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  • lunes, 01 de marzo de 2021

En Ecuador se libra una batalla central

Sudamérica sigue siendo escenario de crisis políticas. Por estos días el protagonista es Ecuador, república que acaba de celebrar sus elecciones presidenciales aunque necesitará de una segunda vuelta para definir quién sucederá en la presidencia a Lenin Moreno. Hace unas horas, el presidente argentino, Alberto Fernández, pidió que se garantice el voto sin interferencias externas. Otra batalla contra el neoliberalismo y sus secuaces locales se está librando en el subcontinente.

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En Ecuador se libra una batalla central

El pasado 7 de febrero, el correísmo, tras cuatro años de persecución, que significó no permitir a Rafael Correa ser candidato, y con una propuesta manifiestamente progresista, ha demostrado que conserva un apoyo sostenido equivalente a una tercera parte del electorado (32,5 %). La fórmula Arauz-Rabascall fue la más votada, aunque no le alcanzó para ganar en primera vuelta. En algún sentido es una posición parecida a la que estaba el kirchnerismo puro antes de que Cristina Fernández demostrara una capacidad extrema para generar política y propusiera que el hoy presidente argentino encabezara la fórmula del Frente de Todos, dejando sin recursos a sus contrincantes electorales.

Pero en Ecuador no están dadas las condiciones para que la Unión por la Esperanza (Unes) -la expresión electoral del armado político de Correa- pueda desarrollar una confluencia de sectores como ocurrió en la Argentina.

El que lleva la ventaja

Andrés Arauz es economista graduado en la Universidad de Michigan, donde obtuvo su Bachelor of Science en Economía y Matemáticas; es Máster en Economía del Desarrollo y está cursando actualmente su Doctorado en Economía Financiera en la UNAM. Durante el gobierno de Rafael Correa, fue Director del Banco Central; Subsecretario de Planificación y Desarrollo y Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano.

Sus propuestas principales son de índole económico, pues Ecuador está sufriendo las consecuencias de la aplicación de las recetas neoliberales por parte del gobierno saliente de Lenin Moreno, un soldado fiel a los dictados del FMI.

Actualmente, el país cuenta con una reserva de 8.080 millones de dólares en el Banco de Basilea, en Suiza. Arauz propone que se destinen de esas reservas 1.000 millones de dólares para poner en marcha un plan de reactivación de la economía familiar de manera inmediata. 

Se trataría de otorgar mil dólares a un millón de familias integrantes de los sectores más perjudicados por las políticas de Moreno y por la crisis sanitaria. Esta medida se pondría en práctica durante la primera semana del futuro gobierno de Arauz. Esto pinta cómo se manejaría un gobierno correísta si los votos lo ponen nuevamente en gestión.

Cabe recordar a esta altura que Ecuador tiene su economía totalmente dolarizada; el billete verde es su moneda oficial, lo que significa un tremendo recorte de posibilidades para cualquier gobierno, ya que no puede emitir billetes ni tomar ninguna decisión de tipo monetario. Es una pérdida de soberanía muy considerable.

Una voz, una esperanza

Algunos días antes de celebrarse la primera vuelta electoral, Andrés Arauz fue entrevistado por el portal Nodal, que dirige el periodista argentino Pedro Brieger. -¿Cuáles son sus principales desafíos en caso de ser elegido presidente?, le preguntaron al candidato. “Los principales desafíos, claramente, están alrededor de la pandemia. La urgente necesidad de recuperar la situación económica familiar de millones de ecuatorianos. En segundo lugar, encontrar soluciones mediante la vacuna para fortalecer al sistema de salud pública. Y tercero, retomar el modelo de desarrollo que está planteado en la Constitución, que tiene que ver con una fuerte presencia del Estado”, respondió el ganador de la primera batalla por los votos.  

Consultado sobre cómo analiza la integración regional y qué rol cree que debería tomar el próximo gobierno, el líder de UNES fue categórico: “La integración regional se ha venido a menos pero la victoria del pueblo ecuatoriano será un gran respiro para la integración”, y anticipó: “vamos a poder impulsar a la integración en todos los espacios en donde Ecuador solía participar. Pero poniendo el acento en un elemento adicional, no es suficiente la integración entre los Estados o gobiernos sin la integración entre los pueblos. Y esto significa integración efectiva a nivel de estudiantes, docentes, a nivel cultural, de las artes, de la identidad y a nivel de los trabajadores. El próximo gobierno tendrá que impulsar agresivamente la integración regional y poner al Ecuador en un sitio absolutamente clave en ese proceso”.

Por ahora, con esas definiciones alcanza para tener confianza en que si -como se prevé- Arauz resulta elegido presidente de la república ecuatoriana se habrá dado otro paso más en Sudamérica para el retorno de gobiernos que se preocupen más por el bienestar de los pueblos y no tanto por los mandatos de los centros financieros imperiales.

Ecuador es vital para la reconstrucción de espacios políticos y económicos en este cono sur de América; es hora de que salga de la oscuridad y vuelva a brillar como un faro regional. Como pasó con Bolivia, y como deberá ocurrir próximamente con Brasil, Chile o Perú, entre otras naciones del barrio.