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  • jueves, 04 de junio de 2020

“Estamos sintiendo la discriminación”

Los hermanos Víctor y David son socios. Se dedican a la horticultura en una quinta ubicada en inmediaciones del Tiro Federal. Víctor tiene una verdulería en Belgrano y Alfonsín, y contaba con mercadería proveniente del Mercado Central y de su propia producción, pero todavía no le permiten abrir su negocio. “Hay mucha discriminación, luego de que se contagiara un boliviano, todos los verduleros bolivianos estamos cerrados, y los que abrieron, no venden porque la gente no entra a comprar”, dice en entrevista con Cuatro Palabras. 

“Estamos sintiendo la discriminación”

Hace más de once años viven en Chacabuco. Trabajan para su propia verdulería, proveen a otros negocios y emplean a dos personas que los ayudan con la producción. Cada mañana, cerca de las 08:00, cortan verdura y la llevan hacia el local para venderla lo más fresca posible. En la quinta tienen sembrada lechuga crespa en grandes invernaderos que las protegen del frío lista para cosechar. También cebolla de verdeo, remolacha, acelga. 

Luego de la confirmación de los primeros casos de personas con coronavirus en Chacabuco, el Municipio realizó un operativo de cierre y control de verdulerías, y dispuso algunas medidas de seguridad para aquellas que se habían abastecido con frutas y verduras en el mercado de Escobar. 

Víctor cuenta que hace algunos días ingresó a la ciudad con mercadería del Mercado Central pero aún no le permiten abrir su local, lleva más de quince días de trabajo perdidos y “tengo diez días más, por ese motivo estoy trabajando todo el día en la quinta, sembrando, hasta que pueda volver a abrir”. 

David dice “hasta ahora estamos bien, hago repartos en Chacabuco, porque muchos de los que iban al Mercado Central me están comprando, pero tenemos mucha verdura que se está pasando porque por la pandemia la gente está comprando menos, se achicó la venta”.

Si bien son los responsables de abastecer a gran parte de la población, David siente que “Hay mucha discriminación, luego de que se contagiara un boliviano, la mayoría de los verduleros bolivianos estamos cerrados, y los que abrieron, no venden porque la gente no entra a comprar. Me contaba un compañero que abrió ayer, que no entró nadie, que la gente tenía miedo. Yo hace más de dos meses que no viajo a Escobar, y a mí no me quieren habilitar, tengo que seguir esperando”.