La ciudad modelo agrooncológica

cuatropalabras.com.ar  |  10 de febrero de 2020 (08:19 h.)

Opinión 

Por Santiago Muhape 

 Chacabuco fue noticia hace unos días por una cantidad de bidones que aparecieron tirados al costado de un camino. Que nuestra ciudad sea noticia por esta razón es lamentable y muestra burdamente el sumo grado de ecoanalfabetismo de la sociedad toda. Los productores rurales y mucho más aún los contratistas rurales no miden más que en dólares, con una apatía escalofriante de los funcionarios, que más que tibios, acompañan, gestionan y promueven una forma de agricultura completamente tóxica sin controles ni estudios de impacto ambiental.

Es triste el paisaje de Chacabuco empeñado en generar una política de salud pública diseñada por los ingenieros agrónomos voceros de Monsanto y Bayer. Es triste Chacabuco con paisajes agrotóxicos como opción de turismo, con un intendente que es pediatra y no da señales de mínimo interés real con acciones, ante una cuestión vital de la cual depende la vida, la economía, el trabajo, y la educación de la ciudad. 

En este atentado a la salud todos somos víctimas y victimarios: actuando, callando, omitiendo, en una idiosincrasia en la que todos vivimos y morimos de la agrooncología.
Qué futuro patético, qué quietud patética, qué futuro sin futuro. Qué vergüenza de funcionarios, que vergüenza de productores, qué vergüenza de fumigadores. 

El 15 de febrero es el Día del Cáncer Infantil, el mismo día en el que el Bloque de Concejales de Cambiemos aprobó en una sesión extraordinaria la nefasta ordenanza de Buenas prácticas agrícolas, que como una burla siniestra nos trae legalmente aprobada la fumigación con todos los agrotóxicos nuevos de las semillas transgénicas RR2, que resisten la aplicación de muchas más sustancias debido a la resistencia de las plagas que aumenta año a año. La misma ordenanza hace confundir la zona de amortiguación con la zona de exclusión de fumigaciones, haciendo llegar las aplicaciones biocidas hasta el borde de las casas.

Por otra parte, caben estas preguntas: ¿Dónde están los directivos de la Escuela Agrotécnica observando esta fiesta agrotóxica? ¿La celebran? ¿Qué posición toman las autoridades de la Iglesia Católica con tanto participante de este negocio biocida, promotor de abortos espontáneos, nacimientos con malformaciones y enfermedades neurológicas en sus misas? ¿Qué pasará con el salvemos las dos vidas? ¿Qué pasa con el quinto mandamiento: No matarás? ¿Las muertes a largo plazo por fumigaciones progresivas no cuentan?

¿Cuál es la ciudad modelo de la que habla el intendente? Es una ciudad diseñada por operadores de Monsanto, Bayer, Aapresid, haciendo los experimentos de transgenización mas eficientes de la historia, generando a 100 km a la redonda de Chacabuco la zona de experimentación biotecnológica a cielo abierto mas grande del planeta. Las corporaciones biotecnológicas no podían hacer estos ensayos en Europa y se encargaron de localizarlas en el corazón de la producción transgénica del mundo, con una sociedad que no se moviliza ni cuando muere de cáncer, con políticos corruptos, ecoanalfabetos y médicos que atienden sistemáticamente enfermedades relacionadas a los agrotóxicos sin analizar qué está pasando, trasladando datos estadísticos y epidemiológicos.

Esta ciudad modelo es la que toda la humanidad se está replanteando, en medio de los incendios imparables producto del calentamiento global, en medio de las inundaciones, catástrofes climáticas, guerras por petróleo, agua, en Chacabuco aun no nos damos por aludidos. Hipnotizados por el discurso de la innovación en la agricultura que habla de buenas prácticas agrícolas para fumigarnos a todos legalmente, mientras se altera la calidad genética de la población como política de estado y donde el estado no se hace cargo de los efectos colaterales y los invisibiliza.

Una ciudad modelo tiene que tener como pilar fundamental en su diseño a la soberanía alimentaria, y se debe trabajar arduamente para establecer a la agroecología como modelo agroproductivo, como política de salud pública, como modelo unificador educativo que permita generar educación en posibilidades productivas amigables con el medio ambiente. Así, si la decisión es pronta y real, tendremos un futuro con salud y no un futuro de cáncer como nos proponen impunemente y sin derecho a cuestionar.

Todos los años espero “esa reunión para la semana próxima”. Gestión tras gestión. La reunión nunca llega y el futuro ambiental de Chacabuco es cada vez peor, los políticos no son parte de la solución, nos lo muestran groseramente.

No hay tiempo que perder, no hay más tiempo para esperar, nuestra vida y la de nuestros hijos está en riesgo, incluso la de los que están por venir.

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