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  • viernes, 03 de diciembre de 2021

El gesto pendiente de la política

Por Alejo Dentella.

El posteo del secretario de Gobierno Alejo Pérez respecto a la jubilación y pensión de Cristina Kirchner, lo instala como tema de campaña. La legalidad/injusticia de los millonarios ingresos de los y las dirigentes políticos. Si el debate esta vez es en serio deberíamos saber porqué Cambiemos aprueba un presupuesto de 8 mil millones de pesos para el senado provincial. Unos 14 millones por mes para cada una de las 46 bancas. La democracia formal está en riesgo frente a los verdaderos dueños del poder. Hacen falta grandes acuerdos mayoritarios, sin fisuras, especulaciones, ni lecturas parciales, para defender a los millones de argentinos y argentinas vulnerables. Primero es el momento de renunciamientos como conductas ejemplificadoras.
El gesto pendiente de la política

En apenas dos semanas, los ciudadanos iremos nuevamente a las urnas. Es el segundo turno de este particular 2021. Saliendo parcialmente de la pandemia, recuperando viejas normalidades. Padeciendo las angustias no resueltas en casi 40 años de ejercicio democratico. Desde las enormes desigualdades económicas que frente a las góndolas nos ponen cara a cara con los insaciables formadores de precios, hasta los reclamos básicos por la prestación de servicios elementales como el agua de red, el descontrol nocturno de los motopibes o las intransitables calles polvorientas, todo debe ser parte de la agenda. En ese contexto, toma dimensión la discusión sobre la jubilación y pensión de Cristina Kirchner. En un posteo del Secretario de Gobierno y candidato de Juntos,Alejo Pérez, asegura “basta de todo ésto”. Una forma de “no renunciar a la Argentina”. Ojala está vez vaya en serio. Cambiemos prometió el ajuste del gasto político y sólo en el 2021, los legisladores amarillos del Senado Provincial prestaron su mayoría para aprobar el gasto de esa Cámara por 8 mil millones de pesos para el ejercicio del corriente año. Ésto arroja la módica suma de alrededor de unos 14 millones de pesos por mes por cada senador. Esperemos que el año próximo sea parte del debate que darán los compañeros de Pérez, Agustín Maspoli y Marcelo Daletto.
 

Tirar del hilo

Las condiciones objetivas de desigualdad y la concentración del poder económico y mediático en manos de no más de 20 personas, ponen y seguirán poniendo en vilo a la democracia formal. Hay casi 40 años de acumulación de políticas erráticas para defender los intereses de la mayoría de la población. Mientras tanto, para condicionar a los gobiernos de turno, está claro que ya no es necesario el Ejército. Una de las formas de desestabilización institucional es la pulverización de los magros ingresos que perciben las argentinas y los argentinos. El efecto de la remarcación de precios es un golpe de estado por goteo. Es el acorralamiento al poder formal de turno que además no se propone acordar políticas públicas sobre la base de grandes consensos como modo de defenderse. 

No se soluciona siendo obsecuentes con ese poder, ahí está el final de Macri en 2019. Tampoco con exclamaciones o recuerdos de algunos pocos años que fueron mejores. Unos y otros quedan en las garras de los verdaderos dueños de la argentina real. De los que definen el destino de todos y todas. Salvó que de acá en mas verdaderamente estemos dispuestos a tirar del hilo, caiga quien caiga.
 

Están golpeando la puerta

Desde hace décadas, aunque puntuales excepciones, la dirigencia política se convirtió en empleados del poder real. Minga lo del sistema de representación popular a través del voto. Sobre final del siglo pasado vivimos una de las tantas crisis profundas que amenazó con llevarse todo puesto.  Pero en verdad hace rato que las democracias blandas son una mejor herramienta que las dictaduras asesinas. Más aún, cuando las riquezas naturales garantizan la capacidad de pago de cualquier endeudamiento y los representantes del pueblo, de una u otra manera están dispuestos a cumplir el rol de capangas.

Da la sensación de que la cuerda se ha tensado demasiado. Entre indigentes, pobres y asalariados empobrecidos, debemos rondar el 65% de la población. En ese contexto asistimos a una cotidiana y ficticia batalla por el poder, que en el fondo solo esconde el cuidado, control y reparto de la caja política. Desde ese lugar, los que acceden a bancas y escritorios de palacios, saben que se aseguran el porvenir para ellos y su posteridad. Es el único punto donde los acuerdos son sin fisuras ni agresiones. Que no se cumpla aquello del poema de Beltor Brech y sea tarde cuando golpean sus propias puertas.

Mensajes ejemplificadores

La recuperación de la Argentina sólo será posible si se achican las desigualdades estructurales. Para eso es necesario empezar por cuestiones muy básicas. Son cambios de conductas que transmiten mensajes ejemplificadores. Justamente los  hombres y mujeres que en esta contienda electoral ya ocupan cargos y los que aspiran a hacerlo, deberán cumplir con el requisito constitucional de informar al soberano. De rendir cuentas. De aclarar cuánto hay de cierto o no respecto a esos ingresos que les permite tener una vida tan relajada en medio de la tragedia que cargan en el hombro los argentinos. Están a tiempo. El 14 votamos y arrancamos de nuevo. ¡Buen lunes!