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  • miércoles, 28 de julio de 2021

Por un enfoque que beneficie el futuro

(*)Por Alfonso Puey
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Por un enfoque que beneficie el futuro

En los momentos de crisis sanitaria, económica y social, como el que vivimos desde marzo del año pasado, generalmente se ponen en tela de juicio los paradigmas que rigen el presente.

Hoy traemos una voz pocas veces escuchada, tal vez silenciada a los efectos de cubrir intereses de internos y externos. Avaaz, es un “movimiento global que impulsa acciones ciudadanas para abordar temas importantes de interés global, teniendo la visión simple y democrática de cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayor parte de la gente desea”.

Este movimiento señala que por sus recursos ambientales, países como Argentina son acreedores del resto del mundo y que estos conceptos deberían ser tomados en cuenta a la hora de las negociaciones internacionales de deuda. Con un aviso en el Financial Times, esta organización le solicitó al Gobierno argentino y al Fondo Monetario Internacional que se incluya la figura de la compensación ambiental en las actuales conversaciones sobre la renegociación de la deuda.

Avaaz solicita a los países ricos y organismos financieros internacionales la adopción de un enfoque disruptivo e innovador a la hora de renegociar deudas y cambiar ese paradigma de país rico- país emergente.

Señala que países como Argentina pueden en lugar de reembolsos insostenibles de deudas, usar sus fondos para proteger la riqueza ecológica que es esencial para la supervivencia del mundo entero.

Nuestro ministro de Economía, en línea con el movimiento antes mencionado señaló en el G20, durante el último fin de semana, que el cambio climático y la desigualdad en materia económica son los grandes desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad y que en ese sentido “la transformación productiva para la sustentabilidad ambiental no es solo una cuestión de desarrollo sino también de estabilidad en la balanza de pagos”. 

Es un debate a dar, quizás algunos porten la voz de que nos estarían condicionando el desarrollo económico, otros, optamos por creer que siempre han condicionado nuestro desarrollo con grupos de poder internos como por ejemplo, quienes apoyan o miran para el otro lado cuando resulta evidente que la Argentina se ha transformado en un granero de explotación, experimentación genética y tóxica a cielo abierto, con un grupo de beneficiarios cada día más concentrado y un modelo que se sostiene a costa de enfermedades y muerte.

Sea cual sea la postura, en el debate debería aparecer la sustentabilidad del planeta y los derechos de las nuevas y futuras generaciones que son quienes terminan afrontando las consecuencias de malas decisiones económicas y ambientales de quienes los preceden. 

(*)CPN-UBA