15:16 h. Jueves, 05 de diciembre de 2019

Estrategias de inserción social

(*)Por Lic. Marcelo García y estudiantes de la cátedra Organización Industrial I

ANÁLISIS DE DATOS POR ALUMNOS DE LA UTN  |  14 de agosto de 2019 (13:47 h.)
Más acciones:

 

En una clase de postítulo, una locutora planteó la cuestión: los jóvenes de hoy -sostuvo- no tienen el mismo pensamiento que nuestros padres y abuelos; ellos comenzaron con muy poco y lograron mejorar su condición social trabajando y mandando a sus hijos a estudiar. Es esta una percepción muy difundida, pero, y si damos vuelta la hipótesis. Puede sostenerse también que los jóvenes de hoy mantienen la perspectiva de sus mayores, pero el mundo en el que crecen cambió, y cambiará aún más.

En síntesis, nuestros padres y abuelos crecieron en un siglo XX donde Argentina de desarrolló como nación. El Estado fue ampliando sus funciones y con ellas fue incorporando más y más ciudadanos a su plantilla: docentes, fuerzas de seguridad, burocracia. En ese período, el país vio crecer una industria muy dependiente de mano de obra que facilitó la inserción laboral de los jóvenes. Esa ampliación del Estado y del sistema productivo generó un mercado lo suficientemente robusto para dar oportunidades comerciales y de servicios.

Sin embargo, ya desde las últimas décadas del siglo pasado esa ecuación de desarrollo cesó su impulso. El neoliberalismo planteó el achicamiento del Estado y la industria la sustitución de mano de obra por automatización. El sector comercial y de servicios ha entrado también en una vertiginosa transformación merced a las nuevas tecnologías. Un joven con el pensamiento de nuestros mayores se encontraría inmensamente desconcertado para tomar decisiones de futuro.

Han pasado unos 25 años del libro de Jeremy Rifkin, El fin del trabajo. Ciertamente que el trabajo no desapareció, pero tal como se experimentó en el siglo XX parece reducir su importancia. La estrategia de los países centrales es mantener una dinámica económica basada en alentar la competencia de los agentes económicos atomizándolos en micro, pequeños y medianos emprendedores. Pero para eso es necesario –siguiendo la lógica liberal- que asumir el riesgo de lanzarse a un emprendimiento sea más tentador que recibir un sueldo fijo en relación de dependencia. Precarizar el empleo es condición de alentar el espíritu de libre empresa. Por ahora los resultados son ambiguos: baja desocupación pero mayor desigualdad social.

En la cátedra de Organización Industrial I salimos a estudiar el tema. Le preguntamos a la gente (n=93) si prefería ganarse la vida con un empleo público, con un trabajo en el sector privado, o trabajar por cuenta propia. Cerca del 60% prefirió, si le fuera posible elegir, tener su propio emprendimiento, aunque no podríamos determinar si sopesan las tensiones de la competencia continua, las responsabilidades y los riesgos.

Actualmente sólo se ganaba la vida de esa manera el 18% de los encuestados. Ahora bien, mientras que la mayor parte de esos emprendedores seguiría trabajando por cuenta propia, la mitad de los empleados públicos o del sector privado cambiarían a un emprendimiento. La encuesta también marca que, entre los obstáculos que perciben más importantes a la hora de lanzarse por cuenta propia se encuentran: las crisis económicas, la falta de capital y la falta de experiencia. Aunque los que se ganaban la vida por cuenta propia marcaron indicadores como el costo laboral.

También pudimos explorar algunas tendencias. Por ejemplo, hay más propensión a querer ser emprendedor en la franja etaria 18-35 que en los mayores de 46 años. En relación con el nivel educativo, las variantes se encuentran en las otras opciones. Los encuestados que solo contaban con formación primaria se debatían en preferir un empleo público; mientras que los de estudios secundarios añoraban trabajos en el sector privado. Aquellos que tenían estudios superiores dividen sus preferencias en las tres variantes, como si el estudio les diera más libertad de proyectarse. Milione-Corrado observaron que en la muestra había mayor nivel educativo entre los menores de 30 años que entre los mayores de 31. Entre los mayores había un 27,5% de la muestra que solo contaba con el nivel primario, mientras que solo fue del 1,9% en los menores. En educación superior, la comparación daba 55% contra 62% respectivamente.

Vale anotar también la observación que hicieron Suárez-Chielli: a mayor nivel educativo en la encuesta, menor desempleo. Pero además, quienes contaban solo con el nivel primario, dependían más de sus emprendimientos personales, quizá por la dificultad de conseguir empleo. En tanto que los encuestados con estudios superiores acaparaban los trabajos en el sector privado que exige, podría pensarse, cada vez mayor cualificación.

Se calculó también si influenciaba la herencia familiar. Según Farias-Salvucci, solo la mitad de los que tuvieron padres que se ganaban la vida en forma independiente elegirían esa opción, optando el 30% por el empleo público, ¿mayor estabilidad? Pero los que tuvieron padres en el empleo público optarían por su propio emprendimiento en un 69%. En tanto los que tienen una herencia familiar de trabajar en el sector privado trabajarían en forma independiente en un 52% y buscarían trabajo en el sector privado en un 30%.

En síntesis, sea por la presión de la vida económica o por la propaganda de "se tu propio jefe", producir o vender bienes o servicios por cuenta propia aparece más como un deseo que como una realidad. Sin entrar en los debates sobre las consecuencias positivas o negativas de esa tendencia (tema de discusión en la materia) se puede responder el planteo inicial: las nuevas generaciones toman nota de las exigencias para insertarse económicamente en el mundo actual: aumentando su cualificación para conseguir los empleos mejor establecidos o proyectándose por su cuenta en la economía de la competencia de mercado. Por supuesto que la muestra fue pequeña y sesgada a personas de los sectores medios urbanos de la ciudad. Se trata solo de entrenarse en la recolección, cruce y análisis de datos a partir de tesis teóricas. Competencia imprescindible para el mundo de las empresas "analytics" que se está gestando.

(*) UTN Chacabuco, 2019.