15:02 h. Jueves, 22 de agosto de 2019

“Defiendo la libertad y la democracia sindical”

Desde el año 2004 Horacio Calarco es Secretario General de la Asociación de Trabajadores del Estado Seccional Chacabuco. El próximo 7 de agosto volverá a competir por su reelección y también es candidato como sexto vocal en la Provincia de Buenos Aires. La entrevista que el dirigente concedió a Arrancamos Tarde (FM Radio Ultra 98.9) recorre sus años de militancia, su relación con los distintos gobiernos municipales y los afiliados. Interpela a la política partidaria y habla de pañuelos verdes y celestes. 

ENTREVISTA  |  24 de julio de 2019 (09:28 h.)
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Una vez hubo un intendente que quería echar a un empleado, “No era nada grave, era por llegar tarde”, dice Calarco, que le recordó al entonces Jefe Comunal que el trabajador tenía cinco hijos, y que iba a pagar no solo un costo político, sino que iba a ser más caro para el Estado, porque esa persona no tenía recursos y Acción Social tendría que facilitarle un subsidio inmediato para sostener a su familia. El intendente reconoció la situación y admitió que lo mejor era que esa persona tratara de corregir su rumbo. “Eso fue diálogo. La política es contemplación, ver la situación y en el marco de un diálogo como ser humano y elegir el camino menos nocivo para una familia. A ese acuerdo se llega a través de una organización gremial y sus representantes. Lo que sucede es que a veces el trabajador o la trabajadora se equivoca, como nos equivocamos todos. Nosotros no defendemos lo indefendible”, dice el dirigente gremial. 

Participa activamente en la militancia desde el año ‘95, aunque el gremio no tenía representación en Chacabuco. ATE llegó a la ciudad de la mano de Calarco y un grupo de compañeros. “Nos pusimos al lomo las necesidades de los trabajadores que siguen siendo las mismas, con contextos diferentes”, dice. 

Hoy, con un bagaje de experiencia que no tenía entonces, recuerda cuando fue delegado normalizador en el Consejo Directivo Provincial de Buenos Aires, con sede en La Plata: “Fueron compañeros que pensaban con grandeza, y nosotros queríamos hacer lo mismo en Chacabuco, estábamos solos, con autonomía, sin el apoyo de ningún partido político, más bien de todos en contra”. 

Sobre las elecciones en ATE asegura que no está de acuerdo con la descalificación personal, “Que haya libertad sindical y democracia sindical es lo que tratamos de bregar, apostamos a eso. El tema es las formas. Hay una disputa electoral, no otra cosa que eso” dice. 

En este diálogo también desafía a la clase política: “A mi me gustaría que alguna vez los políticos intenten hacer una elección un día de semana, con las urnas en los lugares de trabajo, y que el voto no sea obligatorio, a ver qué pasa”. 

Cuando uno habla de Horacio Calarco hay un cambio de aire, ¿sentís que llevás un estigma?

Nací para eso. Algunos nacen para pasar por la vida, y está muy bien, y otros nacemos, -quien sabe por que circunstancias de la vida- y se nos cruzan cosas, nos pasan cosas y queremos transformar para mejorar, en principio tal vez un poco egoístamente, hasta que aparece el otro. Cuando uno deja de mirarse el ombligo y tiene realmente buenos sentimientos y quiere para el otro lo que mismo que para uno, empiezan a cambiar cosas que hace que uno pueda tolerar estas cuestiones de la estigmatización, incluso a nivel familiar como en mi caso. ¿Por qué he sido el blanco de algunas calumnias? No lo sé, cada uno sabrá. Hay un bichito que es la conciencia. 

¿Cómo es poner el cuerpo a una causa cuando entran en juego cosas personales?

Yo nunca puse en juego a mi familia voluntariamente. Son consecuencias de acciones que uno emprende, y otros personalizan. Dejan de discutir política, entonces hacen lo que no deberían. Yo no quiero calificar, que lo hagan los ciudadanos. La historia se está escribiendo, las cosas están sucediendo. Hoy a mí no solo me preocupa mi familia, me preocupan las familias de los trabajadores que tenemos afiliados, que son muy cercanas para mí. ATE creció demasiado y no creció a la par de la organización que debemos construir, en todo el país, pero también en el distrito. Somos seres humanos y somos perfectibles, no perfectos, estamos constantemente viendo cómo esta realidad cambia permanentemente de color. La clase política le ganó al camaleón, ya no se sabe de qué color son los dirigentes, o de qué partido, o dónde está la ideología o los principios. Nosotros hemos transitado todos estos años tratando de construir una organización que le haga frente a los embates de la inflación, de las condiciones de trabajo pésimas que hay, de la falta de compromiso que ha tenido la clase política, de capacitar a los trabajadores, entre otras cosas. 

¿Te enoja que alguien quiera competir por la conducción de ATE?

En absoluto, es parte del juego. En realidad no me enoja nada, por ahí uno se embronca por algunas cosas o se pone molesto. La descalificación personal, eso no me gusta. Que haya libertad sindical y democracia sindical es lo que tratamos de bregar, apostamos a eso. El tema es las formas. Hay una disputa electoral, no otra cosa. 

Se te acusa de no haber apelado a las mejores formas en una reunión de la organización del cronograma electoral, ¿qué tenés para decir?

Para la organización del cronograma electoral hay una junta, elegida por asamblea que depende de una junta provincial, y a su vez ésta de una nacional. Es la que hace cumplir el reglamento o los acuerdos. Para este caso, hay apoderados de las dos listas locales, pero a nivel nacional hay cinco listas o más.

El trabajador tiene que hacer lo que considere, puede probar otra cosa o puede seguir apostando a esta línea de trabajo autónoma de los partidos políticos, independiente. 

¿Te sentiste más cómodo con los gobiernos peronistas o con este filo radical? ¿Recordás los días del 2001?

Nosotros intentamos traer ATE y empezar a instalarlo mientras gobernaba Chacabuco Julián Andrés Domínguez, quien no nos reconoció, había otro estatuto, pegaban un memorándum con el artículo 51 de la ley 11757 que decía que todo trabajador tenía la libertad de afiliarse o agremiarse a cualquier gremio, pero el único reconocido era el Sindicato de Trabajadores Municipales. Estando Domínguez al frente, el tendría acuerdos, o no sé cómo sería, pero no nos dio los códigos de descuento. Ya en el gobierno de la Alianza, después de doce años de salarios congelados de 188 pesos/dólares, que es lo que hoy, convertido, reciben trabajadores de municipios como Trenque Lauquen por ejemplo. Fue muy duro, recuerdo conflictos grandísimos. La relación con los gobiernos peronistas ha sido más fluída, al peronista le duele que el trabajador le haga paros y se movilice, el peronismo viene de ahí, la base es el pueblo, también del radicalismo de Yrigoyen. 

¿Les duele o les molesta que un trabajador se les para de manos?

No lo sé, pero en principio poco me importa. Nosotros tenemos que representar a los trabajadores. La sensación es que a un gobierno radical es más difícil llegarle, porque lo peor no es el maltrato, que a veces puede existir, lo peor es la indiferencia, el destrato. Los gobiernos peronistas locales no han sido indiferentes, han tratado de pelear, de quebrarnos, pero nunca han sido indiferentes, tiene un raigambre en el pueblo trabajador. 

“Hay que reinventarse”

El año pasado Horacio Calarco pedía “aportar para construir la paz social” y hace algunos meses sacó un as de la manga con la mejor negociación paritaria que podían conseguir los trabajadores del Municipio. Asegura que “Uno tiene sobre el lomo la representación de todos los trabajadores, no solo de los afiliados” y que “los jóvenes convocados traerán el recambio natural”.

¿Cómo podés definir mejor esa idea de que la clase política se preocupa por el poder y otros humanos quedan por fuera de esa construcción?

Un filósofo francés decía que se puede hacer política por fuera de los partidos, y está demostrado. Una vez en Mar del Plata, en un congreso de la CTA, compré ese libro, no sabía de qué hablaba. Es el nuevo tiempo y es los que transitamos. La política sin partidos. 

¿Qué querés decir cuando manifestás que están dispuestos a discutir política y poder?

Cuando uno se sienta a discutir salarios, está discutiendo una porción de dinero que un Intendente maneja, el presupuesto va a pasar los dos mil millones de pesos. Y el dinero es poder. El poder se construye o deconstruye. No solamente hay que llegar sino mantenerse. 

¿Cómo se lleva esta gestión con reclamos de nueva generación como los del colectivo feminista?

Los pañuelos verdes o celestes están dentro de ATE, solo que los verdes están organizados y los celestes no. ATE es como Las Vegas, vos vas a jugar, juegan todos, la iglesia, el peronismo. Nosotros fuimos los impulsores de que hubiera espacios para las mujeres, tienen y van a tener un rol preponderante. Acá quisiera armar un departamento de género, entre otros. La mujer es la que lleva adelante la familia. Son muchas más las mujeres las afiliadas, y son las que hacen los planteos muchas veces. Hoy está madurado el gremio, estamos trayendo a jóvenes que son los que van a producir el recambio natural, hay que reinventarse.