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  • martes, 01 de diciembre de 2020

“El decreto fue muy bien recibido”

A través de un decreto nacional el Gobierno autorizó el autocultivo de cannabis con fines medicinales y fomentó la investigación. Se manifiesta un claro límite a las potenciales especulaciones farmaceúticas. El decreto, además, no limita las patologías, y contempla que se puedan tratar todas aquellas que posean base de evidencia científica. Cristian Vaccarini, licenciado en Biotecnología y Biología Molecular, es el primer tesinista en trabajar con cannabis del país y es parte del Proyecto Cannabis y Salud de la Facultad de Ciencias Exactas (UNLP). En conversación con Cuatro Palabras se refirió a los alcances de la nueva reglamentación, contó cómo lo recibieron las organizaciones y aseguró que se viene una ardua tarea para la comunidad científica: “Se tienen que desarrollar ensayos clínicos en Argentina para que los médicos se formen, ganen experiencia y puedan recetar”. 

“El decreto fue muy bien recibido”

Por Martina Dentella

 

¿Están satisfechos con todos los puntos del decreto? ¿Cómo lo leyeron las organizaciones?

Estamos en contacto con Jardín del Unicornio, Cultivo Familia La Plata, también con una ONG de Tandil, y fue muy bien recibido. No lo analizamos en conjunto pero sí individualmente, y era un poco lo que esperábamos. Creo que se avanzó mucho en está nueva reglamentación, pero esto recién arranca. Para las ONGs vino muy bien porque se habilitó el cultivo en red y eso va estar controlado y regulado por distintas universidades. Nosotros desde el proyecto de extensión vamos a controlar varios cultivos y tenemos que establecer varios puntos de control, y también del procesamiento del aceite. Nos queda mucho trabajo por delante. Para usos recreativos o terapéuticos falta, hay que seguir luchando. 

 

¿Quiénes podrán cultivar? ¿Cuántas plantas van a poder tener?

El decreto permite que se importe aceite para usos medicinales más allá de la epilepsia refractaria, se abrió el abanico. Los derivados del cannabis van a estar disponibles para muchas patologías, no están especificadas. Son todas aquellas enfermedades que puedan ser tratadas con cannabis. 

Se permitió el autocultivo, el cultivo solidario para que pueda cultivar un familiar o un amigo a una persona que lo necesita, el cultivo en red para las organizaciones sociales, y el cultivo estatal, que seguramente será quien abastezca a las farmacias. El abanico es muy amplio, está muy buena la propuesta. 

Todas las personas que necesiten, se tienen que registrar en Registro Nacional de Pacientes en Tratamiento con Cannabis (RECANN). Ahí se sube la historia clínica, se explica quién va a cultivar, qué cantidad, etc. 

 

¿Cómo afectó a la comunidad científica este decreto?

 Principalmente, nuestro cultivo paso a ser legal, antes no estaba aprobado. Siempre presentamos todos los papeles, pero el gobierno anterior nunca nos mandó una respuesta. Ahora podemos proyectar un trabajo a futuro, y una inversión en el área de cultivo y análisis de las plantas que nos vino muy bien. Se van a poder importar otros productos, y se van a poder producir estándares analísiticos de los principios activos de la planta. También  podemos probar otras genéticas del exterior, donde hay otros avances. 

Cuando se importa una semilla, el banco de semillas dice que perfil de principios activos tiene, esa es una ventaja porque sabés qué estás cultivando. Quizás acá un amigo te da una semilla, y te ponés a cultivar, y cuando la analizás tiene otros principios. Esto va a estar regulado y controlado, y es fundamental para el tratamiento a largo plazo de distintas patologías, porque uno en esos casos está intentando calmar alguna dolencia, es uso terapéutico. 

También es importante que se controlen otros aspectos como los agrotóxicos y pesticidas, sobre todo acá en la provincia de Buenos Aires donde sabemos que hay Glifosato por todos lados. Lo que estamos planificando dentro de la extensión es poder analizar ese tipo de compuestos. El uso de fertilizantes tiene que reducirse, porque la planta termina siendo un producto fitoterapéutico y tiene que estar libre de otros compuestos. Se viene mucho trabajo por delante. 

 

Cualquiera que lo necesite lo va a poder comprar en farmacias, ¿la comunidad médica está preparada para prescribir? ¿Hubo avances en ese sentido?

En el área médica todavía falta avanzar mucho. No se enseña cabinología en las facultades de medicina. Es algo que tiene que cambiar, y los médicos dejar de lado un poco el prejuicio que existe en torno al cannabis, y poder empezar a recetar cannabis correctamente. Se tienen que desarrollar ensayos clínicos en Argentina para que los médicos se formen, ganen experiencia y la comunidad científica sepa de qué está hablando. 

 

¿Hay algún temor de que se monopolice el cultivo de forma privada?

El temor siempre está, pero el gobierno dejó bien en claro a lo que apunta, porque permite el autocultivo y el cultivo en red, y eso frena el precio que le pueden poner las grandes farmacéuticas. Hay cultivos municipales muy avanzados. No van a poder abarcar todo las farmacéuticas. Además va a ser gratis para todas las personas que lo necesiten y no lo puedan pagar. Y para aquellas personas que cuenten con obra social tiene que hacerse cargo la empresa. 

No hay mucho lugar para una teoría conspirativa. En Argentina hay muchas organizaciones cannábicas que van a seguir cultivando, y no van a permitir avances de quienes pretendan hacer un gran negocio.