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  • sábado, 30 de mayo de 2020

En casa, pero movilizados

Por Gustavo Porfiri

En casa, pero movilizados

Felizmente somos una sociedad callejera, movilizada; nos cuesta quedarnos en casa. En este último tramo de nuestra historia, la calle la ganaron las Madres de la Plaza de Mayo, cuando comenzaron a reunirse en la Plaza en abril de 1977. Ganaron la calle y La Plaza.

Quienes éramos jóvenes en los primeros años de la década del ochenta del siglo anterior, nos vimos atravesados por un tiempo de muchas movilizaciones: contra la dictadura, por Malvinas, por la vuelta de la democracia, contra los intentos golpistas, contra los indultos, contra las privatizaciones, en 2001, y varias más, pero “la marcha” siempre fue la del 24 de marzo. Esa fecha, que nos marcó a los argentinos para toda la historia, fue, es y será el día ícono de la lucha de nuestro pueblo por Memoria, Verdad y Justicia. Siempre se conmemoró en la calle, con actos diversos, a veces más divididos y otras más unidos, pero en la calle, en las plazas, en La Plaza. 

Esta vez será distinto, excepcional. Los cientos de miles que hubieran estado movilizados con sus banderas, pancartas y cánticos recordando a los treinta mil desaparecidos, estarán “encuarentenados” en sus casas, evitando que la peste se propague. Pero, como dijo Taty Almeida, la histórica dirigente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, "se suspende la marcha, pero jamás suspenderemos la memoria".

Las calles y plazas vacías en este 24 de marzo serán una imagen impactante, que seguramente nos dará la dimensión de la gravedad de la crisis sanitaria por la que atravesamos. Seguramente también, algunos pocos, pero que los hay, los hay, “festejarán” el silencio y la quietud en un día tan emblemático.

Será un Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia diferente, raro. Sin embargo, la creatividad que siempre mostraron las organizaciones populares de nuestra República se pondrá de relieve una vez más a través del “pañuelazo blanco”. Ante la imposibilidad de realizar la tradicional marcha, la iniciativa propone compartir pañuelos blancos en las redes sociales y/o exhibirlos en los frentes de los domicilios.

Una enorme porción de nuestro pueblo se saldrá de la vaina por ir a “la marcha”. Eso será imposible, pero -gracias a la tecnología de esta época- bien se puede movilizar a través de mensajes y símbolos para estar más firmes que nunca acompañando a los organismos de Derechos Humanos, esas instituciones fundantes y fundamentales de la Argentina que nos toca vivir.