19:33 h. Lunes, 20 de Mayo de 2019

“Estamos más despiertos y entrenados”

Nancy Bidondo es docente y directora del nivel inicial de Pasitos-Madrigal desde hace más de dos décadas. Ayer, en su habitual espacio en el ciclo Arrancamos Tarde (FM Radio Ultra 98.9) habló de la problemática del bullying puertas adentro de los espacios educativos. Aseguró que uno de los frentes más duros que enfrentan son las nuevas formas de comunicación, porque “los chicos ya en tercer grado tienen celular, por eso la familia tiene que controlar lo que hacen con el dispositivo”. También se refirió a la ley ESI como un aporte para que las y los docentes estén “más entrenados y más despiertos” frente a los abusos y desigualdades. 

ENTREVISTA ​  |  07 de Mayo de 2019 (15:16 h.)
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¿Cuánto hace que se ha instalado el tema del bullying como parte de la agenda de los docentes ?

Yo creo que no hace tanto. Ahora está más abordado desde arriba, ya viene en los diseños con la nueva Ley de Educación Sexual, que no es sólo educación sexual sino que apunta a distintos aspectos, entre ellos el bullying. Siempre estuve en el nivel inicial y somos los adultos los que complicamos las cosas, los chicos no. Para los nenes son todos iguales, no hay ningún problema. El tema del bullying empieza cuando se ponen más grandes.

Cuando las niñas y los niños ingresan en la educación formal siendo tan pequeños tienen comportamientos discriminatorios, ¿cómo muta eso cuando se hacen un poco más grandes?

Vos fíjate cómo será que terminó apareciendo esta Ley de ESI porque era algo que hacía ruido en los colegios secundarios, eso es bastante común. En el jardín a veces tienen esas respuestas “hoy no sos más mi amiga” porque no le prestó algo. Pero también aparecen situaciones como “No, el gordito en mi equipo no”, entonces hay que hacer un trabajo que es duro porque los medios de comunicación reproducen un mensaje que resalta al triunfador. Nosotros como docentes tenemos que tener la habilidad de resaltar su virtud, que todos tienen, “bueno, a vos no te gusta jugar a tal deporte, buscamos otra cosa”. Hay que tener los sentidos bien abiertos para poder detectarlo, hay que saber mirar muy bien a los nenes. 

¿Hasta dónde llega la institución cuando estas situaciones tienen que ver con adolescentes, y de algún modo ustedes tienen que pensar cómo interceder ?

Se cita a los papás, se habla. Los grupos de whatsapp son tremendos porque los chicos ya en tercer grado tienen celular, por eso la familia tiene que controlar lo que hacen con el dispositivo. Hay que estar muy atentos, por ahí están organizando una pijamada o un cumpleaños, y a uno lo dejan de lado. Hay que vigilar los grupos y ver qué es lo que está pasando, hacer reuniones con los nenes y con los padres.

Te preguntaba cómo se mueven porque así como el chico que es víctima del bullying pone en situación de vulnerabilidad a toda su familia, también el chico o la chica que tiene conductas agresivas hacia el otro, de alguna manera desde su hogar pueden tratar de ampararlo y negar que eso pase, y tal vez a ustedes les dificulta la intervención.

Con la ley ESI trabajamos distintas temáticas y una de esas es el bullying. Estamos haciendo campamentos con la institución como para unir los grupos. Pero en el secundario hablás con las mamás y los chicos por ahí se van a Bariloche y es un mismo curso con tres empresas diferentes. Ahora los chicos se separan, qué sentido tiene ese campamento si sale la mitad para un lado y la mitad para el otro.

Frente a la situación puntual, ¿cómo hacés cuando tenés que convocar a los padres de los chicos que tienen conductas tipificadas como bullying?

Hay que ser muy cuidadosos, realizar una observación, ver varias situaciones y no solamente por lo que te viene a decir el nene. Siempre trabajamos primero con los chicos, y después hablamos con los padres para que se fijen la situación.

¿Hoy tiene una relevancia más fuerte dentro de la comunidad educativa? 

La realidad del jardín es más fácil de trabajar y no aparece tanto. Se reitera más cuando son más grandes. 

Y a medida que van cambiando determinadas conductas de la sociedad, ¿se modifican estas cuestiones?

Estoy casi convencida de que con el tema de los celulares se ha acentuado. No es el único motivo, por supuesto, pero por ahí de frente no se animan a decir nada y en su grupo de whatsapp suelen ser muy agresivos, por eso hay que ser muy cuidadosos. Antes no se veía tanto, el contacto era personal y se podía resolver más fácil. Ahora son necesarias las escuelas de puertas abiertas para que la familia pueda venir a decir lo que por ahí no se ve en la escuela.

En el nivel inicial, ¿se animan a decirle a la maestra que les está pasando algo?

Sí, el nene de jardín es más auténtico, enseguida lo larga. Los más grandes ya empiezan a meterse más para adentro y ahí hay que prestar más atención. Y además con los chiquitos es más fácil de resolver, los sentás y al rato salen abrazados.

Muchos de los chicos pasan horas y horas frente a las pantallas, los padres no tienen tiempo para dedicarles a los chicos, están mucho tiempo solos. Son cosas que nos están pasando.

Si bien se profundizan estos males, también se visibilizan mucho más rápido, y la sociedad genera rápido sus anticuerpos, como que salen más cosas a la luz, en nuestra época también había acoso, pero en ese momento ¿quién lo iba a decir?. Ahora el chico te lo dice o tenés más conocimiento.

Por ahí estamos más preocupados porque se denuncia más pero eso te permite actuar. 

Actuar, porque antes nos parecía que eso era algo que le pasaba al otro, lejos, no a mi grupito. Y nadie hablaba porque no era común, no te animabas a hablarlo. Ahora si bien no es fácil, las cosas están más a la luz y se puede intervenir.

En última instancia, terminan siendo disparadores de una sociedad que padece síntomas de enfermedad profunda, que son este tipo de conductas, y muchos chicos denuncian algo que está ocurriendo puertas adentro.

Por eso es bueno cuando un chico tiene un buen vínculo con un docente y no se anima a contarlo en la casa pero sí en este ámbito por distintas razones. Estamos todos más entrenados y más atentos.