22:34 h. Lunes, 14 de octubre de 2019

Cheque en blanco

OPINIÓN Por Alejo Dentella  |  23 de septiembre de 2019 (09:07 h.)
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El 27 de octubre habrá elecciones generales en todo el país y en nuestro patria chica se juega la candidatura por el principal sillón de la administración pública local. Las PASO dejaron una foto que descolocó a todxs. De movida, el intendente Víctor Aiola fue uno de ellos. Es que ni los dirigentes, ni los ciudadanos, se imaginaban que la diferencia entre el Frente de Todos y de Juntos por el Cambio iba a ser tan apabullante, casi inalcanzable rumbo a la general. El oficialismo apostaba a que tenían otra vida. En el caso del Gobierno nacional, para ir a la segunda vuelta, y la gobernadora Vidal, para rasguñar “esos puntitos” que podía sacarle Axel Kicillof y conservar la Provincia. Los números reales de las urnas y la megadevaluacion sobreviniente fueron como un cachetazo a un grandulón jugando con globitos amarillos. La implosión fue imparable y las reales consecuencias todavía impredecibles. Como mínimo, dejan un país en ruinas. 

Largan desde la primera fila

A pesar de ser el candidato más votado en Chacabuco, Víctor Aiola enseguida tomó nota de que el peronismo, en sus dos versiones, lo supera en el número final. Unos 400 sufragios aproximadamente. Además, el Intendente fijó la mirada en la foto donde -apenas finalizado el escrutinio- Martín Carnaghi se abrazó con Ricardo Ciminelli, e incluso, dieron lugar en el escenario para que también estuviera Julieta Garello. En ambas tiendas, coinciden que arrancan desde un punto de partida parejo. Desde la primera fila, como en una competencia del TC, aunque todavía el lado de la cuerda es para Aiola. Lo dijimos hace un par de semanas,lo repetimos hoy, lo que hay en juego son alrededor de tres mil votos. Algo más o algo menos, el lector que ponga su propio número y se abren apuestas. De todos modos quien más se lleve de esa canasta residual será el nuevo intendente. 

Qué tiene cada uno

¿Cuál es la fortaleza de cada candidato?. Si bien a Ricardo Ciminelli le toca la difícil tarea de ser la cara visible del variopinto PJ local, que no logró la reconciliación con la mayoría de los chacabuquenses, corre con la ventaja. Apuesta a que el triunfo de Alberto Fernández sea más contundente que en las PASO y eso le permita sumar los puntitos que le están haciendo falta para ganar aunque sea por un voto. 

Aiola es consciente de eso, y entonces despliega sus propias armas. Disponer de la chequera del Estado no es una cosa menor, aún cuando las cuentas están en rojo. Todavía tiene margen para tomar decisiones concretas y puntuales que, aunque discrecionales, son parte de las reglas del juego. Pero independientemente del manejo de los recursos públicos que todos los gobiernos hacen en tiempos electorales, el Jefe Comunal ha empezado a desplegar un trabajo territorial que, sin alcanzar el clímax de 2015, parece ir en esa dirección. Durante la última semana estuvo en la iglesia Evangélica Metodista, donde fue recibido con mucha cordialidad y este domingo saludó uno por uno a todos los abuelos que festejaban su día con almuerzo y baile. Son ejemplos al boleo, casos testigos en los que se percibe la diferencia en el ritmo y el tranco de los competidores. El presidente de la Cooperativa Eléctrica tira sus argumentos mientras los compañeros se agarran la cabeza: “hasta acá nos fue muy bien así, para qué cambiar ahora”. En principio tiene razón, lo muestran los números. Arrancó bien de atrás y en medio de la polvareda y los autazos dentro del PJ. Ya está en la primera fila de la largada, va por afuera pero va por el campeonato. En las últimas horas se lo hizo saber reclamando los 15 millones de pesos que el Municipio le debe a la Cooperativa.

Nunca es tarde

La paridad de los números que mostró el resultado preliminar de las PASO obliga a empezar casi de cero. Cada voto cuesta y cuenta más que nunca. En ese entendimiento y casi en las puertas del cementerio, algunos radicales creen que llegó el momento de saltar de la barca de Cambiemos. Por ahora la única batalla es defender el territorio, garantizar la reelección de Aiola y después ver cuál será el destino del centenario partido. Nadie quiere volver a firmarle un cheque en blanco al Intendente, pero en estas condiciones no queda otra que correr el riesgo. Adelante Radicales.