05:57 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

Ciudad Educadora

CONTRA EL SISTEMA 

(*) Por Esteban Villalba

cuatropalabras.com.ar  |  22 de agosto de 2019 (16:17 h.)
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La historia de la humanidad, desde los tiempos más remotos y lejanos a nuestro conocimiento es educadora, porque gracias a ella hoy todos y todas podemos estar sentados en un aula, claro que cuando decimos "todos y todas", lo hacemos de una forma relativa.

La ciudad educadora es el mayor motor de nuestros saberes. Nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, hermanos y hermanas, el kiosquero de la esquina, la anciana que barre por las mañanas, o la niña que juega a la pelota en la canchita del barrio nos transmite un conocimiento. Al margen de lo curricular, todos los días estamos aprendiendo algo nuevo y fundamental para nuestras vidas. Los espacios sociales, agrupaciones benéficas, las mujeres en las calles y una mujer trans recibiendo un título son la clave de que la aldea puede enseñarnos más de lo que logramos aprender sentados en un pupitre. Este sistema natural del ser humano, inherente a nosotros, ha logrado que poco a poco evolucionamos y cambiamos el discurso que se nos fue imponiendo a medida que la historia hacía su recorrido. Ayer, las mujeres, las personas pobres y de raza negra estaban condenadas a una presión latente, y los derechos que merecen y necesitan tener, eran solo privilegios de los blancos de una clase elitista. Esto se logró abolir por el poder que esas personas marginadas, las que estaban en lo más profundo de la pirámide, que pasaron de ser pisoteadas a descubrir que desde abajo podían mover toda la estructura, y cambiar ese discurso.

La ciudad educadora nos ayudó a que hoy haya una visibilización de les excluides, es la que nos brindó flamear las banderas de la diversidad cultural, el orgullo de las maricas, les bisexuales, las tortas y las trabas, el violeta furioso del feminismo, el de la clase obrera, y con ello, su voz, su aliento, su transpiración y su sangre.

Hoy estamos en un momento histórico en el que se sitúa la duda del significado de igualdad, pero, ¿qué es igualdad? ¿todos tenemos que ser iguales? ¿está bien ser diferentes y tener los mismos derechos? O más bien ¿al ser diferentes nos quitarán alguno de esos derechos? La respuesta a la última pregunta es la más difícil de responder al analizar nuestra actualidad, porque si nos basamos en lo que las distintas políticas gubernamentales nos transmiten, suena como uno de los poemas más hermosos y maravillosos que podemos escuchar, pero cuando escuchamos una sola realidad, nos damos cuenta que si, que la diferencia te sigue quitando derechos, te los arranca y a veces, te mata. Llevamos un discurso inclusivo que desde lo teórico es maravilloso, pero desde la práctica, falta mucho por hacer. No podemos hablar de inclusión mientras que las mujeres son asesinadas cada 20 hs, mientras que hay gente que sigue durmiendo en la calle.

No podemos decir que nuestro país respeta la diferencia mientras que una lesbiana es condenada a un año de prisión por besar a su esposa, o que una niña no puede ser escolarizada por ser trans.

Podríamos estar horas y horas marcando y resumiendo los apuntes y bibliografías de las distintas materias, como también enseñar y aprender conocimientos científicos, pero lo que deberíamos hacer a partir de ahora en más, es llevar todas estas realidades a las instituciones, y entre todos comenzar a reflexionar. Queremos que cada estudiante piense, analice, investigue, aprenda, pero sobre todo que reflexione, que su camino en la escuela sea casi como lo que la ciudad nos enseña. Deseamos que ese niño sepa que no tiene que formarse, porque no es un ser que necesita ser modificado, sino que tenga las herramientas y el poder de decidir a dónde quiere ir, cómo quiere hacerlo, cómo identificarse y lograrlo con libertad, que se reconozca como tal, un sujeto de derecho, porque además de aprender distintos saberes, también merece aprender que debe tener una educación digna, que la infraestructura de su escuela no tiene que caerse a pedazos, que pueda conocer y respetar todo tipo de diversidad, que lo diferente es divertido y hace un ambiente más colorido y armonioso.

Me permito expresar, que está en nuestras manos poder cambiar el sentido de la educación en las escuelas, como acercar a les pibes a la realidad, que cada clase parezca un recorrido callejero, donde todos los días aprendemos algo más que matemática y escribir una oración sin faltas de ortografía.

(*) Esteban Villalba, 24 años, activista LGBTI, Aliado Feminista, y potencial futuro profesor en Educación Especial.