La emergencia es social, ambiental y humanitaria

Contratapa  Por Martina Dentella  |  30 de enero de 2020 (13:28 h.)

En los medios y en las redes, hay sobrados casos de pretensiones políticas y poéticas sobre la violencia. Es agotador ver cómo se llenan espacios vacíos con discursos encrispados que en poco, se pierden en el tiempo. 

Argentina es violenta porque está plagada de injusticias que no mutan sino que se suceden al unísono. La altísima tasa de femicidios y transfemicidios y travesticidios. Las violaciones y abusos sexuales, las riñas por cargos políticos, la deuda externa, la corrupción, la contaminación ambiental, la desigualdad económica. La desnutrición infantil. 

El pacto de silencio general se sustenta en hacer la vista gorda, compartir algún video viral, una frase, un posteo, y seguir con la rutina. 

Seis niños y niñas de la comunidad wichi de Salta murieron por hambre y olvido. 

La emergencia sociosanitaria declarada por el gobierno de Gustavo Sáenz es un desprecio hacia la población de la provincia que conduce. Un mayor presupuesto pero sin recursos naturales a disposición de esa población que garanticen una mejora en la calidad de vida, se transforma en un parche cortoplacista que lejos está de resolver el problema de fondo. 

Hace cuarenta y ocho horas murió otra mujer que parió en condiciones precarias en su casa por falta de atención médica, y los internados con cuadros de desnutrición en la zona se cuentan de a cien. Las muertes son consecuencia del hambre y la gravedad se multiplica por la falta de agua en la zona.

 Los médicos Carlos Trotta (ex Presidente de Médicos Sin Fronteras para América Latina), Medardo Avila Vázquez (Red de Médicos de Pueblos Fumigados) y Emilio Losa (ex Presidente de Deuda Interna) difundieron una carta solicitando la intervención urgente de Médicos Sin Frontera.

Los profesionales denuncian que el agronegocio sigue despojando a centenares de familias de sus bosques, que quedan sin su monte que les dé refugio, alimentos y agua. 

“La población Wichi, Qom, Iyojwa’ja y Niwaclé que habita desde siempre el este y noreste de Salta y el oeste de Formosa y Chaco, se encuentra en crisis humanitaria crónica desde hace años, situación que se profundizó en forma de catástrofe en los últimos 10 años en que el agronegocio desmontó 1.200.000 hectáreas del bosque salteño”.

Explican, además, que estos pueblos han sido históricamente      cazadores-pescadores-recolectores y requieren de nuestra sociedad un trato humanizado con contenido intercultural y de género. 

“La situación sanitaria es gravísima, el hambre y el estrés del despojo para un pueblo tan manso es terriblemente traumatizante, la desnutrición es generalizada, y niños con marasmo y kwashiorkor al estilo africano se detectan en casi todas las comunidades, la tuberculosis y el chagas tiene índices de incidencia altísimos, la mortalidad materna se sospecha que es muy elevada también”, aseguran.

Agua

El mes pasado, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo viajó para interiorizarse sobre la situación tras la muerte de tres niños wichis y dijo que "el problema en esencia es del agua" y vio "que la comunidad está en una situación de pobreza extrema ".

A repartir la tierra

Es cierto que en la práctica los cambios concretos no fueron al hueso. Aunque uno de los pocos presidentes de la república en poner en agenda estos debates fue Juan D. Perón con la propuesta de la reforma agraria. Además de mejorar las condiciones sociales de los trabajadores rurales, mediante el Estatuto del Peón, la propuesta tendía hacia el cambio de la estructura agroproductiva. El propósito era expropiar latifundios improductivos para que quienes trabajan la tierra accediesen a títulos de propiedad a través de créditos viables. 

El peronismo intentaba modificar la concepción de la tierra hacia una función social. Perón señalaba “La tierra debe ser del que la trabaja y no del que vive consumiendo sin producir a expensas del que labora” y “la tierra no puede ser un bien de renta sino un bien de trabajo”.

Los nuevos paradigmas socioambientales y ecologistas obligan a afinar la mirada respecto a la concepción sobre la tierra. La política además de discutir de quién es la tierra, debe juzgar cómo la trabajan, si se explota o se vive, y qué hacen con ella. 

 

Fuente:ttps://www.losandes.com.ar/article/view?slug=hambre-y-olvido-en-salta-ya-murieron-seis-nenes-y-una-mujer-wichis-por-desnutricion&fbclid=IwAR3Zu_-yNKPLmOY90fCwYWdHk2lTLwm10cUEOiE5BKL6cthjWw0SqSn_W6k

Foto: La Tribu

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