06:23 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

La Cooperativa en la campaña electoral

Por Alejo Dentella 
ELECCIONES 2019  |  22 de agosto de 2019 (00:51 h.)
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Desde que el peronismo perdió la elección del año 2015 en Chacabuco, se refugió en la conducción de la Cooperativa Eléctrica. Desde ahí, no solo pudo preservar un pequeño nicho de poder que lo mantuvo cerca de un sector de su electorado, sino que además acertó en la construcción de un candidato competitivo. Mientras tanto, Víctor Aiola llegó al Gobierno municipal y empezó a escuchar a quienes querían disputar la conducción de la principal entidad Cooperativa de nuestra ciudad. Así, en el año 2016 y en 2018 en dos oportunidades, hubo pelea electoral para la designación del Cuerpo de Delegados que finalmente son soberanos para definir el Cuerpo Colegiado de Consejeros del que surge el presidente de la entidad. Sin entrar en detalles de lo que fueron esos tres combates, básicamente entre “peronistas” y “radicales”, se puede sintetizar que el Gobierno municipal no fue astuto en el juego y que un sector del PJ supo manejar la situación defendiendo apretadamente los porotos en el primer año y con paliza en la última elección de 2018. Fueron tan así las cosas, que el varias veces reelecto presidente de la entidad Ricardo Ciminelli, terminó convirtiéndose en una figura capaz de competir contra un Víctor Aiola quien hasta hace algún tiempo parecía imbatible. El resultado de las PASO mostró otra cosa y también otra historia comenzó escribirse, donde justamente la Cooperativa Eléctrica puede quedar embarcada en la carrera electoral que define el sillón público más importante de la ciudad. 

Para el próximo 5 de octubre están convocadas las Asambleas Electorales de Distritos de la CECH en el partido de Chacabuco. Si se confirma lo que viene ocurriendo desde el cambio de gobierno y hay pelea por la conducción, la misma podría funcionar como una PASO ad hoc. Es decir, teniendo en cuenta que Aiola apadrina de un lado y Ciminelli del otro, la compulsa los expone al limite de jugar anticipadamente el resultado de las elecciones generales del 27 de octubre. Quien gane saldrá como favorito y al perdedor lo acompañará el estigma de la derrota. Así las cosas, en ambas tiendas se hacen cuentas en un momento donde el plato fuerte por las municipales se insinúa cabeza a cabeza. Desde el peronismo esperan más que nunca ser desafiados nuevamente por un tercio de sillones del Consejo de Administración porque están convencidos de que tienen el manejo del padrón de afiliados y porque soplan vientos de triunfo. Mientras tanto los boinas blancas porfiados, que quieren otra revancha, desempolvan un argumento certero para convencer a Víctor Aiola de jugar esta partida. En ese sentido aseguran que la disputa electoral por la entidad de calle Laprida reavivará la interna dentro del peronismo de Chacabuco cuando todavía están lejos del reparto de oficinas en Reconquista 26. En línea con esa argumentación se sostiene que  Ricardo Ciminelli ya no puede aspirar a su continuidad en el lugar, por lo tanto se reavivara una vieja disputa que tendrá dos espadas históricas del pejotismo local en cada rincón. Darío Golía pretende conservar ese refugio de poder que tan bien maneja y controla su hermano Juan Manuel, mientras por el otro lado Mauricio Barrientos, a quien se le vence el mandato como legislador, imagina que un par de esos sillones pueden contener buena parte de la tropa propia que tan prolijamente ordenó en los últimos años. Otro dolor de cabeza nada menor para Julián Domínguez y para el propio Ricardo Ciminelli que podría poner en riesgo el armisticio de paz logrado para volver a ser gobierno. Claro que para eso hay que ver qué hace Aiola de acá al 5 de septiembre día en que vence el plazo para la presentación de listas.