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  • domingo, 12 de julio de 2020

ESI / Mi cuerpo otrx

(*)Por Claudia Exner
ESI / Mi cuerpo otrx

Ya no escuchamos los virulentos cuestionamientos contra la ESI y su abordaje está asumido por la gran mayoría de lxs docentes de educación secundaria. Algunos temas, que en un principio ingresaron a las aulas en medio de la perplejidad, el rechazo o el temor, con el tiempo trajeron alivio y empoderamiento a las comunidades escolares. Ya nadie está preso del paradigma biologicista y la corporeidad se instala en medio de la escena educativa. Tal vez algo incómoda, pero… está ahí.

Hay unos temas vedettes que están siempre rondando con aires de favoritos.  Es bueno que se hagan presentes con frecuencia, mientras haya espacios curriculares y tiempos de escuela que se ocupen de esos otros temas que parecieran bastante olvidados. En realidad están ahí, pero no los vemos, porque cuando empezamos a saber -eso creemos- brotan respuestas que no suceden a pregunta alguna. Si hay algo más que bueno en las preguntas, es su sentido de clase: se aman, se buscan, se encuentran y tejen alianzas. Una pregunta te lleva a otra y las respuestas prepotentes que hasta hace un rato daban cátedra, se rinden impotentes ante la evidencia de su vacuidad y antojo de autoridad. Estas respuestas que sofocan los descubrimientos, que asustan al recién llegado a un tema, que acusan a los sujetos que se animan a iniciar nuevos interrogantes que podrían llevarnos a nuevos planteos, son las que empujan al vacío la integralidad de la Educación Sexual… (Integral)

¿Qué sexualidad sostiene el desprecio por las personas rezagadas en la aspiración por el cambio de paradigma? No estoy refiriéndome, claro, a mujeres y varones que detentan poder e intereses en este sistema sostenido por la lógica patriarcal y el falocentrismo de las finanzas y la dueñidad. Para el mercado, la sexualidad es un recurso generador de mercancías. El marketing es prueba al canto. Desde esa perspectiva, la necesidad de someter a las mujeres encuentra razones de peso. El cuerpo -siempre sexuado y confirmado en lo sensible- es territorio de la madre, Otra fundamental que nos fue desprendiendo de sí misma, más de su deseo que de su carne para crear este cuerpo que nos es dado poseer, esta entidad hecha de afectos que con poca inocencia nos arrebata el poder establecido, para devolvernos en su lugar un estereotipo justificado por su materialidad orgánica. 

Que tire la primera piedra quien no es hijo. Nadie lo hará. Entonces lo hace el mercado. Y golpeará justo ahí, en lo integral que reside en los afectos. Un cuerpo mal alimentado, sin abrigo, sin refugio y con culpa de origen, siente que fue traicionado por la promesa de bienestar representada en el cuerpo de la Madre. Que me cuente alguien - ahora- qué afectos nos quedan como resto. Y que me explique luego cómo se alimentan las violencias que emergen en el tejido social mediante la precarización de las subjetividades amenazadas por la creciente fragilidad orgánica. 

La desarticulación de prejuicios y estereotipos que la ESI propone para que cese la segregación de personas y colectivos, debe ejercitar miradas reflexivas para que estos no sean reemplazados por otros prejuicios y estereotipos con  sentido diverso, pero de igual o mayor intensidad. Una ESI sin ejercicio de pensamiento crítico es simplemente imposible. Por eso irrumpe esta nueva palabra -cuidado- que vuelca nuestra mirada sobre lx otrx en su doble significación como responsabilidad y como derecho. Lx otrx nunca es respuesta, ni afiche que pone fin a una tarea.  En su misterio es esperanza que se orienta  hacia una pregunta fundamental, origen de todas las preguntas que sostienen nuestra afectividad como usina de todas las representaciones que elegimos llamar simplemente cuerpo. Mi cuerpo. El cuerpo de lx otrx, mi cuerpo otrx.

 

 

(*)  Docente, coreógrafa. Especialista en Educación y DDHH.