El post kirchnerismo

PANORAMA POLÍTICO  |  19 de enero de 2020 (23:21 h.)

La reaparición de Darío Golía sacudió el escenario político. Levantar la autoestima de un sector de la militancia y acorralar a Víctor Aiola fue la estrategia inicial. La relación con Sergio Massa lo sentó en un despacho de Retiro y se abre otra historia. El post kirchnerismo se está incubando. Ocupar el centro de la escena del peronismo y demorar la renovación es parte de la estrategia. Nada de cierto para el 2021 y el 2023 es muy lejano.

Por Alejo Dentella

En el otoño de 2019 Alberto Fernández compartió una cena con el entonces presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó. Ambos, armadores y rosqueros de profesión. El primero intentaba reconstruir los pedazos del peronismo para sumarlo a la potencia electoral de Cristina Kirchner. El otro seguía esforzándose para que Mauricio Macri entendiera que sin política no hay gobierno. Fernández terminó siendo presidente de la Nación y Monzó volvió al llano para ver qué le depara el destino. Así de vertiginosa y sorpresiva es la realidad sobre la que todavía se construye el poder real en la Argentina. 

A pesar de eso, y muchos otros ejemplos que abundan, vale la pena tirar las cartas respecto a nuestro pago chico. Víctor Aiola cumplirá su segundo mandato y por lo menos, hasta ahora, no tiene chances de ir por otro más. Nada es tan seguro. Los barones del conurbano darán batalla legal frente al impedimento que los condiciona a seguir manejando sus distritos y sus cajas. Darío Golía sabe que el peronismo tiene acefalía de conducción. Por ahora entusiasma a la tropa, les pone la zanahoria adelante. Maneja la locomotora y gana tiempo. A solo un mes de asumir el nuevo presidente, el peronismo se prepara para el post kirchnerismo.

El amigo Sergio

Aunque algunos se esfuerzan por explicar que la llegada de Darío Golía a Ferrocarriles es parte de un acuerdo con Máximo Kirchner, no hay ningún elemento probatorio que dé certeza a los dichos. Dentro del organigrama nacional, Ferrocarriles Argentinos depende del Ministerio de Transporte a cargo del exintendente de Junín, Mario Meoni. De ahí, y a pedido del propio Sergio Massa, llega la oferta para que Golía acceda al Gobierno nacional. La jugada es compleja, abre lecturas variadas y hasta se podría suponer que es el comienzo de un recorrido que le puede dar, al dos veces intendente de Chacabuco, la posibilidad de jugar en ligas grandes. Massa sale a levantar a referentes sin tierra dentro de la provincia de Buenos Aires pensando en la alternancia dentro del propio peronismo. En las últimas elecciones, La Cámpora hizo valer los títulos y hubo una sola lapicera. En ese momento el propio Máximo Kirchner le pidió a Golía poner el cuerpo y los votos para recuperar el territorio y desistir de ser candidato a diputado. Las cosas fueron de distinto modo y hoy otro es el juego. Golía construyó con Sergio Massa una relación personal cuando éste último todavía era parte del kirchnerismo. Las actuales circunstancias habilitan la cercanía que recién comienzan a forjar. 

Se busca candidato

Todo lo dicho hasta ahora vale para darle algo de contexto a lo que sigue. Desde 2015 a la fecha, la casa del PJ se ha convertido, como mínimo, en el muro de los lamentos. El primer acto festivo del barrio en los últimos 5 años, será la inminente inauguración de la plaza Necochea ubicada también sobre el Pasaje Beltrán. Por eso, y como buen olfateador, Golía se salió a plantar como probable candidato para 2023. Quienes conocen de cerca al exdiputado provincial jamás podrían confirmar que semejante aventura esté en marcha. Calmar la ansiedad de sus fieles, reconciliarse con parte de su electorado, levantar la autoestima después de tantas frustraciones, son las motivaciones reales de la salida a la cancha con las tribunas vacías. En el medio llega el ofrecimiento para ocupar un cargo nacional y todo vuelve a empezar. 

El día a día

Darío Golía sabe que las segundas partes nunca son buenas. Cuesta encontrar motivaciones cuando no habrá posibilidad de otra batalla. Las circunstancias son distintas. En su caso, estaba cantado que Mauricio Barrientos esperaba su turno. Aiola tiene por ahora un impedimento legal. Sea como fuere, la desmotivación gana por lejos. En ese contexto, salió Golía a plantear la agenda opositora. La teoría del hacha está en marcha. Un golpe todos los días en medio de un contexto que el propio Intendente se anticipó a declarar de “emergencia”. Ahora, sentado en un amplio despacho de la zona de Retiro. En medio de ruidos a fierros y frenos de vagones, la estrategia se refuerza. Algo de caja para rearmar la estructura, acceso para gestionar desde algunas áreas del Gobierno nacional y Javier Estévez comandante general del desmonte y viendo si se puede hacer leña para pasar el invierno. 

Sinceramente

Mas allá de las especulaciones, entusiasmos o depresiones que pueda generar la posible candidatura de Darío Golía, nadie está en condiciones de asegurar que esto tenga algo de verosimilitud. Hasta acá, solo se trata de un jugador que cuando se decide puede ser un exquisito en su puesto. Por ahora eso y nada más. En el mientras tanto, demora los tiempos de la renovación, ocupa la centralidad de la atención militante y buscará arrinconar a Víctor Aiola. Lo de su candidatura a concejal para 2021 ya fue. Para el año 2023 falta mucho tiempo.  

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