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  • viernes, 07 de mayo de 2021

Condenados a deambular

Mientras vemos cómo zafar de la pandemia, que pareciera llegó para quedarse, revisemos otros asuntos que también aquejan a millones de personas y que para superar sus males no se está desarrollando ninguna vacuna. Uno de esos flagelos es la migración, esa fuerza invisibilizada que mueve a un ser humano a dejar su lugar para buscar mejor vida sin saber muy bien dónde, ni cómo.

Por Gustavo Porfiri

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Condenados a deambular

“Integral, justa y humana”. Así calificaba Joe Biden -en tiempos de campaña- su política de inmigración, sin embargo, ahora que ya habita la Casa Blanca, lo que se ve es crueldad por todos lados: niños tirados en el suelo sin protección contra el frío, familias separadas, menores encerrados en galpones a la espera de poder ser entregados a sus padres. Ese es el panorama que refleja la política migratoria de Biden, ahora mismo, en la frontera sur del país: la imagen de una gestión marketinera, sostenida con palabras bonitas y ningún hecho concreto.

Como un buen torero, el mandatario norteamericano dio un paso al costado y le cedió la brasa caliente a su vice, Kamala Harris. La semana pasada, esta mujer informó que viajará muy pronto a México y Guatemala, en medio de la crisis que ha generado el incremento del flujo de migrantes desde Centroamérica hasta territorio estadounidense. No obstante, Harris dijo que si bien ha sido nombrada para atender "las causas fundamentales" que están detrás de la migración hacia EE.UU., esos temas "no se van a abordar de la noche a la mañana". "El presidente le ha pedido al secretario (Alejandro) Mayorkas que aborde lo que está pasando en la frontera y él ha estado trabajando muy duro en eso y está mostrando algunos avances debido a su arduo trabajo", agregó. Este funcionario al que alude la vicepresidenta es un cubano disidente elegido por Biden para dirigir la Seguridad Interior del imperio.

Hablan, hablan y hablan...

El Gobierno de México manifestó recientemente su preocupación por el aumento inédito en el tráfico de niños y adolescentes migrantes durante los primeros meses de 2021. "Tenemos que ir por estos traficantes. Porque esto es algo que no se había presentado en toda la historia, nunca habíamos visto un tráfico de menores de este tamaño. Ahí están los datos", aseguró Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Mientras que en diciembre pasado se registraron 1.525 menores no acompañados en la frontera sur de México, la cifra se disparó a 3.139 en marzo de 2021, según datos del Instituto Nacional de Migración de la nación azteca. Esto significa que la cifra de migrantes menores no acompañados se duplicó en un periodo de tres meses.

Ante semejante panorama, Unicef apela a la responsabilidad de los gobernantes, los políticos de EE.UU. miran con recelo a los países de Centroamérica desde donde parten las caravanas de desdichados, México despliega la Guardia Nacional y las asociaciones de protección de menores no saben para donde correr primero ante el río de niños y niñas que llegan solos, abandonados a la frontera con la potencia del Norte. 

¿Y los cuatro mil millones de billetes verdes que prometió Biden para ayudar a las repúblicas de origen y así frenar “in situ” el problema? ¡Que buena idea! Colaborar con esos países relegados para que puedan desarrollarse y poder ofrecer a sus pueblos las condiciones mínimas y necesarias para que no decidan huir hacia lo desconocido. ¡Qué pena (y que satrapada) que todo eso se quede en discursos!

Los hechos confirman la verdadera posición de la Casa Blanca: repasemos esta noticia publicada en ABC News este lunes 19 de abril: “La administración Biden cerró durante el fin de semana un almacén en la ciudad texana de Houston que albergaba a cientos de niñas migrantes no acompañadas tras recibir informes de que las condiciones de vida en la instalación eran 'insoportables´. De acuerdo con las fuentes del medio familiarizadas con el asunto, en ocasiones las niñas alojadas en el almacén, que tenían entre 13 y 17 años, recibieron indicaciones de usar bolsas de plástico para hacer sus necesidades porque no había suficientes miembros del personal para acompañarlas a los baños”. 

Aquí otra publicación de la cadena RT del 8 de este mes: “El gobernador del estado de Texas, Greg Abbott, instó a las autoridades a cerrar una instalación improvisada en el Freeman Coliseum de San Antonio después de las denuncias recibidas por dos agencias estatales de que niños migrantes fueron abusados sexualmente en el lugar. ´Los niños en esta instalación están siendo agredidos sexualmente´, dijo Abbott. Además, se reporta que los niños no están siendo alimentados de manera apropiada, no hay suficiente personal para supervisarlos y que los enfermos con el covid-19 no están separados de los demás. ´En resumen, esta instalación es una pesadilla para la salud y la seguridad´, aseguró el gobernador. Esta es la política “Integral, justa y humana” del gobierno de EE.UU. La promesa de campaña del mandatario demócrata le ha estallado en la cara.

El sueño de llegar al infierno

“Aquí estamos señor Biden, pidiendo su ayuda y la de los Estados Unidos. Por favor déjenos entrar, tenemos niños y necesitamos una vida mejor y más segura” le dice a una cámara un caminante en medio de la caravana que avanza a paso firme hacia la incertidumbre absoluta. En eso se ha transformado la ilusión de miles y miles de migrantes centroamericanos obligados -por la miseria y la violencia- a huir de sus territorios y deambular rumbo a una quimera que se convierte en tragedia ni bien llegan a las puertas del imperio. Y lo peor: miles de niños que cruzan la frontera solos, abandonados a su suerte gracias a la confluencia de la acción de mafias y carteles de la droga. Sí, definitivamente hay males tan o más graves que el coronavirus. Y de la vacuna para combatirlos no hay noticias por ahora.