18:43 h. Sábado, 15 de Junio de 2019

El difícil arte de la unidad

El reencuentro en el PJ fue un paso adelante. Jugada decisión de invitar con las manos vacías. La movida de Julieta Garello y la lectura correcta de Martín Carnaghi. Lo que puede aportar Hugo Moro en una definición tan apretada. Difícil anticipar una lista única antes de agosto, pero el día después ya está escrito. El diputado Barrientos llama a las cosas por su nombre.

PANORAMA POLÍTICO Por Alejo Dentella  |  09 de Junio de 2019 (23:54 h.)
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La foto y las interpretaciones posteriores de los protagonistas anticipan que el peronismo ha recuperado la capacidad de diálogo y que, como mínimo, después de las PASO habrá unidad. No es una tarea sencilla, ni cosa para improvisados. En cada conversación pueden aflorar viejas diferencias y rencores no saldados. De todos modos el avance es notorio si se tiene registro de cómo terminó el PJ local después de la derrota de 2015. Ya no hablamos de que todos y todas se alinearán detrás del candidato más votado sino que además contarán con los votos, que aún residuales, Hugo Moro mantuvo hasta las últimas legislativas de 2017. Esto último expresa un salto cualitativo de la política doméstica, porque queda claro que el exconcejal del Frente Renovador se puede llegar a sumar desde su propia identidad. En ese contexto, con ese nuevo escenario peronista, todo indica, tal como lo venimos anticipando desde esta columna, que la elección para el cargo de intendente en Chacabuco será una pelea con final abierto. Voto por voto.

Camino espinoso

Era difícil creer que la mesa de diálogo se podía servir en el Pasaje Beltrán. Por ahora solo mate y buenos modales, tampoco hay que ser tan ansiosos. Sin dudas que Julieta Garello se anotó un poroto importante cuando desde la tapa de este diario planteó la necesidad de no morir sin un intento. Es cierto que el mismo día lo hizo Hugo Moro desde afuera. Pero aún así, eran muy pocos los que creían que sería posible. Cuando el presidente del PJ, Javier Estévez lanzó la convocatoria estaba claro que se daba un paso importante aunque sin garantía de éxito. La presencia, o no, de Martín Carnaghi intrigaba a la tribuna. El concejal de Unidad Ciudadana se tomó su tiempo para evaluar, estiró la incógnita, pero finalmente la lectura fue la correcta. Sabe que lo cortés no quita lo valiente y que, a los penales, con la moneda o a las piñas, el día después la unidad es una obligación. Por lo pronto les reclamó que pongan toda la carne en la mesa. Es “el deber del que gana convocar a los demás” disparó antes del conclave Mauricio Barrientos y dio por sentado que habrá PASO. El camino a recorrer de aquí en más es estrecho y espinoso, pero sin dudas es un camino al fin. De nuevo, la posibilidad de un peronismo amplio y en convivencia civilizada después de agosto obligará al actual oficialismo a ampliar su imaginación. Deberán ser muy cuidadosos en el último tramo de gobierno, en la elección de los verdaderos aliados y en la propuesta de nombres y promesas que vayan a realizar para su posible segundo mandato. Con las redes sociales y los trolls no alcanza.

Sentido común

Nadie puede negar que los muchachos de Perón no hicieron un esfuerzo infinito para llegar a la foto del viernes al mediodía en la casa del Pasaje Beltrán. Inimaginable hace algunas semanas. Sorprendente por la asistencia perfecta. Riesgosa, si se tiene en cuenta que el anfitrión esperaba con las manos vacías. Así y todo está claro que el peronismo recuperó el olfato del poder. Por su puesto que la sorprendente decisión de Cristina obligó a más  de uno a dejar de mirarse el ombligo y pensar seriamente en la posibilidad de volver a ser gobierno y luego ver cómo sigue la historia. Alguito de sentido común.

Eterna interna

Por más oficio que se presuma tener, fue una misión imposible conseguir alguna perlita de lo que ocurrió en el primer encuentro del viernes. Más allá de la actuación está claro que no pasó mucho más de lo que se supo: una primera charla cara a cara y de buenos modales.

Así están las cosas hasta acá. Este escriba estira su imaginación, hace deducciones o elucubra, como mejor le parezca al lector. Lo cierto es que si algo impide la unidad antes de agosto es el delicado entramado con que se llegó a la proclamación de Ciminelli. La eterna interna no tiene que ver con los que fueron invitados, sino justamente con los que siguen siendo inquilinos de la casa del PJ. El diputado Mauricio Barrientos le puso las palabras adecuadas y sinceras. “Los principales cargos son indiscutibles”, dijo el legislador. Esto es así porque eso refleja la relación de fuerzas que se miden dentro de ese espacio. De ahí en más habrá que ver cuáles son las pretensiones de los que tomaron distancia de esos entuertos. Todavía todo es posible, aunque por el momento el pronóstico es que no habrá menos de dos equipos por un mismo título. Luego llegará el orden definitivo. En buena hora.