21:41 h. Miércoles, 11 de diciembre de 2019

“La grieta es entre los trabajadores y los creadores de la timba financiera”

Es joven, feminista y trabajadora. Gisela Salomón es candidata a primer concejal por el Frente de Izquierda y es parte del recambio generacional en la política. En su paso por el ciclo de entrevistas con candidatos del programa Arrancamos Tarde (FM Radio Ultra) habló de la plataforma de gobierno que propone su partido, que lleva a Enrique Chilano como candidato a Intendente. 

ENTREVISTA  |  26 de julio de 2019 (10:20 h.)
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Militar en un partido de izquierda no es algo azaroso y se sabe que las victorias son escasas. Desde que era muy chica siempre supo que algo estaba funcionando mal a nivel social. Cuenta que durante la adolescencia pasó por etapas de mucha rebeldía y conflictos, que la llevaron a iniciar un proceso interior, de revolución de la propia conciencia, íntimo. Hace dos años Paula Montoto la invitó a militar. Nunca había estado en un partido político hasta ese momento. Tuvo algunas dudas, pero se acercó igual. “Me apasioné con las ideas y las consignas y fue una síntesis de lo que me venía pasando a mí personalmente”, dice. 

Asegura que la verdadera grieta no es entre los partidos patronales, “La verdadera grieta, por ejemplo, es entre nosotros que vamos a pagar la deuda, y quienes se están beneficiando con esa deuda, que han estado jugando a la timba financiera, que nos lleva a la bancarrota del país”. 

¿Cómo ves la elección en el orden local?

Todo lo que va sucediendo nos lleva a la reflexión y al debate interno del mismo partido. Si hay algo que caracteriza a este espacio es que no es un partido autocomplaciente, y que constantemente estamos viendo estas cuestiones, un poco de lo que somos y de cómo nos ven. Ser de la izquierda implica un poco que uno cargue con un estigma. 

Es el sector político que siempre está interpelando a las estructuras

Un partido revolucionario, en general, debe plantear siempre una cuestión de poder. En el caso de una revuelta por el aumento de un boleto de transporte, o por la suba del precio del pan, nosotros lo vemos como una oportunidad que puede desatar una crisis política. Esa crisis puede llevar a una revolución. El partido siempre tiene que anteponerse a estos flujos y reflujos y debe plantear una alternativa, un camino concreto, que tiene que ver con una alternativa de clase. 

¿Qué es ser revolucionario en el siglo XXI y en esta argentina para una joven que intenta ser candidata a concejal en Chacabuco?

Nosotros lo que planteamos en esta cuestión de clase es la acción política directa de las masas. Cuando me preguntabas cómo llegué a militar en este espacio -no fue algo azaroso, no caí acá- es porque apuntamos al desarrollo de la conciencia de la revolución proletaria en base a una caracterización de la crisis del capital y del Estado. Ese es el rol del parlamentarismo revolucionario. 

Hacé un esfuerzo para contarle a la gente que puede ser un potencial votante de izquierda, ¿Cómo se puede aggiornar?

Cuando hablamos del régimen, hablamos del capitalismo, del capital y el Estado, que son los que lo sostienen. Hacemos referencia también a los partidos patronales y también a los sindicalistas burócratas, que vienen parando todas las grandes luchas que se podrían haber dado en las calles. Esas son las acciones políticas directas de las masas. Esa es la verdadera grieta, que no es entre los partidos patronales. La verdadera grieta, por ejemplo, es entre nosotros que vamos a pagar la deuda, y quienes se están beneficiando con esa deuda y los que han estado jugando a la timba financiera que nos llevan a la bancarrota del país. 

¿Hay posibilidades de marcar una diferencia entre la empresa que cierra de la que despide a la hora de pensar en ocupación? Sobre todo cuando hablamos de pequeñas empresas, que despiden porque se están fundiendo y no les queda otra. 

Sí, claro que hay una diferencia entre los grandes capitalistas que se han venido enriqueciendo a costa del trabajo, y el dueño de una PyME o una empresa familiar. 

¿Tu militancia feminista fue paralela? 

Se dio casi en el mismo momento, fue un proceso dialéctico constante de construcción y deconstrucción. 

¿No es difícil estar todo el tiempo replanteándose todo desde tanta profundidad?

Es difícil y doloroso también. Las victorias en esto son muy escasas. Cuando pasó lo del #8M de 2018 que nos pudimos organizar entre todos para llevarlo a cabo, fue para mí muy movilizante, terminó y nos abrazamos, eso fue una victoria. Un regalo que nos oxigenó para dos o tres años más de derrotas (risas). Fue muy llenador, sentimos que estábamos ahí por lo mismo y recuperamos esa esperanza. 

¿Cómo hacen con su bagaje ideológico y de consignas, para empatizar con los vecinos que tienen empleados, que apuestan, y no dejan su dinero en la timba?

Lo importante es saber a quiénes nos referimos cuando hablamos de capitalistas, que por supuesto no son los vecinos que emprenden una PyME o una empresa familiar, que le da trabajo a algunos vecinos. En este caso nuestro enemigo es el FMI, ese es el verdadero enemigo. 

¿Qué autocrítica hacen con respecto a cómo se acercan o cómo lo cuentan?

Somos una fuerza joven, somos pocos militantes y nos preguntamos cómo llegar con esas ideas de vanguardia al que va ocho horas a laburar y sabe que con eso no alcanza. No podemos negar la crisis política, dentro de la conducción del movimiento obrero y de todos los partidos en general. La izquierda es responsable, porque quién va a guiar a los trabajadores si no somos nosotros. A eso me refería con no ser autocomplaciente. Se habla en los congresos del partido, y nosotros con nuestros compañeros. Hay que decirlo. 

¿Cuál es el lineamiento de esta campaña?

Es una plataforma muy amplia. Hicimos mucho hincapié en el área de género y de juventud, hablamos con artistas. Plantemos una restructuración del refugio de mujeres, y que las acciones que se lleven a cabo desde ahí esten dadas por un Consejo Autónomo de Mujeres electo y con cargo revocables, que tengan facultades para llevar adelante medidas de protección. Hoy no está funcionando, lo pusieron para decir “Tomá, ahí lo tenés”.