07:23 h. Viernes, 06 de diciembre de 2019

 Cocina registrada

Este año, la reconocida cocinera Ana Zeta dio clases de cocina de otoño, primavera y cerrará la temporada con dos clases únicas de Celebración, previo a las fiestas. Será una propuesta de comidas prácticas, frescas, de menor tiempo de preparación y menos horno y fuego, o algunas variantes versionadas de los platos clásicos. Además, tiene una sorpresa para el 2020.
Celebración  |  04 de diciembre de 2019 (09:25 h.)
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 “La idea de todo el año fue compensar la cocina con menos carne, más legumbres e intentar incorporar algunas cosas nuevas, de diferentes países o zonas, porque hay mucho para conocer y que cada uno puede transitarlo en la cocina”, cuenta. Una de las cosas que repite en cada entrevista Ana Z es que “Cuesta que algunas personas adopten cosas nuevas, pero hay una evolución de la gastronomía internacional, que está al alcance, y accedés a comprar los ingredientes, que era otro tema, estamos yendo por otro camino”.

Los básicos de su cocina: A contramano del imaginario colectivo, a Ana le gusta comer milanesas con puré, churrasquitos, pizzas, asado. “Lo que siempre hago es reversionarlo, le pongo pimentón ahumado, tabasco, orégano fresco, entre otros. Mi carne al horno tiene que tener todo lo que le quiero poner o no la hago”.

Canasta de condimentos: Es enorme. Hay frascos, frasquitos y más frascos. En su cocina hay más condimentos que utensilios y hasta se va de vacaciones con los condimentos. Especiales: Las salsas picantes, salsas de chiles, de soja, pimentón ahumado, semillas, aceite de maní, humo líquido para algunas recetas, entre otras incorporaciones.

Una idea germinada

Luego de un recorrido de tantos años y muchos reconocimientos, Ana proyecta lanzar su primer libro de cocina.

Su primer registro en la cocina fue en la casa de sus abuelos maternos. “Recuerdo lo que mi abuelo traía del campo, que se encargaba de hacer las compras y mi abuela almacenaba en una cómoda un montón de cosas: chocolates, coñac para el budín inglés, cascaritas de naranja, latas de atún, yo abría esas puertitas fascinada, tenía nueve años y a los doce ya recocinaba y me dejaban bajar sola al sótano”. Ahí había papas, vinos, y un montón de cosas.

Su mamá le aportó una visión más gourmet y vanguardista de la cocina: compraba en Buenos Aires café bueno y algunos productos que en la ciudad no conseguía.

Se fue a estudiar Ciencias Económicas, pero cuando cursaba Costos II largó todo, “nunca compré el libro y empecé a cocinar”.

Los cajones de la casa de Ana se parecen a los de su abuela. Se consigue todo. Su nieta los revisa y tiene reservados sus estantes.

Celebración:

Para que nadie sacrifique su 23 de diciembre, Ana propone -en sus clases de Celebración que serán la segunda y tercera semana de diciembre- algunas propuestas frescas, reversiones de platos navideños, postres ricos y prácticos. Asegura que nunca le faltan ganas de cocinar. Auténticas ganas.