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  • miércoles, 28 de julio de 2021

El 2023 es después

Las principales disputas de poder previas al cierre de listas, se dan con la mira puesta en el 2023. Los forcejeos son mas visibles en la oposición nacional y provincial que se amontona en Juntos por el Cambio. En lo local se da a la inversa, pero también con el ojo puesto hacia adelante. Gabriela Belfortti dice que sí, pero con la condición de estar anotada como próxima inquilina del Palacio. Alejo Pérez, está dispuesto a sacarle el uno al karting de Marino Competición y ponerlo en el blazer. De ahí al despacho lindero, hay un solo tranco, razona. La voracidad de los acontecimientos sociopolíticos y económicos opaca las expectativas de largo plazo. Víctor Aiola y Darío Golía, ocupan la centralidad electoral. Solo ellos saben a qué juegan y cuándo. 

Por Alejo Dentella 

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El 2023 es después

Las principales disputas previas al cierre de listas para las elecciones legislativas se dan con la mira puesta en las ejecutivas del 2023. Lo que es regla y se profundiza en el arco opositor, se maneja con discrecionalidad y cautela en el Frente de Todos. Está claro que el liderazgo de Cristina Kirchner ,con 35 puntos de votos en cualquier circunstancias, y la civilizada convivencia con Segio Massa, verticaliza las decisiones y reduce los márgenes de maniobra.

En Chacabuco la taba se invierte. La imagen de  Víctor Aiola desdibuja candidaturas alternativas en su espacio. Mientras que el amontonamiento forzado por Máximo y Sergio, le pone algo de previsibilidad al FdT local, pero con más preguntas que respuestas. En ambos bandos, las incógnitas y complejidades se potencian porque los nuevos protagonistas miran más al 2023 que a la elección inmediata de septiembre y noviembre. 

 

Es la Argentina, chiques

 

Es imposible trazar un diagnóstico sin poner en contexto. Las elecciones en la Argentina las define un sector del electorado denominado independiente, que ronda más o menos, el 15% de los votos. El perfil que identifica a esos ciudadanos, los define como pendulares, contradictorios, egoístas y asépticos. Por ahí se van a la banquina y hasta militan el antisistema. En ese núcleo, en esa idiosincrasia que expresan y en la volatilidad de esos votos, anida parte de la dificultad de trazar nuevas construcciones que se puedan sostener en el tiempo. A eso se suman una multiplicidad de factores propios de una sociedad atravesada por índices espantosos de desigualdad y concentración del poder y la riqueza.El combo, deja como resultado un estado de vilo permanente, con la posibilidad de escenarios que se modifican de la noche a la mañana.  

 

Nombres propios

 

Solo como ejemplo de lo que se trata de expresar en esta columna. Lejos de la enumeración de nombres que ya menciona hasta el almacenero de la esquina, probemos con dos ejemplos. Un clásico de cada elección es plantar nuevas figuras. La jurisprudencia nos lleva al Carlos de Anillaco y su Palito Ortega. Suele dar resultado. Vaya si ocurre hoy. El nombre de Facundo Manes parece resucitar al partido de Alem e Yrigoyen. Aunque si funciona, seguramente será una réplica del gobierno de Alvear. Porque no, el de De la Rúa.

Volvamos y nos metemos en el pago propio. Gabriela Belfortti recibió un expreso convite para acompañar en la lista del Frente de Todos. Dijo sí, pero con la explícita condición de ser candidata en el 2023. Por el aiolismo, el secretario de gobierno, Alejo Perez, asegura que nadie le ofertó nada pero que sí tiene que ponerse el uno, se lo saca al karting del equipo Marino Competición y lo planta en el blaizer. En verdad, Pérez apuesta a ser candidato y que enfrente esté Golía. Si le gana, supone, se queda a un paso de abrir la puerta, pasar por la privada y sentarse en el sillón principal de Reconquista 26. 

 

El poder no se delega

 

Varias veces hemos citado una vieja frase de Julián Domínguez. Vale la reiteración porque gráfica uno de los  conceptos de la trama del poder. Ocurrió durante una reunión de gabinete cuando el senador Duhalde estaba a cargo de la presidencia y sabía que la muerte de Kosteki y Santillán le costaría su carrera. En ese momento anunció que elegiría un candidato para las elecciones 2003. "El poder no se delega" le dijo Domínguez en el tono que la amistad compartida merecía. Duhalde se enojó. Hizo lo que hizo y así terminó.

 

Solo dos

 

Tanto Aiola como Golía están convencidos de que el poder no se delega. Ni se presta. Y mucho menos se regala. No es joda conseguir más de 12 lucas de votos en cualquier caso y sostenerlos. Por lo tanto, hacerse los rulos con tanta anticipación, sin siquiera iniciar un camino de construcción territorial propio, es de mínima, una ingenuidad. 

Aiola tiene un impedimento jurídico ´´transitorio´´ para intentar una nueva reelección. Golía, mantiene intacto un piso altísimo de sufragios que nadie puede empardar desde el llano. El apremio del 2021, en medio de una catástrofe sanitaria, es una instalación de los grandes medios y un problema para los ansiosos. Por ahora, la centralidad electoral en Chacabuco pasa por Aiola y Golía. Solo ellos saben qué fichas van a jugar y cuándo.