Le donaron una cocina y la dejó como nueva

Para el merendero  |  03 de febrero de 2020 (06:57 h.)
Gisela Molina está al frente de un merendero que funciona en un pequeño espacio que construyó al lado de su casa y en donde cada tarde se acercan unos 25 niños y niñas. Además, dos veces por semana, prepara viandas para más de cien vecinos que no llegan a cubrir las necesidades básicas. Ahora también nos muestra cómo recuperar lo que parece que ya no sirve más.

 Todo surgió durante el último invierno, cuando Gisela y su marido tuvieron la idea de cocinar más allá de lo que ellos necesitaban. Hicieron una publicación en Facebook y al rato no les quedó nada. Esa idea mutó, creció y se transformó en una actividad solidaria organizada, con otras mujeres al frente, y con días y horarios en distintos puntos de la ciudad.

Para que todo funcione necesitan de donaciones permanentes. Son varios los vecinos y vecinas que colaboran para que Gisela pueda seguir con su objetivo. Durante este fin de semana llegó la donación de una cocina familiar. Funcionaba bien, pero Gisela en un par de horas de trabajo la dejó como nueva. Dice que solo usó desengrasante y estropajo, pero al final confiesa que fueron varias horas de trabajo, “Hice milagros, quedó impresionante, estoy chocha”, aseguró. Una acción que obliga a pensar en dar nueva vida a los objetos, los gestos solidarios como forma de vida, y en el potencial del reciclado, que es en definitiva, hacer mucho con lo que hay. Una exigencia para los tiempos de austeridad.

El merendero “Todos para uno y uno para todos” necesita además una heladera, una repisa para ordenar los juegos de los chicos, y como siempre productos comestibles para las meriendas. Además, están juntando elementos de higiene personal para los niños y niñas y llevan adelante una campaña escolar para el comienzo de clases. La dirección del merendero es Correa 37.

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