16:15 h. Domingo, 15 de diciembre de 2019

De frente y de perfil

 

Por Gustavo Porfiri

OPINIÓN  |  20 de noviembre de 2019 (18:04 h.)
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Los integrantes del conglomerado derechoso que nos gobernará hasta dentro de tres semanas ya están haciendo las valijas. Es hora de analizar con detalle algunos aspectos del desastre que dejarán. Esto visto, claro está, con ojos nacionales y populares, pues hay otros que ven con nostalgia tempranera la partida de la administración CEO-radical que los benefició como pocos en los últimos tiempos. En ese reducido grupete están los bancos que la juntaron con retroexcavadora gracias a la timba financiera auspiciada desde el Estado, el complejo agroexportador, las empresas de energía, las mineras y algunos pocos más. Varios jerarcas de esos sectores(algunos “amigos del alma”) incluso fueron parte del “mejor equipo de los últimos cincuenta años”.

Algo hicieron bien

Entre los “logros” que hay que adjudicar a este gobierno de Cambiemos está el haber bajado considerablemente el “costo laboral” argentino. Claro que sirvió solamente para perjudicar a millones de asalariados, pues eso se hizo en nombre de la “lluvia de inversiones” que nunca llegó. Como sea, lo concreto es que los salarios reales del sector privado cayeron en un 19,3 por ciento entre septiembre de 2015 y el mismo mes de 2019. Esto, trasladado a dólares significa una caída del cincuenta por ciento en el poder adquisitivo de un laburante registrado del sector privado. Ni hablar de cómo les quedó el bolsillo a los trabajadores públicos, los jubilados y a ese enorme sector informal -y muy dinámico- de la economía criolla que integran quienes laburan en negro, los monotributistas u otras variantes de rebusques varios.

Acá hay que hilar fino con la baja de los ingresos y hay que sacar las cuentas en dólares, porque por otra parte, los cambiantes hicieron todo lo posible para dolarizar vastos sectores de la economía. Así tenemos tarifas de servicios, alquileres y combustibles dolarizados, costos de comestibles en moneda verde y tasas oficiales de referencia desopilantes que se impusieron precisamente para atajar las turbulencias monetarias. En medio de semejante aquelarre, los trabajadores siguieron cobrando en la casi inexistente moneda argenta. Así, la transferencia de recursos desde los sectores más bajos de la sociedad hacia las arcas insaciables de los garcas (disculpen la rima) ha sido multimillonaria, fabulosa, histórica. 

Por supuesto que este panorama le planta una prioridad al futuro gobierno de los Fernández: desdolarizar la economía, por lo menos en esos rubros que impactan de lleno en las mayorías más desprotegidas.

Dos más dos...

Lo expuesto en las líneas anteriores nos pone en un callejón sin salida a la hora de buscar consecuencias. Ese arma de doble filo(baja de ingresos y aumento sideral de costos) sólo podía dar como resultante la escalofriante cifra de pobreza con la que el gobierno macrista-radical deja el mandato dentro de algunos días.

El titular del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, estimó este martes que a fin de año la pobreza en el país se ubicará en torno al "38 por ciento". Asimismo anticipó que el próximo 5 de diciembre el Barómetro de la Deuda Social publicará los últimos números sobre pobreza, y estimó que "seguramente ya habremos pasado el 38 por ciento".

El informe de la UCA, que fue presentado el viernes pasado ante Alberto Fernández, indica un aumento del 7,9% al 9,3% en la cantidad de la población urbana que vive en hogares donde padecen hambre o inseguridad alimentaria severa. A su vez, la inseguridad alimentaria -aquellas personas que saltean comidas- pasó del 20,2% al 22,2% en todo el país.

Vuelvo a escribir y me pellizco: “personas que saltean comidas” en la Argentina y en el siglo XXI… Sí se pudo, los cambiantes lo lograron.

Otra vez el balance de gestión de los que felizmente se van pronto le marca la cancha al gobierno entrante: la emergencia del hambre, la urgencia de poner comida en millones de hogares donde se come menos de lo necesario para vivir como indican las ciencias biológicas y las sociales.

Los dos lados

Si a estos pocos parámetros económicos a los que les prestamos atención en esta columna se le agrega la inadmisible posición que tomó el gobierno CEO-radical respecto del golpe de Estado en Bolivia, tenemos la imagen completa de quiénes estuvieron conduciendo los destinos de este país durante los últimos cuatro años. Imagen de frente y de perfil de lo “mejor” que tenía para ofrecernos la derecha argentina. 

Pusieron en práctica un manual de atropellos al pueblo, devastaron el aparato productivo, generaron la inflación más alta y sostenida en el tiempo de las últimas décadas y se pasaron por allá atrás los más elementales mecanismos que hacen funcionar a una república. Por ejemplo, sellando un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -que nos tendrá condicionados por largos años- sin consultar con nadie, es decir desconociendo por completo al Congreso de la República. Otro botón de muestra es el acuerdo Foradori-Duncan, a través del cual regalaron la explotación de recursos en el área de Malvinas a los piratas británicos. Felizmente, por eso deberán pasar pronto por proceso judicial.

Chau, chau, adiós

Se está yendo, pero es nuestro deber señalar todos y cada uno de los perjuicios que nos produjeron. Hay más, mucho más consecuencias dañinas para seguir detallando en el futuro. Y hay que refrescarlas, no deben caer en el olvido, pues ahora se van, pero este país es tan raro que nada asegura que no se les presente otra oportunidad de oro, como la que tuvieron en 2015, para volver. Es nuestro deber evitarlo, recordando cada día todo el mal que nos han hecho.