15:01 h. Domingo, 15 de diciembre de 2019

“El gasto político roza con lo obsceno”

Lisandro Herrera acaba de renovar su mandato como concejal. Es uno de los pocos militantes de la Unión Cívica Radical que sobrevivió los años del Comité de puertas cerradas. Es de los políticos que no se esconde, y dice, en esta entrevista con Cuatro Palabras, “Concluimos un tiempo donde respetamos muy pocas cosas de nuestro origen, de nuestra historia. No abandonamos el barco, fuimos serios en eso. Se terminó esa etapa, ahora nadie es dueño de la verdad absoluta ni de lo que viene”. Confesó que tiene intenciones de ser el próximo presidente del HCD y que se anotará en la carrera hacia el 2023. 

ENTREVISTA CON LISANDRO HERRERA  |  27 de noviembre de 2019 (12:41 h.)
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¿Coincidís en que las actuales circunstancias del país, hay números del gasto de la política que son obscenos?

Sí, coincido plenamente, y lo he dicho en otras oportunidades. Es necesario ponerlo en discusión, pero también es preciso saber que el gasto grande de la política no está ahí. Lo sé porque lo vivo diariamente, y porque sé todo lo que puede dar un funcionario y un concejal en un Municipio como el de Chacabuco, después podemos hablar de si está bien remunerado o no para el trabajo que hace. Pero en la política hay cuestiones de privilegio que no sé de dónde salieron, por qué se crearon. 

Pero no podemos seguir discutiendo de dónde salieron

Es verdad,no hay que discutirlo, hay que repararlo. 

Ser legislador era Honorable, y hoy te permite ser millonario

Sí, pero ha ido cambiando mucho. Lo que hoy se vive en el gasto de la política roza lo obsceno, agravado en el contexto que vivimos, con 40% de pobres, eso no tiene razón de ser en un país que aspira a ser normal. Y la clase política que siempre habla de normalidad tiene que ir en busca de eso. Se utiliza mucho el “gesto”. Hay cosas que son gestos que vienen a poner cierta razonabilidad a las situaciones, y hay cosas que son concretas y radican en algo más que un gesto. Uno se imagina un Congreso de la Nación, sin viáticos, sin esa cantidad de asesores que ya es una bolsa de trabajo, y cambia mucho, no solamente en lo que son las finanzas, sino en la política en sí misma. 

Chacabuco puede pasar a ser la ciudad modelo de la que Aiola habla, si la política puede dejar algunos anclajes, por ejemplo en los gastos que genera ella misma. 

Es necesario dar ese debate, transparentarlo. Hoy en día uno habla con pares de la política, y lo que opino es que hay que medir cuánto hace cada uno para ganar cierto sueldo. Cuando empecé en esto, y soñaba con llegar a ser concejal -que es lo que uno sueña cuando milita- ser parte de una lista, de estar y debatir, jamás pensé en el sueldo que podía ganar. Pero tengo que ser sincero, hoy el sueldo que percibo, a mí me hace muy bien. Entonces hay que sincerar algunas cosas. Hay que pensar por qué uno ejerce en la política y si eso está sometido a lo que gana. Algunos se meterán en la política por un sueldo, otros no. 

Con mayoría propia, ¿es tan difícil que decidan bajar el salario de los concejales a dos salarios de la escala básica? 

Se ha hablado en el bloque, ha quedado pendiente, no se tocó en profundidad. También lo he hablado con otros colegas, y pasa lo mismo que en nuestro bloque, no todos tienen la misma percepción. También lo hemos hablado con el Ejecutivo. Yo siempre dije que estoy dispuesto a que eso pase. Hablo por mí. En el Concejo no hay carga horaria, pero cada uno es consciente de lo que hace o no como representante del pueblo. El Legislativo, en general debería ponerse en consideración. El Ejecutivo es otra cosa, porque hay otras obligaciones, horarios, etc. La idoneidad tiene un valor académico, de experiencia, de capacidad. 

¿Qué opinión tenés de la Declaración de Emergencia?

En principio no la entendí, es más, esperé a leer bien el decreto. Víctor entendía que tenía que estar como presidente del bloque. Entendí que muchas cosas estaban encaminadas, otras eran un desafío, y otras se estaban poniendo en marcha con el nuevo gabinete. Eran medidas que, en resumen, esperábamos. Está administración, si en algún momento tuvo momentos de más austeridad o menos, pero siempre trató de manejarse con cierto criterio administrativo. Si se escapó la tortuga, no era el eje de la gestión. 

Estos cuatro años fueron desprolijos, sin austeridad ni criterio de prioridades, por eso se llegó a esta situación. 

Claramente el objetivo estuvo puesto en eso, pero no se pudo cumplir. Pero no comparto que el gobierno no haya tenido gestos de austeridad, porque fueron las prioridades fueron lo que distinguieron al primer gobierno de Aiola. Ejemplo: llegamos con el parque automotor del Corralón Municipal desgastado y devastado, y había que ponerlo en marcha. Esos recursos estuvieron para hacer énfasis, para poder ponerlo de pie y poder brindar los servicios que el Municipio no brinda. 

Con un presupuesto de casi dos mil millones de pesos y falta de insumos en servicios esenciales no se puede hablar de buena administración. 

Ahí hay que revisar temas de recaudación atravesados por una política económica nacional. En la primera etapa gozamos de la primavera económica. 

La fiesta del endeudamiento que hay que ver cómo pagamos

No era fiesta. El endeudamiento era el único camino para poner en marcha a la provincia que se pueda autogestionar, terminó saliendo mal. 

“Fracasamos en todo” dijo Marcelo Daletto

Es demasiado fuerte, lo económico fue grave. Nuestro gobierno tuvo problemas políticos fuertes, que derivan en problemas económicos. Faltó apertura a los otros sectores. Siento cierto arrepentimiento de no haber podido interpretar algunas cuestiones y siento cierta bronca de haber tenido un gobierno que no haya escuchado a las bases, porque nosotros lo decíamos. Si no alcanzan los radicales a entender que hemos cumplido una etapa, y que para lo que viene tenemos que ser fundacionales no solamente de oposición sino de alternativa, seguimos equivocados. Concluimos un tiempo donde respetamos muy pocas cosas de nuestro origen, de nuestra historia. No abandonamos el barco, fuimos serios en no abandonar el barco. Se terminó esa etapa, ahora nadie es dueño de la verdad absoluta ni de lo que viene. 

¿Vas a ser presidente del Concejo?

Sí, si así lo quieren mis colegas. 

¿Te vas a anotar para competir por el lugar que deja Víctor Aiola?

Queda muy lejos. Primero quiero un buen gobierno de Víctor, estoy esperanzado. En el 2023 va a haber una fila, me anoto.