13:53 h. Viernes, 22 de Marzo de 2019

Cuatro Palabras

Ilusionismo en el hundimiento

OPINIÓN Por Gustavo Porfiri  |  12 de Marzo de 2019 (12:15 h.)
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Por estas horas, Nicolás Dujovne, el chico de los mandados de la señora Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional y verdadera conductora de la economía de esta república en extinción, anda por los Estados Unidos, más precisamente en Houston, Texas, en un evento de la industria del petróleo y el gas, buscando inversiones por unos treinta mil millones de billetes verdes y, de paso, llevando tranquilidad a las petroleras sobre sus apetencias en Vaca Muerta.

Ante unos ciento veinte representantes de Exxon Mobil, Chevron, Total, Shell, Pluspetrol, BP, Tecpetrol, Panamerican Energy y Schlumberger, entre otras, el ministro de Hacienda, acompañado por el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, invitó a invertir en la Argentina, al asegurar que el país sentó las bases “para crecer de manera sostenible” en los próximos años.

Con el mismo tono surrealista que utilizó Mauricio Macri en el Congreso hace algunos días, Dujovne inundó la sala de humo al asegurar: “como dijo el Presidente (Mauricio) Macri, la Argentina está en una situación mucho mejor que en 2015. El año pasado fue un año difícil para muchas familias y empresas, pero hemos comenzado a sentar las bases para crecer de forma sostenible y poder desarrollar todo nuestro potencial”.

Chocar contra una pared de datos

Pero los fuegos artificiales que el cadete de Lagarde tiró en EE.UU., fueron rebatidos con anticipación por Forbes, una publicación especializada en finanzas y negocios que compite con el Financial Times y The Economist en las preferencias de los gurúes de alta gama de la timba financiera. Ese medio publicó recientemente que nuestro país está “a un paso del colapso económico”. 

Forbes justifica su apreciación en datos duros, esos con los que se estrellan las fantasías de Dujovne y el resto del gabinete cambiador. Hay una bomba activada que el gobierno puso en marcha tomando deuda a mansalva, cuyos vencimientos no tienen ningún respaldo en el sistema productivo. Es decir, los dólares que se necesitarán para pagar solo los intereses de los préstamos, no los podemos imprimir, pero tampoco tenemos ingresos genuinos para conseguirlos. Mucho menos podemos seguir pidiendo prestado para pagar lo que nos prestaron antes.

Durante este año, hay que levantar pagarés por 58.720 millones de dólares. Es la suma de los vencimientos de deuda pública que debe afrontar el Estado nacional, tanto en concepto de capital como de intereses. Y es solo el inicio de una cadena de obligaciones que requerirá la cancelación de compromisos por unos 197 mil millones de dólares en apenas un lustro.

Vox populi

“Mientras hablaba el Presidente(en el Congreso) estábamos en asamblea diciéndole a los trabajadores que Metalpar cerraba”, aseguró el titular del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor(SMATA), Ricardo Pignanelli, quien apuntó contra los funcionarios del gobierno tras el cierre de la fábrica de carrocerías para camiones y colectivos más grande del país.

“A mí me mintieron todos los funcionarios desde (Francisco)Cabrera y (Guillermo)Dietrich, a (Dante)Sica. Y esto no afecta solamente a seiscientos trabajadores sino que a un montón de empresas chicas que pueden ser de la UOM o del(sindicato del) Plástico”, denunció el sindicalista.

Ese contrapunto irrefutable que reflejan las palabras de Pignanelli se manifiesta permanentemente en los testimonios de millones de argentinos protagonistas del aparato productivo criollo que ven cómo, día a día, se caen todas las posibilidades, no ya de crecer, sino de mantenerse en pie.

El agua sigue entrando por los agujeros de la economía macrilista y del hundimiento no se salvan ni los grandes: BGH, Fate, Metalpar, Garbarino, Peugeot, Honda, Iveco, son solo algunos “pesados” que cierran, despiden, suspenden empleados, presentan preventivos de crisis y amagan con rajar de Macrilandia. Este nuevo experimento monetarista es devastador, tanto o más que el que padecimos a principios de siglo con Carlos de Anillaco y “Chupete”, o sea, con Domingo Felipe Cavallo.

Ganadores

Sin embargo, no todos pierden con la perinola de Cambiemos. De acuerdo al último “Informe sobre Bancos” del Banco Central, las entidades financieras están contabilizando ganancias que no paran de crecer gracias a la súper rentable timba legalizada por el gobierno con el tándem Leliq-plazos fijos, que desde octubre de 2018 han atesorado intereses devengados por poco más de 166 mil millones de pesos. 

Perdedores

El salario mínimo argentino -medido en dólares- registra durante el gobierno CEO-radical una caída del 49 por ciento. La devastadora devaluación del año pasado es la responsable mayoritaria de esa cifra. Según datos difundidos por la Universidad de Avellaneda, desde finales de 2015, el salario mínimo descendió de 580 a 297 dólares, por lo que la Argentina retrocedió cinco posiciones en el ranking regional, pasando de la primera a la sexta posición de salarios mínimos medidos en dólares. En el mismo período, el salario mínimo en dólares creció en Uruguay, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia y Brasil. El otro país que junto a la Argentina tuvo un resultado negativo es Venezuela. Paradójico: los cambiadores pregonaban que habían llegado al gobierno para evitar que nuestro país termine siendo como el bolivariano.

Está a la vista: durante tres años y tres meses, este gobierno benefició a muy pocos y castigó al resto envolviendo todo su accionar con artilugios discursivos ilusionistas que no resisten la mínima contrastación con los datos duros, exentos de ideología, de la economía real. Solo resta esperar que los electores criollos puedan escapar de la ilusión antes de octubre.