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  • domingo, 12 de julio de 2020

Sobre la incorporación del “trabajo sexual” como rama de la economía popular

Opinión /  Por Las Rojas Chacabuco 

Sobre la incorporación del “trabajo sexual” como rama de la economía popular

Hace algunos años en una charla, Lohana Berkins contó que antes de la crisis de 2001 muchas compañeras vendían cosas usadas en Plaza Flores. Durante esa misma crisis, cuando ya nadie compraba nada, estas compañeras iban a la misma plaza, pero entonces para prostituirse. Esto es lo que pasa en la realidad de miles de mujeres y trans en épocas de crisis económica. La changa deja de ser la venta ambulante, el trabajo por día en alguna casa, la reventa: la changa se convierte en explotación sexual.

Desde el inicio de la pandemia y la cuarentena obligatoria la situación económica del conjunto de los sectores populares se agravó infinitamente. La imposibilidad de trabajar dejó a familias enteras sin ingresos. Los comedores se llenaron, las ollas populares rebrotaron en las esquinas de los barrios. En este contexto, no es difícil imaginar que muchas mujeres y trans no hayan encontrado otra alternativa. No poder darle de comer a les hijes, amenazas de desalojo y la posibilidad certera de conseguir dinero de algún prostituyente: de ahí surge el aumento de la prostitución en tiempos de crisis.

Esto es lo que está ocurriendo ahora. De todas las medidas anunciadas por el gobierno de Fernández no se escuchó casi nada para las y les de abajo: sólo el IFE de unos miserables diez mil pesos que dejó a 4 millones de personas afuera. También hubo despidos, suspensiones, rebajas salariales. Pero por otro lado hubo subsidios a las empresas, pago al FMI y acuerdos con la burocracia sindical para rebajar los sueldos.

En está situación es sabido que de las personas que quedan por fuera del mercado laboral formal, la mayoría son mujeres y trans. ¿Por qué no irían a terminar en las redes de explotación sexual? ¿Qué hace el gobierno nacional, el Ministerio de la Mujer y Diversidad, para evitarlo? Hay que decirlo bien clarito, el Estado, el gobierno empujan a las mujeres y trans a la prostitución.

Las Rojas denunciamos al Estado Proxeneta, denunciamos que no solo hace la vista gorda frente a las redes de trata y explotación sexual, si no que genera las condiciones necesarias para que funcionen. Hoy podemos ver eso bien claro en el accionar del Gobierno nacional de hace unas semanas: el Ministerio de Desarrollo Social Nacional habilitó la posibilidad del registro del “trabajo sexual” como actividad dentro de la denominada Economía Popular, para la asignación de derechos laborales como obra social, jubilación ¿ART?, etc…

No te dan trabajo, no te dan subsidio, pero te dan la posibilidad de registrarte como Trabajadora Sexual. O sea, si querés recibir algún tipo de ingreso, de cobertura social, ¡podés “explotarte” sexualmente y listo! Más cínico aún, hacerlo durante la pandemia. ¿Aislamiento social preventivo para quienes tienen que encontrarse con prostituyentes todos los días?

El formulario circuló por redes y duró algunas horas. El escándalo que se armó fue suficiente para que lo bajen, pero dejó planteado un problema: si no se enfrenta la crisis con medidas económicas para las y los de abajo, otro de los sectores empresarios beneficiados va a ser el empresariado proxeneta.

Las Rojas, como feministas socialistas, levantamos las banderas del abolicionismo. Peleamos por reventar todas las formas de opresión y explotación, por eso nos oponemos al lucro con los cuerpos y la sexualidad de mujeres, trans y niñes. Sabemos que es una pelea de años y que es profunda, porque significa tirar abajo al capitalismo, que sume en la pobreza a millones en todo el mundo, y al patriarcado, que sostiene la venta de los cuerpos de mujeres y trans. Estamos dispuestas a dar esa pelea para que la crisis no recaiga sobre los y las de abajo, que no sea otro empujoncito para miles hacia los brazos de proxenetas. Hay que pelear por una renta universal para todos/as/es les desocupades; por programas de de vivienda y refugios, por trabajo genuino que garantice el sostenimiento económico.

Hay que organizarse, seguir en las calles defendiendo ser dueñas y dueñes de nuestros cuerpos, y que no sean ni de los patrones ni de los proxenetas.

 

Nota completa de Marina Hidalgo Robles en http://lasrojas.com.ar/el-trabajo-sexual-como-rama-de-la-economia-popular/?fbclid=IwAR0wHHGPa-uGIViIwgUVhyF29ccttv2-RDMj0j8hamswKBuFNckS-UNWHFY