18:01 h. Viernes, 19 de julio de 2019

Cosas pendientes

PALABRAS SUELTAS  |  22 de abril de 2019 (00:28 h.)
Más acciones:

Había prometido que en 2019 saldría a jugar. Estaba enojado, dolido por las deslealtades y los manoseos de muchos “compañeros”. Sabía que la política te lleva a esos lugares oscuros y resistía como podía. A pesar de todo, volvió a creer que se podía intentar buscar consensos mínimos. Empezó a hablar de unidad cuando todo era una batalla campal y para su sorpresa, lo acompañaron los que él menos imaginaba. Se quedó con esa foto. Masticó bronca. Volvió a enojarse y juró que la próxima jugaba, mal que le pesara a propios y extraños. Éste era ese momento.

Hoy se cumple un año desde que Víctor Belfortti dejó trunco aquel sueño de la política. Hizo este breve paso por acá con el acelerador a fondo. Casi siempre jugando con los límites. Hasta que ese domingo gris y lluvioso la banquina se lo llevó para siempre. Se abrazó a su historia y partió con un hermano del corazón, uno de esos que conoció en el barrio profundo, cuando era niño y no sabía lo que el destino podía depararle. A esos y muchos otros nunca los dejó de lado. Cuando el bienestar económico le golpeó la puerta supo compartir la mesa y algo mas.Con picardía sabía olfatear a los que solo se arrimaron por conveniencia. Simpático, testarudo y desafiante, corría riesgos y se burlaba del peligro. Como si la vida lo incomodara. También se permitía abrazar a sus seres queridos y los despabilaba invitándolos a salir de la pesada rutina. A dar un paseo para sentir el vértigo de cada instante. En estas páginas lo apodamos Víctor “el travieso”. Justamente, una travesura lo dejo a menos de la mitad del camino. Cuando el dolor y el enojo puedan ceder, seguramente alguien se hará cargo del resto. Sin dudas que lo sabía.