará midiendo para el caso en que se lo choque en la final. En ese contexto, desde ayer, Ciminelli es además de presidente de la Cooperativa Eléctrica, candidato a Intendente. El último miércoles, en su mensaje de apertura de las Sesiones Ordinarias del HCD, el intendente Aiola dejó bien claro que piensa insistir con su criteriosa política de dinamizar el sector de obras civiles de la Cooperativa. Está claro que en la previa electoral el Jefe Comunal lo va a buscar para abrazarlo. Se perderán los matices, se compartirán los estragos que los aumentos de tarifas eléctricas ocasionan en los bolsillos de los vecinos. Ahí mismo y rumbo a las PASO, Martín Carnaghi buscará hacer negocio. Interpelará al voto peronista diciendo que la verdadera oposición es él y no los que comparten las fotos oficiales. 

¿Se puede pensar que ésta o algunas de las tantas incomodidades que pueda generar el doble estatus del compromiso institucional y el rol de candidato, no fueron puestas en la mesa previa a las decisiones? De nuevo, y se resalta: Ciminelli es uno de los cuadros más lúcidos de la camada de dirigentes que parió la Liga Federal. Hoy pone el cuerpo para colaborar con la búsqueda de una unidad que sabe imposible de antemano. Mientras tanto el objetivo no es ganarle a Aiola, sino evitar ser derrotado en las PASO. 

Sabor a casi nada 

Cuatro años tuvo el peronismo de Chacabuco para reconciliarse con la sociedad. Para desenmarañar una interna sangrienta que los llevó a la derrota. Para poner sobre la mesa la necesidad de repensar la acción política, en términos del despliegue, qué se puede hacer si vuelve al control del estado. Nada de esto ocurrió. La elección de medio termino (2017) dejó una gran desilusión y una nueva derrota por partida doble. En la convocatoria del último sábado en un galpón del Acceso Elguea Román, se repetían los rostros de siempre. Se respiraba más de lo mismo. No había vientos de renovación como en la pos derrota del ‘83. Los voceros del encuentro insistían en alardear con la supuesta presencia de 200 militantes. En verdad había, dirigentes con crisis de representatividad, punteros venidos a menos, algunos jóvenes no debidamente considerados y un puñado minoritario de acompañantes históricos, leales y sin ningún tipo de pretensiones personales. La foto, aunque no circuló, tiene sabor a poco o casi nada. A 36 años de la recuperación democrática, el único partido nacional y popular vigente en la Argentina debería tener otros compromisos con su pueblo. Hasta acá, al menos en el pago chico, nada de eso está a la vista. Tal vez lo que decía el viejo poeta gorilón Jorge Luis Borges, hoy es más cierto que nunca: “No son ni buenos ni malos, son incorregibles”.