19:22 h. Domingo, 18 de agosto de 2019

Desafío al imperativo natural de la maternidad

(*) Por Mariana Olivetto/ Belén Yanetti 

OPINIÓN  |  12 de febrero de 2019 (12:06 h.)
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El imperativo de reproducción sexual biológica, exclusivo y obligatorio para cualquier mujer como única forma de realización del género es una construcción política que la ha excluido de la posibilidad de habitar espacios públicos. La sexualidad femenina es una organización históricamente concreta de poder, discurso, cuerpo y afectividad.

La revolución feminista tiene como objetivo lograr que toda mujer sea dueña de sus decisiones. Se objeta la premisa patriarcal de que el cuerpo de ésta acepte la maternidad como esencia de su ser y como único e indiscutido mandato inviolable. Se rebela ante los dogmas eclesiásticos y el pensamiento machista, respetando y colocando la libertad de culto y creencias personales en el ámbito privado sin que influyan en las políticas estatales: aborto legal, no obligatorio, ejecución sin prejuicios del aborto no punible.

Cuando los senadores transitaron el empedrado camino de legislar, senadores elegidos democráticamente por el pueblo, quienes habían jurado defender y expandir el estado de derecho a todxs lxs ciudadanxs, hicieron oídos sordos a la organización feminista que había tomado la calles, terminaron respondiendo al imaginario colectivo patriarcal y considerando a la mujeres como ciudadanas de segunda.

Un feto se concibe dentro del cuerpo de una mujer, a partir de este argumento se desprende la concepción de la maternidad como una elección y no una imposición, son ellas las que resignan narcisismo en la difícil tarea de gestar, parir y criar a un(X) hijx. La función materna se vende como un don natural, biológico cuando se trata de una construcción que nada tiene de natural, es una función cultural.

¿Es posible construir un rol materno luego de una violación?, ¿de un embarazo adolescente? (donde también se vulnera el derecho de la niña); ¿puede una mujer pensarse madre cuando ya se tienen varixs hijxs y el dinero no es suficiente para solventarlxs?, ¿cómo posicionarse como mamá? cuando ya en edad madura el deseo estaba puesto en estudiar, en trabajar, en buscar aquello que aún no había podido lograr por cuidar de su familia porque ese era el mandato social.

La chicana de “SÍ A LA VIDA” corre del eje los verdadero puntos. También se trata de una cuestión de salud pública. La muerte de mujeres en abortos clandestinos es moneda corriente, por lo cual, se torna imperiosa la decisión política de conducir una nación mediante un proyecto atravesado por la perspectiva de género en cada una de sus áreas. Se debe abandonar la hipocresía, extirpar las caretas, reconocer que el aborto existe desde siempre y fundamentalmente despenalizar el de las humildes, como también terminar con el negocio de unos pocos. Su legalización no traerá ni más ni menos casos solo impartirá entre las mujeres Justicia Social (una de las tres banderas del peronismo) y disminuirá la brecha de clases sociales.

La negativa del poder legislativo fue una revelación explicita de la verdadera influencia que posee la construcción subjetiva social en un país persuadido por la religión androcentrista. Se trata de instituciones formadoras de opinión e ideologías retrógradas, sin cuestionar la buena fe de sus fieles. A pesar de la derrota legislativa, las mujeres ganaron la batalla en las calles, exigiendo un derecho que le es legítimo. Ante la indiferencia se reorganizaron, reclamando ser tomadas realmente como sujetxs de derechos, y así lograr un cambio de paradigma que termine con la asimetría de género. ¡El 8 M la marea verde desplegará nuevamente su oleada reivindicando su lucha. Tienen que estar todas sin temer al poder de su voz en alza, ni a la incomodidad que genera el feminismo!

(*)Mariana Olivetto- Lic. en psicopedagogía- Prof. de psicología, militante de Fuerza Peronista- mamá de Felicitas y Alejo. Belén Yanetti- Mamá de Anita y Lucas- Militante peronista.