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  • sábado, 19 de septiembre de 2020

El botón rojo

Cambiemos se desgarra entre los fanáticos de la muerte y los que tienen responsabilidad de gobernar. Suárez y Morales son el ejemplo de los que privilegiaron “la libertad” y retrocedieron frente a la realidad. Con luces y sombras, el médico Aiola, venció a las mezquindades políticas. En su rol de Intendente, actúa con responsabilidad y privilegia la vida. La interna de la UCR provincial que no quieren suspender. Botón de muestra. Daniel Salvador y la runfla de alcahuetes haciendo los deberes para Macri. Se sortea la presidencia del Comité Alem. Único requisito: mantenerlo cerrado. Todo tiene que ver con todo. 

Por Alejo Dentella

El botón rojo

El botón rojo es una de los símbolos que se instala como demonio para encolerizar a los militantes libertarios. Justamente es el círculo de ese mismo color, que le baja línea al ejército republicano. La idea es desviar la mirada de las fotos que realmente estremecen. Este diario publicó algunas, el último viernes, junto a una entrevista al fotoperiodista Carlos Brigo. Lo que busca la derecha golpista asociada al esquelto radical, es generar la mayor acumulación posible de bronca. No importa el motivo, mucho menos la veracidad. El botón rojo debería ser entendido como la instancia seria de retornar a un esquema real y responsable de cuarentena, si esto se sigue agravando. “No importa el costo político”, asegura Santiago Cafiero. La respuesta de la dirigencia opositora se modifica cuando su problemática se emparenta por razones de gobierno. Rodolfo Suárez en Mendoza y Gerardo Morales en Jujuy, tuvieron que agachar la cabeza. Al principio jugaron con la idea de la gripecita y privilegiaron “la economía”. Su propio sistema sanitario les marcó la cancha. Ahora, sin que se lo pidan, ponen marcha atrás. Saben que un final trágico puede ser políticamente mucho más grave que los propios forajidos dispuestos a presionar en el mientras tanto. Ya no hablan del dilema economía y salud. El último respirador disponible es el límite que reconocen como válido. A contramano de Suárez y Morales, Larreta se sacó el disfraz de dialogador, y se montó en las acciones que el núcleo duro de Cambiemos le venía reclamando. Larrata quiere ser presidente y cree que que necesita de los votantes enardecidos como punto de partida. Este fin de semana la ciudad autónoma de Buenos Aires, fue un carnaval de distribución del virus. El los próximos días llegarán los resultados. Seguramente intentará sentarse otra vez cerca de Alberto Fernández. Buscará un refugio para amortiguar la tragedia. Su sistema sanitario está al borde del colapso. La aventura de los pibes chetos, desafiando al Covid, la pagarán cuando no puedan tener asistencia médica. Ojalá que no, porque sería tarde.

 

Aiola no es Macri

 

Con la excepción de aquel momento, en donde luego de un viraje de 180 grados nos mandó a cuidarnos solos y convivir con el virus, el médico Víctor Aiola le ha hecho honor a su profesión. Más allá de las especulaciones, el intendente supo tener como referencia sus propias posibilidades de respuestas. Desde el inicio compró la idea de ralentización de la epidemia como modo de dar respuestas sin desbordar las camas y principalmente los respiradores. El manejo de la cuarentena en nuestro pago chico tuvo luces y sombras. En promedio la lleva bien. Las comparaciones con pueblos vecinos son solo marketing. La dinámica de los hechos depende en parte del comportamiento del Estado, pero mucho más de la i-rresponsabilidad de los ciudadanos. En el momento de mayor cantidad de casos acumulados sin respuesta de laboratorios, se sumó un foco de contagio en una reunión social que están expresamente prohibida. El cartero con las malas noticias puede llegar en cualquier momento. De nuevo Aiola, rápido de reflejos, hizo lo que el 911 no pudo alertar. La denuncia al Juzgado Federal no cambiará la suerte del destino ni habrá sentencias ejemplificadoras. Vale que el Jefe Comunal le ponga el cuerpo, aun cuando puede tratarse de un círculo social que se vincula con su electorado.

 

Pandemia y política

 

Es ruin, nauseabundo, irritable, pero es así. “Que se mueran los que se tengan que morir” dice Macri, pero lo repite más de un vecino de a pie. Ese deshumanizado punto de vista pone en contexto la magnitud de la enfermedad social. Cuando los recursos humanos y materiales empiezan a encender la alarma, la política muestra su cara más cruel. La alianza, que acaba de dejar al gobierno con la economía destruida, usa la muerte con la vista puesta en la elección de medio termino. Los opositores al Frente de Todos, que gobiernan provincias o municipios, juegan un rato en cada equipo. A medida que se llenan los hospitales se apoyan en Fernádez. La hipocresía muestra su peor rostro. De nuevo, hay que destacar que el pediatra Aiola ha priorizado la salud. Pero mientras tanto, la coyuntura hacia adentro y hacia afuera de su espacio político lo fuerza a tomar decisiones. O al menos eso pretenden. La definición de la interna del radicalismo de la provincia de Buenos Aires es una probeta para palpitar las aspiraciones que el centenario partido podra tener en el frente electoral que integran. 

 

Armadores en apuro

 

No es una cosa menor, es grave. El vicegobernador Salvador y su runfla de alcahuetes no están dispuestos a suspender los comicios internos de la UCR. Para ponerle dimensión, con suerte votarán unas 60 mil personas, en una provincia de más de 14 millones. Dentro de ese raquítico número están las fichas truchas que metieron a último momento. Eso es lo que quedó del radicalismo. 

Nadie quiere hablar de elecciones pero que las habrá, las habrá. Primero llegarán los reacomodamientos partidarios y luego las legislativas. Aiola debe definir la nueva conducción Radical. Está a la vista que los anuncios pintorescos del año 2015 quedaron archivados. El comité Alem sigue siendo un museo que solo en sus viejos muros atesora los interminables debates de los ‘80. Quienes viven y disfrutan de las comodidades del poder quieren que nada cambie. En ese entendimiento solo buscan completar casilleros que garanticen la representatividad de los que curran grandes salarios y “hacen la cuarentena”. La presidencia del partido está en oferta para aquel o aquella dispuesto a mantenerlo cerrado tal como lo hizo Courade hasta el momento. Al cierre de está edición dicen que es mujer y docente. Aiola tiene la posibilidad de seguir los mandatos de su profesión. Cuidarnos aunque duela. También tiene la oportunidad de cumplir la palabra empeñada con su llegada al partido. Y todo tiene que ver con todo.