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  • jueves, 29 de octubre de 2020

¿Cómo volvimos a caer en el FMI? (I)

Por Alfonso Puey /CPN-UBA

¿Cómo volvimos a caer en el FMI? (I)

A partir de 2015 Argentina toma un nuevo rumbo en materia de política financiera y a la hora de cubrir desequilibrios en las cuentas públicas. Así, a la opción del endeudamiento interno que se venía realizando con entes como el Banco Central o la ANSES, emprende el retorno de colocación de deuda soberana en el mercado financiero, bonos.

En 2018, con una economía interna en caída, en recesión y con cada vez menos credibilidad, se comienza a hablar nuevamente del crecimiento del Riesgo País (es la diferencia entre la tasa de la Reserva Federal de Estados Unidos y la que efectivamente deben pagar los países para el acceso al crédito internacional). Ese índice escaló y como correlato, los mercados de crédito comienzan a exigir tasas de interés muy altas hasta que se cierra esa alternativa de financiamiento. 

En este contexto, a mediados de 2018, Argentina vuelve al Fondo Monetario Internacional presidido por Christine Lagarde, acordando un préstamo de 50.000 millones de dólares para “estabilizar la economía”, dando sus recetas. Viendo que el mismo no iba a ser suficiente para restaurar la “credibilidad en la economía argentina”, que era lo que en principio se argumentaba buscar, a fines de ese año se aumenta la suma del préstamo en 7.100 millones de dólares más llegando a un total de 57.100 millones de dólares (mayor préstamo de ese organismo en su historia).

Los desembolsos del préstamo fueron parciales y al asumir el nuevo Gobierno nacional se acuerda que el FMI suspendería los giros pactados porque la deuda era enorme y no íbamos a poder hacer frente a la misma aún en las condiciones pre-pandemia. Es por eso que los desembolsos del FMI llegaron en total a la suma de 44.000 millones de dólares y no a los 57.100 millones acordados por el anterior gobierno.

Ese pasivo de 44.000 millones de dólares solo con el FMI y la imposibilidad de cumplir con el acuerdo preexistente -que a las claras demuestra irresponsabilidad de ambas partes-, sumada a la crisis económica-social que atravesamos, completa un combo que al actual gobierno le costara encontrar la salida.

En esa situación descrita en el párrafo precedente comenzaron, la semana pasada, las primeras rondas de negociaciones entre nuestro país y el FMI para replantear montos y plazos de una deuda que en principio se tomó para ser cancelada en  un período breve. Ahora se habla de ganar tiempo, poner en marcha la economía y luego empezar a cumplir las obligaciones.