23:24 h. Lunes, 14 de octubre de 2019

“Hay que tomar la posta de la política”

El Hogar San José organiza la cuarta edición de la bicicleteada familiar en el día del Adulto Mayor. Será mañana, a partir de las 14:00, desde el Hogar y la inscripción tendrá el costo simbólico de un litro de leche larga vida. El recorrido en bicicleta tiene un trazado por las cuatro avenidas y luego habrá actividades para los chicos en la plazoleta, donde los abuelos expondrán los trabajos que hicieron con las docentes de manualidades y la arteterapeuta durante el año. 

ENTREVISTA  |  04 de octubre de 2019 (09:29 h.)
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“Organizamos la jornada para levantar la bandera de la gente mayor y decir ‘acá están’. No es vergüenza para nadie ser viejo, no es vergüenza para nadie necesitar ayuda. De hecho tenemos que tomar la posta nosotros ahí como ciudadanos y hacernos responsables de tu abuelo, de tu viejo, de tu vecino, porque a lo mejor a tu vecino le hiciste los mandados, o le fuiste a comprar los remedios y ya le salvaste el día” dice Gabriela Belfortti, que visitó ayer Arrancamos Tarde Radio Ultra 98.9 y habló de su paso por la institución, la mirada del vecino y la necesidad de dar un salto a la política para transformar la realidad. 

-Tu paso por la institución está dejando una marca que en verdad enorgullece a toda la comunidad, en particular a los que te conocemos y sabemos el empeño, el esfuerzo y la energía que has puesto ahí. Siempre hay que resaltar lo que es un trabajo colectivo, si no es muy difícil, llevarlo adelante, ¿Qué te pasó a vos después de inaugurar la nueva ala del Hogar? 

-Cada vez que piso el lugar me siento súper orgullosa. Sé que fue parte de un trabajo que se hizo en equipo que llevó tiempo, que llevó mucho laburo. Pero uno ve cómo están los abuelos, como lo disfrutan, lo cómodo que es para ellos y uno dice “ya está”. Costó mucho laburo, pero es algo que se vive todos los días y que recae en su calidad de vida.

-Sos una empresaria reconocida, más que una empresaria sos una laburante. Empezaste a trabajar en La Calera cuando estabas terminando el colegio secundario. Cuando una persona en su recorrido laboral, empresarial y económico le ha ido bien y se acerca a una institución, hay un principio de sospecha, de que es como para buscar cierta empatía con la sociedad. ¿Sentiste en algún momento que había alguna cosa así de aprobación?

-No, la verdad es que nunca me preocupó mucho lo que dice la gente. Y creo que no hay miembro de ninguna institución de Chacabuco que no sepa cómo somos y que siempre estamos. Más allá de que hoy lo mío sea más público por estar al frente del Hogar San José, tanto papá, Víctor en su momento, o yo, siempre tratamos de dar una mano y de ayudar. Obviamente que desde el lado más cómodo, que es monetariamente o consiguiendo alguna ayuda puntual. Hoy voy por otro lado, a través del Asilo trato de poner lo que sé desde otro lugar también. Siempre se estuvo cerca de la gente, papá y Víctor en San Martín, y en el Barrio San Cayetano también. 

-De hecho en este momento están haciendo las tribunas del estadio del Club San Martín.

-Yo entiendo que es una responsabilidad nuestra.

-Tu capacidad de gestionar multiplica los aportes que puede estar recibiendo la institución, la tuya o la de otro, en términos de aquellos que tengan el compromiso de hacerlo.

-Fue un poco eso, fue tomar la posta. Las personas que estaban siguen aportando todo lo que saben - que es un montón- pero, había que tomar la posta generacionalmente. Hoy, hay un problema con la tecnología entre la gente más grande. Por ahí, antes iban a hacer cola para pedir el saldo al banco, cuando hoy tardás dos segundos en meterte con la compu. Fue gestión a través de tomar el compromiso, que cualquiera lo hubiera podido hacer. Es más, yo espero que ahora alguien venga a tomar la posta.

-Las instituciones en Chacabuco, en promedio, funcionan de muy bien para arriba, y normalmente trabajan grupos de vecinos. ¿Qué pensás que nos pasa que cuando los grupos de vecinos se involucran con la administración del Estado nos va tan mal? 

-Yo creo que el tema es que la política está devastada. Está mal vista, cuando en realidad es la única herramienta que tenemos para cambiar realmente las cosas. Muchos de los miembros de instituciones que tenemos en Chacabuco, y me incluyo, no nos animamos a la política y preferimos hacer desde otro lado, porque uno lo ve sucio, lo ve gris, lo ve turbio. Entonces, preferís quedarte en una institución, que es la más cómoda, y ahí viene el error nuestro y acá me hago cargo. Tiene que ser uno el que se involucre para cambiar las cosas. Pero no nos animamos a dar el paso. Creo que hay mucha gente a la que le pasa eso, y va a ser cuestión de años. Es tomar la posta, es ver el compromiso, es decir “yo quiero que mi comunidad esté bien, yo tengo las posibilidades de hacer algo”. Si demostrás que lo hiciste a través de una institución, el paso siguiente es hacerlo a través de la política ¿no? Pero no es fácil dar ese paso.

-Cuando hablamos de Juan Carr, hablamos de la solidaridad en su máxima expresión. Si bien él no depende del Estado, es un brazo a esta altura. ¿Qué experiencias has tenido de las conversaciones que pudiste tener con Juan?

-Juan siempre nos dice que Chacabuco es el Disney de la solidaridad. Imaginate que él con el camino andado que tiene y las ciudades que ha visitado, la gente que conoce, siempre dice que es un orgullo Chacabuco como ciudad, con las instituciones que tiene, con el compromiso con los vecinos, fíjate en qué nivel estamos. Y la verdad es que muchas instituciones, muchas ONG, están cumpliendo el rol del Estado. Pero yo creo que el tema es hacer ver las necesidades del otro y ver qué puedo hacer. Si no te animás a la política, hacelo desde la cooperadora de la escuela, desde el hogar San José, desde el Hogar Máximo Gil, pero hacelo. Lo peor es criticar desde tu casa mirando la tele y no levantar un dedo para no hacer nada. Más en estos momentos donde hace falta la colaboración de todos. Después, si sos amarillo, blanco, violeta, rojo o azul, no viene al caso.