20:32 h. Lunes, 20 de Mayo de 2019

Cuando el Estado te abraza es porque te quiere atrapar

APORTE DE LAS ROJAS CHACABUCO  |  16 de Abril de 2019 (11:37 h.)
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Luchadores/as y/o dirigentes del movimiento de mujeres, del movimiento de trabajadores han abandonado su puesto de lucha desde abajo, junto a sus compañeros/as creyendo poder desde el Estado, estar mejor ubicados en la trinchera. Algunos lo han hecho honestamente, por incomprensión o ingenuidad política (o ambas a la vez). Por no haber llegado al entendimiento, en el caso de compañeros/as que no tuvieron la posibilidad de conocer otras argumentaciones y experiencias directas de la lucha de clases, de que el Estado no es de todos, sino de una clase: la que detenta los medios de producción y consumo. Por lo tanto, dirige todas las políticas públicas. Si hay algunas un poco más beneficiosas para los trabajadores, las mujeres, el pueblo pobre, es porque la lucha de generaciones anteriores o de la presente, han arrancado conquistas, logros que el aparato estatal tiene que mantener. No por amor celestial y divino al prójimo, sino por imposiciones de la implacable lucha de clases.

Las experiencias cambiaron la historia y el carácter de clase de quienes le creyeron al Estado

Con el Estado de bienestar, y el apogeo de los partidos reformistas, además de la política consciente de parte de los gobiernos de turno, hubo una política también consciente de las organizaciones políticas y sindicales del movimiento de trabajadores de “colaborar” desde el Estado. De esa forma, decían, desde su gestión estatal, contribuían a lograr conquistas para los de abajo.

Fue la etapa de la coptación que, aunque dramáticamente demostrado su rol de atrapar para la política del Estado de clase capitalista, el movimiento peronista en nuestro país y otros nacionalismos en América latina implantaron esa telaraña en nuestra conciencia.

Gestión Fabiana Túñez: La única diferencia son los $$ de menos

Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos (PIOD) es el que inauguró con mucha pompa en diciembre de 2018 el presidente para demostrar su voluntad de erradicar la violencia hacia las mujeres y equipararlas en sus condiciones de vida y de trabajo.

“Túñez, por su lado, explicó que el plan aborda las distintas problemáticas de la mujer, como ‘la autonomía económica incorporando políticas de cuidado para seguir en el mercado laboral’, porque la brecha de género es ‘muy grande’. ‘Este plan no empezó hoy ni ayer, empezó el 10 de diciembre de 2015 cuando el Presidente decidió que la agenda de género iba a ser política de Estado’, aseveró. (…) ‘Este es un cambio de época y genera un crujir de la tierra. No damos ni un paso atrás y seguiremos creciendo’, finalizó la funcionaria” (Infobae, 14/12/18).

La actual titular del Consejo Nacional de Mujeres, que hasta su nombramiento fue presidenta de la Casa del Encuentro, lo respaldó con estas palabras. El gobierno ya lo había sepultado dos meses antes: “Según el plan de acción presentado por la administración nacional en 2016, el Estado destinaría un presupuesto especial a la lucha para erradicar y prevenir la violencia de género. En este sentido, destinó una partida presupuestaria especial: $47,5 millones en 2017; $50,4 millones en 2018 y $ 52 millones en 2019. Esta última partida, en el presupuesto 2019, fue rebajada hasta los 32 millones de pesos” (El cronista, 24/9/18).

En estas líneas creemos está demostrado lo que queremos explicar. El que cruza el mostrador, se pone del lado del Estado opresor, aunque se pinte de verde, rojo o del color más revolucionario. Avala la política oficial. En este caso, Fabiana Túñez no se diferencia ni siquiera en sus palabras. 

Pero no por eso dejaremos de seguir insistiendo y educando a las nuevas generaciones en que el Estado es el opresor y los que estamos luchando contra él y las demandas de todos los oprimidos/as no cambiamos de trinchera.

Ana Vázquez