15:42 h. Jueves, 22 de agosto de 2019

Haciendo camino al andar 

 Hace casi tres años que Martín Carnaghi recorre la ciudad pensando en este momento. Siempre aseguró que él iba a estar donde estuviera Cristina. Fundó Unidad Ciudadana en Chacabuco y con la boleta de la expresidenta se ubicó como la segunda fuerza que lo sentó en el legislativo local en 2017. Presentó más de doscientos cincuenta proyectos como concejal y hoy atraviesa su primera campaña para dar batalla por el principal sillón de Reconquista 26. Este domingo disputará las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias como una de las opciones del Frente de Todos. Una tarde de caminata, conversaciones y charlas con otro de los candidatos locales. 

cuatropalabras.com.ar  |  08 de agosto de 2019 (01:09 h.)
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Martín es actual concejal y profesor de historia que creció con sus tres hermanos entre actos, movilizaciones y jornadas de militancia. Su historia bien puede empezar con la marcha peronista, cuando en su infancia sonaba coreada por todos y todas. Pegó carteles en la campaña de Néstor Kirchner, cuando medía cinco puntos. De ahí recuerda “No teníamos a nadie que nos representara, verlo al flaco -que era un gobernador del PJ- era muy fuerte, la militancia siempre fue un lugar donde sentirse bien, si no militás con alegría no sirve”, dice. Esa coherencia lo llevó al Concejo Deliberante con la boleta de Cristina Fernández. Una tarde con Martín Carnaghi.

Por Martina Dentella

Es el primer candidato que nos espera en su casa. Martín Carnaghi abre la puerta y Estefanía Scandizzo prepara el mate. Hay fotos en todas las repisas. Se sientan en la mesa. 

Están juntos desde la adolescencia.

“Cuando lo conocí a él empecé a militar”, dice y mira a Martín. Estefanía es abogada y militante activa que arribó a una familia atravesada por la política. “De lo único que se hablaba en la casa de Martín era de política, en mi casa no, pero por suerte lo empezamos a compartir muy rápido, así que está bueno, es un proyecto familiar, lo encaramos como una forma de vida y de familia”, dice tímidamente. 

Se sentaron a charlar varias veces sobre el retorno a Chacabuco en la cocina del departamento en el que vivían, ubicado sobre la calle Montevideo de la ciudad de Buenos Aires. “En el momento que teníamos para charlar, empezamos a pensar en los motivos personales y políticos para volvernos a Chacabuco”. 

El 20 de agosto de 2016, vaciaron el departamento, cargaron las cosas y se instalaron en Chacabuco. Estefanía cuenta que hubo una mezcla de sensaciones en el retorno: “Fue muy lindo porque uno siempre sueña con volver, estar cerca de la familia, de los sobrinos, somos los dos muy familieros, fue una decisión correcta en retrospectiva”. 

El 17 de octubre de ese mismo año hicieron el primer acto en la unidad básica. 

Martín es parte de una nueva generación política. La charla gira en torno a esa generación que logró despegarse de la casa grande para andar su camino por primera vez con su candidatura. 

Después de la derrota del 2015, en una de las últimas conversaciones que tuvo con Julián Domínguez, se dio cuenta de que se iban a seguir repitiendo las formas. “En esa conversación le dije que yo iba a estar donde estuviera Cristina, y lo hice. Ahí ellos avalaron la candidatura de Randazzo, que a nosotros nos parecía un error, a mí me parecía que había que liberar, no ser tan estructurado a la hora de pensar la política en términos de “está es mi calle, este es mi barrio”, sino que todos puedan actuar, ser horizontales en la conducción, en la toma de decisiones. Eso hacía falta en un momento donde no teníamos gobierno nacional, provincial ni local”. 

Martín toma dos mates seguidos, fuma un cigarrillo y vuelve. Habla sobre la foto que se tomaron con Ricardo Ciminelli en la plaza San Martín. “Ricardo estaba en su mesa de difusión a cinco metros de la nuestra, cómo no me voy a acercar a saludar, los saludé todos los días. Se dicen muchas cosas que no se condicen con la realidad, yo no soy un tipo que piensa a la política en términos River-Boca, ni siquiera con el oficialismo”. 

-¿Crées que hay una maduración dentro del peronismo para que el que pierda acompañe a un compañero y no a Víctor Aiola?

-Creo que esa maduración está en la gente, independientemente de lo que decida o haga cualquier dirigente, el voto cautivo no existe más. 

Desde que se alejó de la Casa Peronista volvió a hablar con Julián Domínguez en una sola oportunidad, pasados los comicios del 2017, cuando se acercaban las elecciones del Partido Justicialista. Desde su espacio proponían a Fabián Ayala, teniendo en cuenta el antecedente de triunfo, pero no lograron un entendimiento. Javier Estévez fue elegido presidente del partido. 

-¿Hubo algún pase de factura?

- No, y yo siempre miro para adelante. Cristina lo hace, cómo no lo voy a hacer yo. 

Martín dice que el proyecto es muy jóven en relación a la trayectoria de militancia. Recuerda que en el 2017, militaba con la boleta de Cristina del lado de la cara de la expresidenta y después la daba vuelta y les contaba a los vecinos: “Bueno, de este otro lado estoy yo, acompañame”. Asegura que después de los dos años en el Concejo Deliberante, y los más de 250 proyectos presentados, hoy el camino está más allanado para que la gente sepa quiénes son y cuál es la propuesta. 

Sus papás se fueron de Chacabuco perseguidos por la dictadura militar. Les allanaron la casa mientras se ausentaban. A partir de ahí comenzaron un largo peregrinar entre la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense. Javier y Santiago son nacidos en Buenos Aires, Martín en Berazategui y Federico en Quilmes. 

Martín y sus tres hermanos crecieron entre movilizaciones y actos del partido, donde siempre se cantaba -y se sigue cantando- el himno nacional, y a continuación la marcha peronista. Eso estaba automatizado en su cabeza, por eso en su primer día de jardín, después de que sonara el himno, Martín empezó a cantar a viva voz la marcha peronista frente a sus compañeros.

Participó en el centro de estudiantes del Colegio Nacional, cuando su director era Juan “Pilú” Reigosa, “Era autoritario y reacio a la participación juvenil, en el contexto de los 90, y yo era un estudiante bastante rebelde y cuestionador”, comenta. 

En julio del 2002 Néstor Kirchner visitó Chacabuco, lo recibió el sector del Frente Grande donde militaba su papá, Mario Carnaghi. “Nosotros pegábamos los carteles de Néstor Kirchner presidente”, recuerda. “Era extraordinario, mi adolescencia fue durante el peronismo, y no teníamos a nadie que nos representara, verlo al flaco -que era un gobernador del PJ- era muy fuerte, medía cinco puntos, pero no importaba, la militancia siempre fue un lugar donde sentirse bien, si no militás con alegría no sirve”. 

-¿Qué pasa en esta unidad básica?- entra gritando el candidato al local de la calle 25 de Mayo-. 

-¿Hay mate acá?

Una militante se queja. “¿No tenés reloj vos? -le dice- te estábamos esperando”. 

Están todos listos, enumerando a los que saldrán a repartir boletas a Los Pioneros y San Antonio. 

Martín Carnaghi llama a todos y todas frente a un gran mapa de la ciudad que está colgado en la pared de la derecha. Con violeta están marcadas las zonas donde se volanteó y en negro las zonas donde se boleteó. El mapa está teñido de negro. 

Se reparten las boletas y se dividen en tres autos. Pablo Errasti llega a último momento a la Unidad Básica y se suma a la recorrida. 

En San Antonio el candidato saluda a un niño. Chifla. Lo abraza, Martín no para de moverse. 

-¡Eh Martín!- la vecina sale y lo abraza. 

-¿Como la ves?

-Vamos a ganar

-Tenemos que ganar la interna primero

-Me tenés que dejar unas cuantas boletas porque acá votan todos. 

-Cuento con vos. 

El hijo da vueltas en bici. La vecina quedó viuda hace pocos meses y le cuesta conseguir trabajo. 

La candidata a concejal Laura Mansilla llega al barrio y se suma a la caminata. 

Una vecina le sale al cruce y le reclama que no le tocó timbre en su casa. “Te sacaste una foto acá enfrente y conmigo nada”. 

Los pibes en la esquina juegan al fútbol, es un día de sol sin nubes. Una nena de unos cuatro años, parada en el zaguán de su casa, tararea la canción de Martin. Martin se ríe. Sigue caminando. La cronista le dice "Le tenés que decir que sos Martin" se acerca y la saluda. La nena acaricia a su perro y le hace una sonrisa. 

Otra vecina sale al encuentro con un mate en la mano. En la ventana tiene pegados dos carteles. Vende milanesas y pollo loco. “Lo vas a dar vuelta, Martín”, lo alienta. 

Pasa el camión de recolector de residuos y los tres empleados que van parados le gritan algo a Martín y le levantan los brazos. El les devuelve el saludo. 

Una vecina insiste en que el candidato se sienta a tomar mate, Martín va con el tiempo ajustado pero acepta el convite. Ella quiere charlar. Sabina Meza la conoce, como conoce a casi todo el barrio. Abre las puertas y las va llamando a las vecinas, después le pega el grito a Martín “¡Te están esperando acá enfrente!. 

Pablo Errasti habla del jingle. Dice que la ayuda a no extrañar a Sofía, su hija, que este año se fue a estudiar y es la voz principal. 

Llega una vecina enojada. Lo espera y lo provoca. Están sentados mano a mano. 

-Martín, todos dicen lo mismo. 

-Te escucho. 

-Este es un barrio olvidado, y ustedes si son peronistas tienen que estar todos juntos. 

Martín le dice que le dé una oportunidad porque es nuevo.

-A mi no me pueden versear más. 

Está enojada, porque con la obra de gas no alcanza. “Yo no tengo plata para comprar una garrafa porque con mi laburo no es suficiente. Hemos pasado de todo. Nosotros tenemos memoria”. 

Pasa un nene, pasa en caballo. El nuevo vecino le asegura que en esa casa votan todos la lista completa. La casa está cubierta por una enredadera, sale humo de la chimenea, tienen las plantas ortodoxamente ordenadas y cinco perros en la vereda. 

Él se dedica a podar y su mujer trabaja y está terminando el secundario con el Plan Fines. 

Sabina abre las puertas de las casas como el viento. Llega el turno de Mabel. Lleva adelante el proyecto de un perchero comunitario hace cuatro años. El interior de su casa, impoluto, y los objetos están perfectamente acomodados. Los candidatos en esta instancia ya probaron mates de todos los estilos. La caminata seguirá durante un tiempo más. Habrá más mates y más charlas. 

A las ocho de la noche, hace más de cuatro horas que la cronista sigue el ritmo ligero de Martín. El circuito termina en la unidad básica de La Cámpora. 

Martín habla con los fiscales. 

-Su trabajo es muy importante, es el más importante, de ustedes depende. El clima viene raro, nosotros tenemos que estar enfocados en lo que decida la gente y cuidar cada voto de Alberto y de Cristina. 

Se abrazan. 

El Chino Benac pega el grito mientras Martín y Estefanía se alejan: 

-¡Hasta la victoria siempre!