El desafío de volver

PANORAMA POLÍTICO  |  22 de diciembre de 2019 (22:26 h.)

Por Alejo Dentella 

El operativo retorno se puso en marcha el 5 de noviembre. Por esas cosas del destino fue el cumpleaños número 83 del histórico compañero Ricardo “Caito” Alegre. Darío Golía tiene un plan que arranca formalmente en unos días y su primera parada es ser concejal en el año 2021. Sin posibilidad de una nueva reelección, Víctor Aiola deberá acelerar los tiempos para definir al heredero/a. Aunque parezca una locura, ya se está jugando la próxima batalla. ¡Feliz Navidad!

Por esas cosas del destino peronista, el cumpleaños número 83 del entrañable Ricardo "Caito" Alegre va a quedar particularmente en el recuerdo. Fue el 5 de noviembre pasado, apenas nueve días después de las elecciones generales. Exactamente ese día, Darío Golía se acercó a saludar a ese mítico compañero y comenzó a transitar el camino por el que pretende regresar al palacio municipal. Veinte años después de haber hecho el mismo recorrido, y cuando durante estos últimos años aseguró que no había ninguna posibilidad de volver a ese lugar, la decisión parece estar tomada. Golía fue el intendente más joven de la ciudad y el primero en estar dos períodos consecutivos, de 4 años cada uno, al frente del municipio. Hasta hace poco tiempo sostuvo con argumentos válidos que su tiempo había pasado. Los resultados electorales de 2017 y aún más los de 2019 lo ponen frente a un dilema de hierro o una brasa caliente. La decisión de volver al llano y asumir los riesgos con su propia espalda es una forma de reivindicar a la política. El próximo 4 de enero, Darío Golia festejará su cumpleaños número 48 y esa noche, el peronismo de Chacabuco tendrá, al menos, un precandidato. 

Con sello propio

A escasos veinte días de haber asumido un nuevo mandato Víctor Aiola, no parece sensato ni oportuno ponerse a hablar de precandidaturas para el 2023. Pero, nos guste o no, así funciona la política criolla y en ese barro hay que meterse para hacer pálpitos sobre estas cuestiones. La ortodoxia periodística se las debo. 

Es cierto que la responsabilidad de gobernar es de Aiola y que la oposición local deberá tratar de hacer un digno papel opositor. En todo caso, salir a patear la calle desde el llano es una forma de enaltecer la militancia. Kicillof lo hizo desde enero de 2016 y mal no le fue. Aunque lo niegue, Darío Golia ya trabaja por el operativo retorno. El recorrido tiene sello propio, tal vez deba elaborar un poco mas aquello de que "veinte años no es nada".

2021

Hay una máxima que repiten quienes pretenden dar pelea por cargos ejecutivos. En este caso sería "no hay 2023 sin 2021". Golía lo sabe mejor que nadie y es la parte medular de la estrategia. La idea es volver al principio de su recorrido, ser concejal en el año 2021 para luego dar la batalla por el principal sillón del palacio. La decisión de Golía buscará condicionar la estrategia del actual intendente. Sin la posibilidad de poder ir por un tercer mandato, Aiola se verá obligado a definir anticipadamente al heredero/a. Debe hacerlo en 2021 para sentar en una banca a quien tenga la destreza, el coraje y la estatura de contrarrestar el juego que va a plantear Golía desde el otro lado. Abogado de matrícula, cuatro años de concejal, ocho como intendente y también cuatro como diputado, le garantizan la experiencia y el oficio necesario para poner en jaque al alcalde radical que, supuestamente, a esa altura le restará la parte más aburrida y/o  difícil de sus ocho años.

A todo o nada 

Pasarán no menos de doce meses para que se pueda saber oficialmente si este pálpito se confirma. Por lo pronto, Golía tiene claro que si el sector del peronismo al cual todavía pertenece, no logra recuperar el territorio, difícilmente pueda esquivar el camino que los  conduce a Junín. Pero además de ese diagnóstico, tendrá por delante la todavía titánica tarea de unir las partes de verdad.  

Mientras tanto, Aiola tiene todavía pendiente el terrible desafío de lograr encauzar el destino de un municipio que parece indomable. Al menos no lo logró en los primeros cuatro años. La actual relación extramatrimonial con el gobierno provincial y nacional puede durar el tiempo que necesite el Frente de Todos para acertar en políticas que mejoren la vida de la gente. Si lo logran, la ficha la jugarán a favor de un compañero y no a cambio de la mano alzada de un legislador opositor. Depende mucho de la responsabilidad con que Aiola negocie esta transición y de la pericia para definir antes de lo que pensaba al heredero del territorio. No serán tiempos fáciles, de esto se trata la política. ¡Feliz navidad!

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