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  • jueves, 26 de noviembre de 2020

Crearon un fertilizante orgánico y lo aplicarán en veinte hectáreas

Por Martina Dentella 

Se trata de un proyecto escolar de cuatro amigos que mutó y se transformó en un emprendimiento innovador que genera una alternativa sustentable y ecológica para el suelo. Esta semana, y por primera vez, Biocuno comercializó 7.000 litros de su fertilizante orgánico a un campo de la localidad de Las Flores, de veinte hectáreas. Buscan crecer y convertirse en una multinacional y rompen con la lógica del campo como un negocio para pocos: “Queremos que sea rentable, que nos permita un margen de ganancia usando materias primas naturales, es un cambio que se debe el mundo”, dicen. El futuro ya llegó.

Crearon un fertilizante orgánico y lo aplicarán en veinte hectáreas

Agustín Molina, Lucas Celse, Tomás Armendáriz e Ignacio Gilabert tienen menos de veinte años y estudiaron en la escuela secundaria pública Ingeniero Felipe Senillosa de Tandil. Una de las exigencias del secundario era un trabajo final para desarrollar los conocimientos en química. Tiraron algunas ideas. Un montón de ideas. Desde un principio buscaron algo en lo que les interesera trabajar. Extendieron su inquietud fuera de clase. La luz se encendió cuando el primo de Ignacio, ingeniero agrónomo, les dió un libro-manual de agricultura orgánica.  Cada uno leyó un bloque e hicieron una puesta en común. El libro estaba lleno de recetas de fertilizantes orgánicos, y a partir de ese conocimiento crearon una propia. 

Trabajan durante un año en la investigación de prototipos hasta llegar a el producto final. “Nos fue genial”, cuenta Agustín Molina, ahora estudiante de Biotecnología en la UNLP. 

Durante el último año de secundaria ya tenían sesenta litros en un bidón. Querían que la gente conozca el producto, por eso fueron a un taller de cultivo en Tandil y lo regalaron. 

-¿Cómo impactó en la ciudad Biocun?

-La verdad es que hay una repercusión increíble. Está buenísimo que la gente nos brinde apoyo y que vean que somos chicos con ganas de emprender. En Tandil nos están dando lugar y eso la verdad es un montón, porque hay bastantes discusiones sobre el impacto ambiental. 

-¿Cuál es la opinión de ustedes sobre el sistema productivo en Argentina?

-No es nada bueno el agrocultivo, por eso queremos aportar nuestro granito de arena para generar un cambio. 

Esta semana y por primera vez, el proyecto de innovación Biocuno comercializó 7.000 litros de fertilizante ecológico a un campo de veinte hectáreas de la localidad de Las Flores.   

Arrancaron en junio del año pasado a pedido de Francisco, un abogado que administra una empresa familiar que tiene crías de ganado vacuno. Para él es fundamental que el alimento de los animales sea sano, por eso necesita un tratamiento orgánico. 

-Nos pusimos a trabajar en julio durante las vacaciones de invierno. No somos compañeros de secundaria, somos muy amigos. Nos conocemos mucho, eso es fundamental. A lo largo de seis días terminamos de producir todo y teníamos que esperar la fermentación anaeróbica que requiere de determinado tiempo dependiendo de las condiciones de temperatura que se den. En enero pudimos filtrar, por suerte estuvimos todos.

Para la inversión tuvieron que explicar que no tenían el dinero para producir tanta cantidad, entonces recibieron un pequeño adelanto que les permitió encarar el lote. 

Hoy, además de estar asesorados por un profesional, están insertos en el mundo académico, “Eso va a ser importante para nuestro proyecto y el conocimiento, Tomás está estudiando medicina, Nacho administración de empresas, Lucas ingeniería en Sistemas. Creo que nos vamos a complementar muy bien”, dice. 

-Nuestro objetivo es producir un fertilizante ecológico sin efectos secundarios para la salud y el suelo y que a su vez sea rentable, que nos permita un margen de ganancia usando materias primas naturales. No solo apuntamos a comercializar en Argentina, queremos ser una multinacional porque es un cambio que hay que generar acá pero en todo el mundo también. Estamos estudiando para seguir investigando y con una expectativa de superación constante.  Queremos mejorar nuestra producción, creo que venimos por buen camino.